El Paso

Cambió la vida de sobrevivientes

Con secuelas permanentes y la muerte de seres queridos, narran su existencia tras el atentado

/ Gilbert Anchondo
/ Jessica García
/ Liliana Muñoz Puente

Jaime Torres
El Diario de El Paso

sábado, 01 agosto 2020 | 21:19

El Paso— La mañana del 3 de agosto del 2019 cambio la vida de miles de habitantes de la frontera al sufrir uno de los más aterradores atentados registrados en la historia de la ciudad cuyo saldo fue de 23 personas muertas, en su mayoría hispanos y mexicanos, y 23 heridos que cayeron en el interior y exterior del supermercado Walmart, ubicado en el centro comercial Cielo Vista.

A 12 meses de la masacre familiares de algunas de las víctimas narraron con dolor y tristeza los momentos trágicos en los que perdieron a sus seres queridos mientras que los sobrevivientes agradecieron al Creador una oportunidad de vida en medio del dolor físico y emocional que les dejó el certero ataque contra la comunidad mexicana.

Vuelco de 180 grados

“Mi vida dio un giro de 180 grados. Fue muy difícil para mí porque el resultar herida mi familia quedó dividida. Mi esposo y mis hijos estaban en Juárez y sufrieron mi ausencia, sobre todo el más pequeño”, dijo consternada Liliana Muñoz, una de las víctimas que recibió un balazo en su pierna izquierda. 

Ella, al igual que el resto de las personas afectadas, recuerda el terror que vivió ese sábado por la mañana al ser blanco de Patrick Wood Crusius, el  presunto asesino, quien después de haber disparado su fusil semiautomático contra la multitud y dejar una estela de muerte y dolor se entregó voluntariamente a la policía en los momentos en que custodiaban la escena del crimen.

“Iba saliendo por una de las puertas de emergencia cuando de repente vi al tirador con su arma, al verlo recuerdo que caí al piso y sentí mi pierna caliente… ya no supe nada de mí”, narró angustiada y aún con el terror reflejado en su rostro.

Sin embargo en medio del dolor Liliana dijo sentirse feliz por una nueva oportunidad de vida… “los tiempos de Dios son perfectos y solo él sabe lo que hace. Ese día al sentirme herida miré al cielo y le pedí que me dejara estar con mis hijos porque ellos me necesitaban pero que si su voluntad era llevarme estaba lista y mire estoy aquí”. 

Dijo que el balazo que recibió en la pierna izquierda requirió por lo menos dos cirugías y aunque sanó le provocó inmovilidad en la planta y dedos del pie por lo que tiene que estar recibiendo terapias para su recuperación, agregó tras agradecer a su madre, residente de San Elizario, por ayudarla a salir adelante en esos momentos difíciles que pasó.

Para Jessica Piedad García, sobreviviente de la tragedia y viuda de Guillermo García, quien falleció a los casi nueve meses a consecuencia de las heridas sufridas en el ataque, afirmó que seria mentira decir que no siente odio hacia el tirador del Walmart y apuntó: “ese hombre lo podrían torturar todos los días de sus vida a punto de matarlo… y vivir hasta más de 100 años y nunca pagaría lo suficiente, ni un pedacito de lo que el nos quitó, nunca seria lo suficiente”,

Y en eso coinciden también varios de los deudos, quienes durante todo este tiempo han clamado justicia para quien se auto denominó como un supremacista blanco y viajó exprofeso desde Allen, Texas para cometer el acto terrorista. 

‘Ni todo el dinero del mundo’

Otros con profunda tristeza señalaron consternados que ni todo el dinero del mundo podría devolverles la vida a sus seres queridos, sin embargo, Gilbert Anchondo, padre de André quien murió junto con su esposa Jordan en el lugar expresó: “el atacante podría haber sido mi hijo. Le perdono porque no estaba en sus cinco sentidos. Tenía el demonio dentro. Soy un gran creyente y le perdono por lo que hizo".

Recordó que ese día mientras abría su negocio vio a su hijo con su esposa y el niño al pasar por su casa desde el auto alrededor de las 9 de la mañana, una hora y media antes de que se registrara el tiroteo. “Estaban listos para salir de casa y como me arrepiento de no detenerme para darles un abrazo, unas bendiciones y un beso”, manifestó.

