El Paso

Apoya obispo de El Paso a migrantes embarazadas

En su recorrido el obispo escuchó los crudos testimonios de las mujeres originarias de Venezuela

Jaime Torres/El Diario de El Paso

sábado, 27 junio 2020 | 06:00

En apoyo a las mujeres migrantes embarazadas, el obispo de la Diócesis de El Paso visitó Ciudad Juárez para inaugurar el proyecto respaldado por el Fondo de Asistencia para Refugiados Fronterizos. 

En su recorrido el obispo escuchó los crudos testimonios de las mujeres originarias de Venezuela, El Salvador, Cuba y Honduras, y de otros países centroamericanos que tuvieron que enfrentar una serie de peligros en su travesía para llegar a la frontera pese a su estado, a la vez agradeció los esfuerzos de la Iglesia por enfrentar esta problemática en esa comunidad vecina.

“Es muy alentador ver la amplitud del trabajo de la comunidad de fe y las organizaciones comunitarias aquí en Ciudad Juárez, inclusive en circunstancias tan difíciles”, expresó el obispo Seitz, luego de agradecer a Blanca Navarrete, quien dirige la agrupación Derechos Humanos Integrales en Acción (DHIA). 

Al hablar sobre la situación que impera en la frontera, afirmó que este movimiento ha desafiado a todos a trabajar más unidos, el cual si bien ha cerrado un poco las brechas entre católicos, protestantes y otras comunidades religiosas, la gracia también los ha llevado a trabajar aún más de cerca a través de las fronteras. 

“En medio de toda la inhumanidad, el Señor está escribiendo un hermoso capítulo en la historia de la frontera entre Estados Unidos y México y en la construcción de la comunidad de fe. La crisis actual está sacando lo mejor de nosotros y la gracia del Espíritu Santo es casi palpable”, indicó tras hacer algunas reflexiones sobre las expulsiones del Título 42 y la suspensión del proceso de petición de asilo.

Indicó que si bien el Gobierno de los Estados Unidos ha negado que ponga en peligro a los migrantes, según la organización Human Rights First, han habido más de mil casos denunciados públicamente de violación, asesinato, secuestro y tortura de migrantes debido a esta política, ‘Permanecer en México’, implementada hace poco más de 12 meses. 

Reflexivo dijo que hay momentos en que el cambio llega tan rápido y fantásticamente como un rayo y luego hay momentos en que ocurre como resultado de la erosión persistente, luego de que la atención del ciclo nacional de noticias se ha apartado de la frontera.

A pesar de que muchos de nosotros no podemos verlo, dijo, quizá pudiéramos estarlo viviendo, en este preciso momento, cuando el compromiso estadounidense hacia los solicitantes de asilo y los refugiados se ha erosionado.

Y recalcó: “Erosionado es una palabra demasiado engañosa. Oscurece el protagonismo y la responsabilidad. Y todos somos responsables. Una generación futura puede mirar hacia atrás y bajar la cabeza avergonzada de que en este momento no hayamos actuado”.

Expuso que antes de la invocación del Título 42, los jueces de inmigración juzgaban las solicitudes de asilo, sin embargo, ahora son los agentes de la Patrulla Fronteriza y los oficiales de CBP quienes toman esa decisión y, sin pensarlo dos veces, todos los días devuelven por la fuerza a los migrantes, brutalmente despojados de las protecciones de la ley, incluidos niños y mujeres, a Ciudad Juárez, ahora considerada la segunda ciudad más peligrosa del mundo, abundó.

Asimismo comentó que antes, los solicitantes de asilo podían ser puestos en libertad condicional en nuestra comunidad de El Paso. Ahora aquellos que pueden superar esta ‘zona desmilitarizada’ en la que se ha convertido nuestra frontera, pasan de estar atrapados en Ciudad Juárez a estar atrapados en centros de detención que se han convertido en laboratorios de Covid-19. 

Precisamente, al abordar la pandemia dijo que actualmente hay un brote importante y peligroso de Covid-19 en los centros de detención en El Paso, así como en todo el país. Invisible. Sin prestarles atención. Y preguntó: ¿Quién prestará atención? La amenaza aquí no son los refugiados en sí, sino nuestra insistencia como Gobierno de que aquellos que han huido de lugares donde hay una menor incidencia del virus y que no son acusados de un crimen violento deben ser detenidos en condiciones inseguras.

Ante los presentes, reunidos en el refugio temporal que funciona en el Hotel Flamingo, manifestó que este veneno de indiferencia se exporta más allá de la frontera a países de Centroamérica. En Guatemala, casi el 20 por ciento de los casos de coronavirus se pueden conectar con deportaciones irresponsables de migrantes infectados a ese país, apuntó.

El líder espiritual de la Diócesis de El Paso agregó que antes, dábamos valor a la vida de los bebés, de los niños y los jóvenes, “hoy, nos enfrentamos a la ley y devolvemos por la fuerza a niños no acompañados, poniéndolos en riesgo de explotación, tráfico y coronavirus. ¿Hasta cuándo, Señor? cuestionó.

Los nuevos reglamentos de asilo propuestos y publicados el 15 de junio, incorporarán muchos de estos abusos. Anna Gallagher, directora ejecutiva de la Red Católica de Inmigración Legal, ha dicho que estas regulaciones violan las leyes estadounidenses e internacionales y castigan el proceso de asilo.

“Levanto mi voz como cristiano, pastor, y como obispo estadounidense que ha cruzado la frontera hoy, para arrodillarme y aprender de Cristo en el sufrimiento. Y he aprendido que somos nosotros los que le estamos causando sufrimiento”, expuso ante los presentes, luego de haber sostenido una reunión con su similar, José Guadalupe Torres Campos, y otros líderes de organizaciones de atención y protección a migrantes en la frontera.

Para cerrar su intervención, monseñor Seitz contó la historia de una mujer que conoció ayer viernes a la que llamó ‘Clara’, una madre de dos hijos, uno de ellos recién nacido, “y puedo decirles que está ansiosa por el bautismo. Las circunstancias de su historia son realmente aterradoras y, para protegerla, ni siquiera puedo decirles de qué país ha venido a buscar asilo o qué la obligó a huir. Sus hijos fueron concebidos de la manera más brutal, dijo visiblemente conmocionado.

Sin embargo consideró su historia como esperanzadora a pesar de todo lo que soportó y todo lo que está soportando y todo lo que soportará si llega a los Estados Unidos. “Clara es un signo inspirador de fortaleza, resistencia y esperanza. Al igual que cada una de las madres que hoy nos acompañan”.

Optimista, reiteró que esa esperanza le muestra que la maquinaria de oscuridad en la que se ha convertido nuestra aplicación de inmigración no es permanente. “Habrá un día en que todo este dolor ya no existirá, cuando las paredes del odio se derrumben y cuando la gracia transformará el oscuro presente en algo mejor”.

Pero eso es tarea nuestra. El Señor confía el momento presente a nuestra libertad y responsabilidad. Transformar el racismo y el odio en arrepentimiento y reconciliación. Transformar divisiones antiguas y modernas en ocasiones de encuentro y perdón. Transformar el peso de la ley en la dulzura de la misericordia. Cesar el sufrimiento, puntualizó.

Al término de la reunión el obispo Seitz finalizó con las palabras de San Pablo a los romanos, quienes después de concluir una reflexión sobre cómo los cristianos deben relacionarse con la ley dice: “No le debemos nada a nadie, excepto amarse unos a otros; porque el que ama a otro ha cumplido la ley”.