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El Paso

Advierten fraude en la venta de paneles solares

Vendedores firman contratos sin el consentimiento de adultos mayores

Jaime Torres/El Diario de El Paso

lunes, 13 junio 2022 | 06:00

Jaime Torres/El Diario de El Paso | Don Roberto se siente “chamaqueado”

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El empleo de paneles solares para generar electricidad en las casas se ha convertido en una alternativa de energías limpias y un potencial ahorro en el pago de los constantemente al alza recibos de la compañía eléctrica.

El mercado de la energía solar ha llegado para quedarse, pero también se presta a que personas vulnerables, como adultos mayores, se conviertan en víctimas de algunos vendedores sin escrúpulos que los hacen firmar contratos sin su consentimiento aprovechando lagunas legales.

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Roberto Saucedo Hernández, de 79 años de edad, es una de las víctimas de este tipo de contratos, realizados de manera electrónica a espaldas de los supuestos compradores, afectando la economía de personas con recursos limitados.

La pesadilla para la familia Saucedo, residente de Montana Vista, ubicada en el extremo Este del Condado, comenzó a principios de marzo al percatarse de un extraño cobro de 104 dólares en su cuenta bancaria.

El cobro era realizado a nombre de la compañía Erus Energy, localizada en 1155 Larry Mahan, y la cual no goza de buena reputación y no está acreditada ante el Buró de Buenos Negocios (BBB). Erus no respondió una solicitud de El Diario para dar su versión de los hechos.

“Me siento ‘chamaqueado’, me siento engañado porque para mí fue un fraude. Ellos me platicaron una cosa e hicieron otra y lo peor es que hicieron un contrato en el que nunca me explicaron las condiciones del servicio ni el pago”, dijo don Roberto, quien desde entonces su salud ha mermado por la preocupación contraída.

Recordó que todo empezó en el mes de noviembre del año pasado luego de que un par de vendedores, empleados de esa compañía, prácticamente irrumpieron en la sala de su ‘traila’ para ofrecerle bajo engaños las supuestas bondades y atractivos descuentos del servicio de electrificación.

Comentó que mientras uno de los hombres le explicaba vagamente el servicio, que nunca fue claro, otro escribía en una tableta electrónica a pesar de que les había comentado que las casas móviles no eran aptas para poner ese servicio.

Manifestó que uno de los individuos le dijo que era posible y que ellos podían hacerlo por lo que le solicitó un recibo de El Paso Electric para verificar el monto del cobro así como su correo electrónico para iniciar el trámite.

Ante su falta de conocimiento para operar el celular, uno de los hombres le solicitó maniobrar su teléfono para verificar si contaba con un correo electrónico, sin saber que dolosamente obtuvo información personal para ser utilizada en el supuesto contrato. 

Señaló que al ver el recibo de pago por concepto de energía eléctrica le dijo que los 90 dólares que pagaba nunca se iban a incrementar si compraba el sistema de paneles solares, siendo un beneficio en el futuro, además de que se trataba de un producto de calidad que de no aprovecharlo dejaría ir la oferta.

“Como usted sabe el precio de la energía eléctrica sube con frecuencia pero con esta compra usted garantiza un precio fijo”, le dijo el vendedor, sin decirle de los cobros escondidos que enfrentaría para luego obligarlo a estampar su firma digital.

“Le dije que yo no sabía escribir ahí pero él me dijo que sólo pusiera mi nombre y una raya y que con eso era suficiente, por lo que obligado por las circunstancias y muy nervioso, escribí sin saber de lo que se trataba”, asentó.

Sentado en el sillón de la sala de su hogar y al lado de su esposa Rosita, el hombre indicó que pasaron varios meses después de aquel amargo e incómodo momento hasta que repentinamente empezaron a observar movimientos extraños al ver la colocación de postes y otros artefactos y equipo desconocido en el patio de su casa. “Un día llegamos y vimos que ya estaban esas placas raras a un costado de la traila y a las pocas semanas llegó el cobro por la posesión de los paneles”, dijo el residente de la calle Bleau.

“Me robaron mi identidad y lo hicieron con toda intención, yo nunca les di mi número de tarjeta ni mucho menos autoricé para que tomaran dinero de mi cuenta bancaria. Fue un robo”, dijo Rosita visiblemente molesta e indignada.