Agregó que jamás imaginó que esa mañana sería la última vez que veía a su hijo, nuera y nieto, “era una pareja muy feliz y esa mañana precisamente se preparaban para celebrar su aniversario y los logros obtenidos como matrimonio. Iban a comprar lo necesario para el festejo”, dijo Anchondo.

"Siempre recordaré que murió dando su vida por salvar a su esposa Jordan y a mi nieto Paul, y tal vez a más gente. Era muy heroico. Pero siempre fue así, incluso cuando era pequeño", dijo tras enfatizar el orgullo que sentía por su hijo.

‘Mi esposo, un héroe’

Quien también considera a su esposo Guillermo como un héroe es Jessica, quien a cuatro meses de su parida aún no logra asimilar su deceso, “siento que aún está en el hospital y nomás que no lo veo a diario pero al mismo tiempo se me hace muy difícil pensar seguir la vida sin él”, externó mientras observaba a sus dos hijos Karina y Memo de 11 y 7 años respectivamente.

Señaló que durante el tiempo que estuvo en el hospital estaba consciente de la gravedad de las heridas que recibió ‘Memo’, como le decían sus seres queridos, y que estaba cansado de las más de 50 cirugías practicadas, pero ella estaba ‘aferrada’ a que iba a mejorar su salud.

“Estaba preparada para luchar mucho tiempo, de que iba a ser un camino muy largo pero que no importaba y que lo iban a hacer para salir adelante. Pero nunca estuve preparada en no tenerlo”, dijo afligida y quien también fue herida de dos balazos en sus piernas a manos del presunto multihomicida, Patrick Wood Crusius, de 21 años.

Recordó que una semana antes de su muerte tuvo un presentimiento por lo que solicitó un permiso al director del nosocomio para poder ingresar después de un mes sin verlo personalmente a causa de la presencia de la pandemia del coronavirus.

Aunque lo veía a control remoto por su celular, gracias al apoyo de las enfermeras, no era lo mismo verlo en el celular un par de minutos que en persona, comentó tras resaltar su labor como entrenador deportivo.  

Externó que su estado de salud no era satisfactorio a pesar de que el cuerpo médico luchaba a cada momento por mantenerlo estable y controlarle la presión sin embargo su cuerpo ya no toleraba los medicamentos ni la diálisis.

Uno nunca siente alivio perder a un ser querido a pesar del sufrimiento. Yo sabía que él estaba sufriendo, que había luchado tanto y se me hacía muy injusto que el sufrir tanto, por tanto tiempo y al final de cuentas se fue”, dijo con lágrimas en los ojos.

Durante los 16 años juntos la maestra, quien decidió hacer una pausa en su enseñanza en la Clarck Middle School  dijo haberse sentido protegida por su esposo que siempre la apapachaba.

“Esta mañana que lloraba me moría por un abrazo suyo… y recordaba que me decía no te apures amor que estoy aquí. Ya no tengo quien me abrace así… necesito tanto un abrazo”, expresó tras recordar a su gigante con un corazón de oro, como ella lo llamaba.

“Me puede mucho que mis hijos están chiquitos y que el ratito que él estuvo con ellos vieron ese corazón de oro que tenía su padre pero me hubiera gustado que toda su vida tuvieran el apoyo de su papá”, agregó entre sollozos al recordar el juramento de amor que le hiciera de vivir una vida plena hasta llegar a ser ‘viejitos”.

Soñadora, Jessica recuerda que durante internado en el hospital su esposo y ella hicieron muchos planes como volverse a casar, organizarle la quinceañera a su hija, verlos casar y al final ya solos vender su casa y comprar un ‘ranchito’ en alguna parte de México.

“Me dijo: ‘mi amor nos vamos a casar otra vez y esta ley no se cual vaya a ser pero nos vamos inventar otra, aunque estemos casados por todas las leyes’”, expresó tras asegurar que aunque su futuro es incierto espera cumplir la promesa hecha a su marido de convertirse en una enfermera para ayudar a un sin número de ‘memitos’ en las batallas que ella misma participó y sufrió.