El Paso

Alista Biden ‘ciudad de tiendas’ para migrantes en Del Río

Ante el cambio de políticas, que permiten a solicitantes de asilo entrar a EU, decenas de migrantes han abarrotado ciudades fronterizas de Texas. Autoridades federales urgen a levantar espacios temporales para darles albergue

The New York Times / Autoridades federales urgen a levantar espacios temporales para darles albergue

The Washington Post

lunes, 01 marzo 2021 | 06:00

Washington— Oficiales fronterizos de Estados Unidos se están preparando para abrir otras instalaciones con tiendas de campaña en el Sur de Texas para lidiar con el creciente número de familias y niños migrantes que han cruzado hacia Estados Unidos en las últimas semanas, de acuerdo a tres oficiales de Seguridad Interna involucrados en la planeación.

Se espera que esas instalaciones temporales abran en las próximas semanas en las oficinas del Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza establecidas en Del Río, y serán similares a unas estructuras con “lados suaves” que la agencia abrió en Donna, Texas, hace tres semanas.

Ese sitio y las instalaciones de la Patrulla Fronteriza se encuentran presionadas en su capacidad debido al creciente influjo de menores centroamericanos y familias que están bajo la custodia de Estados Unidos.

Los oficiales también están buscando la posibilidad de abrir sitios adicionales en Arizona, aunque esos planes están menos avanzados, de acuerdo a un oficial. Las tiendas de campaña de Del Río, estarán localizadas cerca de la población de Eagle Pass.

Cabe aclarar que son distintas a otros albergues temporales que la administración Biden abrió esta semana en Carrizo Springs, Texas, en donde Servicios Humanos y de Salud (HHS) alberga a adolescentes migrantes que cruzaron la frontera sin sus padres.

El presidente Biden usó su autoridad ejecutiva para revertir varias políticas fronterizas de la administración Trump, aunque está enfrentando una crisis de más y más menores y familias que están ingresando al país sin autorización.

El número de menores que han arribado sin ser acompañados por sus padres ha aumentado en más de 300 al día en las últimas semanas, un incremento que se ha cuadruplicado desde el pasado otoño.

El jueves por la noche, 130 adultos y adolescentes arribaron en grupo cerca de Mission, Texas, de acuerdo a Brian Hastings, jefe de la Patrulla Fronteriza en el Sector Valle del Río Grande. “En menos de 24 horas, tan sólo en esta área hubo más de 500 ingresos ilegales”, comentó Hastings en un tweet.

La administración Trump usó una orden de salud pública relacionada con la pandemia para enviar rápidamente a esas personas de regreso a México, aunque la política fue denunciada por grupos que están a favor de los derechos de los inmigrantes por enviar menores vulnerables a peligrosas ciudades fronterizas.

Biden ordenó que CBP dejara de “expulsar” a los menores y desde entonces el número de adolescentes y niños que arriban sin sus padres se ha disparado.

La ley de Estados Unidos requiere que CBP entregue los menores no acompañados a Servicios Humanos y de Salud dentro de un lapso de 72 horas, aunque el volumen de los recién llegados ha dado lugar a solicitar apoyo y los oficiales de Seguridad Interna han estado teniendo problemas para encontrar más espacio para albergarlos.  

Los protocolos de distanciamiento social debido a la pandemia han reducido la capacidad a un 40 por ciento en la red de albergues de los Servicios Humanos y de Salud.

La Oficina de Reasentamiento de Refugiados de HHS, supervisa los albergues y está encargada de aprobar a los tutores que puedan asumir la custodia del menor –usualmente un padre o madre que viva en Estados Unidos u otro pariente.  

Después que grupos que defienden a los migrantes criticaron a la administración Biden esta semana por abrir instalaciones para enfrentar ese influjo, HHS comentó que empezaría a pagar la transportación aérea para enviar a los menores con sus familiares y tutores que no pueden sufragar esos costos de viaje.

