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Economía

Japón: donde la inflación es ¡una buena noticia!

La 'japonificación' es como se le ha conocido a la maldición económica de precios a la baja y crecimiento estancado

Agencia Reforma

lunes, 13 noviembre 2023 | 08:29

Agencia Reforma | La 'japonificación' es como se le ha conocido a la maldición económica de precios a la baja y crecimiento estancado

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Tokio, Japón.- Durante un cuarto de siglo, Japón intentó todos los trucos disponibles al banco central para impulsar los precios y reactivar su atribulada economía. La cura resultó ser la pandemia y la guerra.

Los mayores costos de la energía y los alimentos provocados por la guerra de Ucrania, junto con los problemas en la cadena de suministro de la era Covid, están poniendo un punto final sorprendente a la larga y sombría era de la japonificación. Las empresas están aumentando los precios significativamente y los salarios han empezado a subir poco a poco.

"Es como una desgracia que se convirtió en una bendición", dijo Etsuro Honda, asesor económico del fallecido Primer Ministro Shinzo Abe. "Gracias a estos desastres, la mentalidad deflacionaria ha desaparecido".

Durante décadas, la japonificación es como se le ha conocido a la maldición económica de precios a la baja y crecimiento estancado. La caída de los precios puede parecer algo bueno para los consumidores occidentales golpeados por la inflación, pero los formuladores de políticas en todo el mundo han vivido durante mucho tiempo con el temor de que sus economías caigan en la trampa en la que cayó la de Japón a finales de los años 90.

El sorprendente escape de Japón está demostrando una lección nueva: se necesita una sacudida para desalojar la japonificación, pero no es una causa perdida.

Ese mensaje es relevante hoy en día para China, donde los precios han dejado de subir y los consumidores están apretando sus bolsillos de una manera que se asemeja a la del Japón de hace 30 años. Los formuladores de políticas de Tokio dicen que Japón debería haber actuado desde el principio en lugar de esperar décadas, un mensaje que Beijing no parece estar escuchando.

La inflación de Japón ronda el 3% y los salarios están creciendo, aunque más lentamente que los precios. El Banco de Japón dijo el 31 de octubre que esperaba una inflación subyacente del 2.8% en el año fiscal que finaliza en marzo del 2025, lo que sería el tercer año consecutivo de aumentos de precios por encima del objetivo. Aunque el país aún no sale de la situación, los economistas y los formuladores de políticas dicen que finalmente tiene la oportunidad de dejar atrás la deflación.

Tsutomu Watanabe, economista de la Universidad de Tokio, señaló que las generaciones más jóvenes de japoneses se acostumbraron a precios y salarios sin cambios, y esas expectativas se reforzaron a sí mismas.

"Ahora las personas de 20, 30 y 40 años están teniendo una experiencia real de inflación, por lo que sus expectativas de inflación están cambiando", destacó.

Otra lección de Tokio, aunque no universalmente aceptada, es sobre el papel del gasto público y los recortes fiscales junto con la política del banco central en la lucha contra la japonificación. Cientos de miles de millones de dólares de gasto gubernamental adicional en los últimos dos años, incluyendo pagos directos en efectivo a los hogares, ayudaron a Japón a superar la pandemia y brindaron a los consumidores ahorros que pueden gastar hoy para impulsar la economía.

En Estados Unidos, la Ley del Plan de Rescate Estadounidense de 1.9 millones de millones de dólares firmada por el Presidente Biden en marzo del 2021 se inspiró en los recuerdos de la lenta recuperación estadounidense después de la crisis financiera del 2008, que incluyó periodos similares a los de Japón en los que la inflación estuvo por debajo del objetivo de la Reserva Federal, pese a tasas de interés de cero.

Inicialmente, la pandemia empeoró el problema de deflación de Japón. Luego, la guerra en Ucrania elevó el precio de los commodities, especialmente el petróleo, el gas natural y los granos, mientras que una caída en el valor del yen frente al dólar elevó el costo de las importaciones en términos de yenes. En abril del 2022, la tasa de inflación en Japón alcanzó el 2.5%, superando el objetivo del banco central del 2%.

Algunos directores ejecutivos dicen que la inflación significa que tienen que invertir en trabajadores y equipo nuevo para poder mejorar sus productos y justificar precios más altos.

Asahi Shuzo, un fabricante de sake del oeste de Japón, lanzó una iniciativa en 2022 para duplicar los salarios en el curso de los siguientes cinco años. Kazuhiro Sakurai, el presidente de la empresa, lo llamó "una inversión proactiva para mejorar la calidad del producto y ampliar el mercado". Dijo que Japón necesitaba abandonar el lema de "mejor calidad a precios más bajos" y en su lugar buscar "mayor valor a precios más altos".

Sakurai indicó que le sorprendió ver que más trabajadores se casaron o tuvieron bebés tras la iniciativa de duplicar los salarios, pero pensándolo bien, "es natural que se necesite dinero para formar una familia".

Renaissance, un operador de gimnasios, ha aumentado las cuotas de membresía dos veces desde que inició la pandemia, en alrededor del 10% cada vez. También ha renovado sus instalaciones de sauna y ha iniciado operaciones las 24 horas en algunos gimnasios en respuesta a la demanda de los clientes. En julio, la empresa aumentó el salario de los trabajadores en un 5%, en comparación con aumentos del 2% al 3% en la era prepandémica.

Toshiharu Okamoto, presidente de Renaissance, dijo que su estrategia para atraer más clientes ha cambiado a tratar de ofrecer un mejor servicio incluso si cuesta más.

Los íconos corporativos de la era de la deflación están cambiando sus modelos de negocios. El minorista Daiso creció vendiendo todo en la tienda por 100 yenes, lo que con la caída del yen equivale ahora a unos 70 centavos de dólar. Hoy se vende más mercancía por 300 yenes. Fast Retailing, operador de las tiendas de ropa Uniqlo, ha subido los precios y recientemente aumentó el salario de los trabajadores hasta en un 40%.

En promedio, las empresas niponas acordaron aumentos salariales del 3.58% esta primavera, el mayor aumento en 30 años. Las empresas están elevando la inversión de capital en una suma récord, y se espera que el total anual supere los 100 millones de millones de yenes, equivalente a 665 mil millones de dólares, este año y el próximo, dice el Instituto de Investigación NLI. Eso sugiere que el progreso en la derrota de la japonificación se está traduciendo en una economía más dinámica, que fue el objetivo desde el principio. La economía creció a un ritmo anual del 4.8% entre abril y junio, y se espera que siga creciendo el próximo año.

Aún así, Kazuo Ueda, el actual gobernador del Banco de Japón, no está seguro de que el cambio de mentalidad se mantenga. La mayor preocupación es que los salarios, aunque aumentan, aún no han alcanzado la inflación.

Edición del artículo original THE WALL STREET JOURNAL

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