Como un hombre jubilado, después de dedicar su vida a la reparación de calzado, don Roberto afirmó que después del fraude del que fueron víctimas su economía se ha visto afectada drásticamente.

Y es que con los cerca de mil dólares que recibe de pensión, tiene que pagar la mitad de su casa, y el resto para la compra de alimentos, pago de recibos y gasolina, entre otros gastos.

Manifestó que dentro de esos gastos está el de 90 dólares que paga por los paneles solares, aparte de los 91 por concepto de la energía eléctrica, más 29 dólares que carga el banco por falta de fondos a la hora del retiro de ese dinero.

“Si yo hubiera sabido que me iban a cobrar ese dinero y que lo iban a descontar de la tarjeta bancaria claro que nunca hubiera aceptado pero fui engañado”, reafirmó.

Ante su desesperación intentó, con ayuda de su familia, finiquitar el contrato con la empresa en mención pero para su desgracia la respuesta de la sucursal local fue que no había nada qué hacer porque se había firmado un contrato de manera legal por parte del propietario de la vivienda y no podían deshacerlo.

“Me dijeron que se había firmado un contrato a la medida del cliente. Eso nunca pudo haber sido cierto”, dijo Claudia, nuera de don Roberto, quien junto con su esposo David apoyan a la pareja afectada.

Indignada refutó la respuesta al mencionar que el contrato lo establecieron de manera unilateral en contra de un hombre de 79 años, a un costo de 28 mil 815.79 dólares, con pagos de 90 dólares mensuales y pagaderos durante los próximos 300 meses. “Eso es increíble e intolerable… es una burla”, dijo al mencionar que ese costo es más caro que la traila donde viven.

Y justo por ser un contrato fraudulento y no estar firmado en papel los afectados decidieron solicitar ayuda a otras instancias privadas y de Gobierno, pero a la fecha no han recibido respuesta.

En su peregrinar acudieron a la Oficina del Sheriff, en donde además de hacerlos esperar tres horas, les manifestaron que no podían hacer nada por tratarse de un asunto de carácter civil y en donde además se había firmado un contrato con la empresa Erus Energy, la cual tiene su sede en Phoenix, Arizona.

Posteriormente acudieron a la Oficina del BBB para denunciar el abuso y fraude, aunque les ofrecieron asesoría de los pasos a seguir se declararon incompetentes para atender el caso por tratarse de una empresa privada. 

“No podemos hacer nada sino nuestras oraciones para ustedes para que se resuelva su caso y les retiren esos paneles”, les dijo la empleada de BBB, quien solidaria les deseó suerte.

No obstante y con la ayuda del personal de la Oficina de Atención a Negocios del Condado lograron obtener una orden para que la Oficina del Sheriff elaborara un reporte policial del fraude y de esta manera proceder el trámite de demanda contra la empresa involucrada.

Al momento existen dos solicitudes de demanda, una en Texas RioGrande Legal Aid, una oficina de ayuda legal gratuita y otra en el Condado de El Paso, mismas que esperan inicien su curso en los próximos 30 días. Un abogado privado cuesta 2 mil dólares al empezar.

“Está muy mal emocionalmente y se me ha puesto muy deprimido, él no era así y ahora se la pasa dormido en el sillón producto de esa preocupación”, dijo su esposa al borde de las lágrimas.

Lo sorprendente, dijo, es que no hay una instancia que atienda este tipo de atropellos y hasta la Policía que está para protegernos de los ladrones se declara incompetente y nos aconseja que no cancelemos nuestra cuenta bancaria porque eso sería un robo y la empresa podría acusarlos de ese delito.

“Vaya usted a creer, ellos sí pueden robar, defraudar y engañar y nosotros no podemos retirar el contrato ni dejar de pagarles. No puede ser real esto”, indicó con la incredulidad reflejada en su rostro.

Para los familiares esta estrategia de venta fraudulenta de la empresa es un plan con maña y una ganancia a futuro, cuyo objetivo es atacar el mercado de los adultos mayores para al final quedarse con sus propiedades ya que en el contrato está asentado, al calce de las letras chiquitas, que de no pagarse el monto se embarga la propiedad.

A pesar de los duros momentos por los que atraviesan don Roberto y doña Rosita, lanzaron una alerta a la comunidad para que no se dejen engañar por estos vivales carentes de ética profesional que defraudan a la gente con tal de ganarse una comisión.

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