El Paso

Cierra albergue en Piedras Negras, quedan migrantes a la deriva

Ignoran cerca de mil 600 indocumentados centroamericanos si el Gobierno mexicano les dará visa para permanecer y trabajar

The Texas Tribune
jueves, 21 febrero 2019 | 06:00

Piedras Negras, Coahuila, México— Ellos son los afortunados, los cientos de migrantes que se mudaron fuera del improvisado albergue en el poblado vecino de Eagle Pass, justo al otro lado de la frontera entre Estados Unidos y México. Pero mientras Olvin Hernández se paraba detrás de una cerca que lo deja incomunicado del resto de la ciudad, se dio cuenta que quizás esté por enfrentar un camino muy distinto.
El lunes, Hernández, de 21 años, se encontraba entre los cientos cuyo destino es aún incierto, después de que a más de mil solicitantes centroamericanos de asilo político se les ha permitido salir de una antigua fábrica que ha fungido como albergue temporal para el grupo desde que arribaron a comienzos de este mes. El albergue, resguardado por fuerzas de seguridad mexicanas, está programado para cerrar sus puertas esta semana, después de albergar temporalmente a un estimado de mil 600 migrantes centroamericanos que esperaban poder solicitar asilo en Estados Unidos.
Mientras que elementos de la Policía estatal y federal, con equipo antimotines observaban, Hernández dijo que le habían mentido.
“Ellos nos dijeron que nos ayudarían a llegar al puente. Eso fue lo que los oficiales mexicanos nos dijeron en Saltillo”, dijo, haciendo referencia a la capital del estado mexicano de Coahuila, donde él y cientos de otros abordaron autobuses a comienzos de este mes. “Nos trajeron aquí, y desde entonces estamos atrapados. Ellos no me explicaron por qué me negaron la visa. Simplemente lo hicieron”.
Hernández teme que pueda ser deportado de regreso a Nicaragua si no se le otorga una visa. A algunos migrantes se les han otorgado visas renovables de un año que les permiten trabajar y moverse libremente por México. A otros se les ha dado un permiso temporal, del que según dicen es válido por 30 días, pero no les permite conseguir un empleo. Los migrantes dijeron que esos permisos temporales fueron emitidos para permitir que se diera más tiempo al proceso de sus aplicaciones de visa. Sólo un puñado, alrededor de unos 12 al día, se les ha permitido solicitar asilo en Estados Unidos, según reportó la Associated Press el sábado.
Los funcionarios mexicanos, incluyendo la Policía Federal y trabajadores sociales, no quisieron emitir un comentario sobre lo que podría sucederles a los migrantes que no reciben una visa, diciendo que no tienen permiso para hacerlo. A la prensa no se le permite entrar al albergue, pero sí se le ha permitido hablar con los migrantes a través del cercado.
La fábrica abandonada fue convertida en un improvisado albergue este mes cuando un grupo de migrantes llegaron a este poblado fronterizo buscando escapar de la violencia en sus países de origen y solicitar refugio en Estados Unidos. El alberque se ha convertido tan sólo en uno de los más recientes focos de tensión en el debate en torno a la inmigración en Estados Unidos.
La semana pasada, el presidente Donald Trump declaró un estado de emergencia en la frontera sur para financiar su tan prometido muro fronterizo. Durante su informe presidencial a comienzos de este mes, el presidente hizo referencia a la caravana como una de las razones por las que el país necesita la barrera.
La caravana fue la última en una oleada de arribos que comenzó en el 2014, cuando un número récord de menores que viajaban solos y una gran cantidad de familias –en su mayoría mujeres con sus hijos– entraron a Texas de manera ilegal por el Valle del Río Grande. La oleada continúa, y ahora incluye a varios adultos varones, algunos de los cuales viajan con sus hijos o hijas pequeñas. Desde que asumió la Presidencia, Trump y su administración han implementado una serie de políticas dirigidas a reducir la cantidad de solicitantes de asilo.
Aunque los extranjeros tienen derecho a aplicar para el asilo político, oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos se encuentran en los puertos de entrada en la frontera entre Estados Unidos y México para rechazar a los migrantes que no tienen permiso para entrar al país, diciéndoles que esperen en México. Oficiales de la CBP han justificado tal acción diciendo que la dependencia tiene espacio limitado para albergar a los solicitantes de asilo mientras esperan que sus solicitudes sean procesadas.
Grupos a favor de los derechos de los inmigrantes argumentan que las políticas han incrementado las tensiones en los poblados de la frontera mexicana, los cuales ya de por sí son propensos a la violencia.