“Lo que está sucediendo ahora es que hay niños que están huyendo de la persecución, de amenazas en sus propios países, que viajan por su cuenta, no acompañados, hacia la frontera”, le comentó a los reporteros la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, este jueves.

“Estamos enfocándonos en solucionar eso desde el punto de vista humanitario y tomando en cuenta la seguridad”.

Funcionarios de Biden han enfrentado preguntas diarias de los reporteros y críticas de otros demócratas que dicen que el Gobierno no debería de aceptar a los niños migrantes ni permitirles que se reúnan con los parientes tan pronto como sea posible.

HHS y otras agencias que cuidan a los menores dicen que necesitan revisar cuidadosamente a los tutores, una tarea que es más desafiante cuando esos adultos no tienen un estatus legal, domicilio permanente ni otros registros.  

En el 2014, adolescentes fueron entregados a traficantes que los pusieron a trabajar en una granja avícola en Ohio, un incidente que molestó a los legisladores y dio lugar a un proceso de más escrutinio.

“Cada día hay nuevos reportes de una oleada de llegadas a la frontera Sur de Estados Unidos, que sabemos incrementará el riesgo de tráfico de personas, especialmente de niños no acompañados que arriban en grandes números”, comentó el senador republicano Rob Portman, de Ohio, quien es miembro del Comité de Asuntos Gubernamentales y de Seguridad Interna del Senado, a través de un comunicado.

“Le urjo a la administración Biden a que se asegure que esos niños no sean víctimas del abuso de tráfico humano u otros daños y que las agencias de la jurisdicción mejoren sus operativos y cumplan con sus responsabilidades de acuerdo a la ley”, dijo Portman.

Los grupos de familias representan un desafío diferente. La administración Biden ha seguido utilizando la orden relacionada con la pandemia de la era Trump, conocida como Título 42, para regresarlos rápidamente a México.  

Aunque el mes pasado, las autoridades mexicanas dejaron de aceptar algunos grupos familiares en el Valle del Río Grande y otros sectores, citando los límites de la capacidad en su sistema de albergues.

La administración Biden empezó a liberar a esas familias  en el interior de Estados Unidos a finales de enero, usualmente dándoles una notificación para que comparezcan ante la Corte y colocarles algún tipo de aparato de monitoreo de GPS para rastrear el lugar donde se encuentren.

Funcionarios demócratas del Sur de Texas, una región que ha sido devastada por la pandemia, han urgido a la administración Biden a dejar de liberar a esas personas. 

A principios de este mes, el alcalde de Del Río, Bruno Lozano, le imploró a Biden que dejara a un lado esa práctica en un video que fue publicado en YouTube.

“Le solicito y suplico que ponga un alto a cualquier medida relacionada con la liberación de inmigrantes que esperan la fecha para comparecer ante la Corte en la ciudad de Del Río y áreas circunvecinas”, dijo Lozano.

Las comunicaciones internas entre oficiales del DHS muestran que los líderes de la agencia tienen problemas para evitar una crisis humanitaria.

El secretario de Seguridad Interna, Alejandro Mayorkas, le pidió a Inmigración y Aduanas que ayude a procesar las familias y transportarlas más al Norte, lejos de las ciudades fronterizas en donde los oficiales locales están molestos con Biden, de acuerdo a un correo electrónico interno del 12 de febrero que fue obtenido por The Washington Post.

Los críticos de la administración Biden, incluyendo a algunos demócratas, han comparado las tiendas de campaña con unos lugares rodeados de cercas metálicas que fueron denunciadas como “jaulas” durante las medidas de tolerancia cero que impuso la administración Trump en el 2018, cuando miles de menores fueron separados de sus padres por el Gobierno.

Una bodega situada en McAllen, Texas que es la instalación más grande de la Patrulla Fronteriza para familias y niños, se encuentra cerrada para hacerle una importante remodelación que incluye la remoción del cerco metálico usado para separar a los adolescentes por género y edad.

El cerco metálico será reemplazado con divisiones que tengan una apariencia más humana, dijeron oficiales del CBP. (Nick Miroff / The Washington Post