A finales del año pasado, oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza utilizaron gases lacrimógenos en dos incidentes distintos luego que migrantes que buscaban conseguir el asilo político en Tijuana, México, intentaran entrar a Estados Unidos de manera ilegal. La semana pasada, un grupo de migrantes en Piedras Negras confrontó a la Policía mexicana e intentaron derribar algunas de las barreras protectoras que formaban un perímetro alrededor del albergue. Los migrantes se sentían frustrados de que las autoridades mexicanas no los dejaban salir del albergue, a pesar de tener permiso para hacerlo.
Mientras vigilaba a su sobrina de 10 años en el albergue el lunes, Rosa Amaya no estaba segura qué era lo que iba a hacer ahora. Ella dijo que su solicitud para conseguir una visa mexicana aún no había sido procesada. Si recibe una visa por un año, la cual les permite a los inmigrantes trabajar y viajar en México, ella se quedará a trabajar. Pero la otra opción es un permiso de 30 días que no permite a los migrantes tener acceso al empleo.
“Si nos dan permiso para salir, nos quedaremos en Piedras Negras por los 30 días”, dijo. Eso le dará más tiempo para que los funcionarios mexicanos de inmigración procesen su visa. Si ésta le es negada, su única opción es regresar a Honduras.
“¿Qué voy a hacer en Piedras Negras?”, preguntó.
Desde que la caravana arribó a comienzos de este mes, agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos y oficiales del Departamento de Seguridad Pública de Texas se han apostado a las orillas del lado norte del Río Grande con la intención de frenar a los migrantes que intenten cruzar el río y entregarse a los agentes de la Patrulla Fronteriza. Con el número de migrantes en la caravana disminuyendo cada vez más algunos de los viajeros dicen que quizás prefieran esperar y luego intentar después.
No se sabe cuántos migrantes que formaban parte de la caravana han intentado cruzar el Río Grande. Un vocero del sector de Del Río de la Patrulla Fronteriza, el cual incluye a Eagle Pass, no respondió a un correo electrónico el lunes. Pero la dependencia dijo en un comunicado de prensa que los agentes rescataron a 17 migrantes en tres incidentes tan sólo la semana pasada. Desde que la caravana arribó, 35 migrantes han sido rescatados, de acuerdo con el comunicado.
Otros miembros de la caravana han aceptado la oferta del Gobierno mexicano de solicita visas mexicanas y mudarse a otros lugares en el país. Algunos de los solicitantes de asilo se han mudado a ciudades en México como Ciudad Juárez, que colinda con la ciudad de El Paso; Reynosa, colindante con Hidalgo, Texas; Monterrey, en el estado de Nuevo León en el norte de México; y Hermosillo, Sonora. No se sabe por qué estas ciudades han sido escogidas, pero un hombre en el albergue dijo que él pensaba que era debido a que son lugares donde los migrantes quizás encuentren a otros en circunstancias similares.
Una mujer que pidió no ser nombrada, por miedo a sufrir represalias, dijo que era más simple que eso: La ciudad de Piedras Negras ya no quiere lidiar con ellos.
Grupos a favor de los derechos humanos criticaron el trato que se les da a los migrantes y la falta de acceso que el Gobierno mexicano les ha permitido a ciertos grupos de ayuda.
En un comunicado el domingo, Doctores sin Fronteras dijo que transferir a los migrantes a otras ciudades no era una solución al problema en Piedras Negras.
“Nos preocupa que la gente que sigue atrapada en el albergue tenga un acceso limitado a la atención médica”, según el comunicado. “También nos alarma que el Gobierno mexicano esté transportando a muchos de los migrantes a otras ciudades inseguras a lo largo de la frontera. Los migrantes en México por lo regular se convierten en blancos de grupos delictivos y en particular quedan expuestos a la violencia y al abuso”.
Varias personas dentro del albergue dijeron estar enfermas de tos y fiebre. El doctor Adalberto Peña de los Santos, un médico de la autoridad de salud del estado de Coahuila, reconoció en conferencia de prensa afuera del albergue que había un incremento en las enfermedades dentro del refugio, pero dijo que coincidía con el incremento en los casos de gripe y resfriado que se suscitan durante los últimos meses del invierno.
Cuando el albergue cierre sus puertas y algunos migrantes decidan quedarse en esta ciudad fronteriza, no se sabe cuánto apoyo lleguen a recibir.
El lunes por la mañana, un taxista mexicano dijo que a él y a sus colegas les fue dicho que no transportaran a los migrantes a puntos cercanos al puente internacional. En una tienda de abarrotes, uno de sus colegas vio a dos reporteros y les preguntó, “ustedes no son de Honduras, ¿verdad?”
Algunos, como Amaya, saben que se avecinan dificultades, pero esperan que las peores ya hayan pasado.
“Sufrimos mucho en nuestra travesía hasta acá”, dijo. “Pero aquí sufrimos sólo un poco”, afirmó.