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Economía

Del 9/11 a la pandemia: Personal y tecnología, ‘el coco’ en cruces a EU

Largos tiempos de espera y revisiones exhaustivas marcan a fronterizos y transporte de carga

Javier Olmos / El Diario

martes, 13 septiembre 2022 | 06:00

Archivo / El Diario | Cada vez será más complicado entrar a los Estados Unidos, prevé líder local de transportistas

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Desde el 9/11 hasta la reciente pandemia y los múltiples cambios y renovaciones en los puentes internacionales que se han dado en los últimos 21 años, hay dos factores que siguen marcando la manera de cruzar hacia Estados Unidos: la falta de personal y tecnología.

Para el presidente de la Asociación de Transportistas de Ciudad Juárez, Manuel Sotelo Suárez, “a partir del 9/11 ha sido más tortuoso cruzar a Estados Unidos”, expresó al referirse al transporte de carga.

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Dijo que a partir de esa fecha se estableció una certificación para el movimiento de cargas que sí les impacta. “Ayuda un poco si cumple uno con las medidas de seguridad a poder cruzar más rápido, pero ésa es una promesa solamente”, expresó.

Añadió que aunque las aduanas norteamericanas justifican que los retrasos de los tiempos son por cuestiones de seguridad, no ha dejado de ser difícil que los operadores obtengan sus pasaportes, sus permisos, y que finalmente sus cargas crucen la frontera.

“Los miembros de la aduana tienen todas las facultades para tardarse el tiempo que quieran, revisar un vehículo, y antes la relación era más cordial y de confianza”, indicó.

“Ha evolucionado y perfeccionado más, cada día nos piden más cosas para certificarnos. Yo me imagino que conforme pasa el tiempo va a ir creciendo, cada día es más difícil cruzar a Estados Unidos”, insistió.

Coinciden expertos

Isaac Leobardo Sánchez, encargado del Laboratorio de Problemas Estructurales de la Economía Mexicana de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), coincidió en que las aduanas y cruces internacionales enfrentan falta de personal y tecnología.

“Tanto 2001 como la pandemia motivan a contratar más personal, una consecuencia de largo plazo que lleva también a comprar más equipo y más tecnología, lo que impacta las economías de las dos regiones”, explicó.

“A partir de 2001, en el corto plazo, los efectos fueron un mayor costo en los bienes que se exportaban de México a Estados Unidos, y temporalmente se reflejó en mayores precios a lo que los consumidores americanos tenían producto de esa restricción”, mencionó. El primer impacto tenía que ver, sin embargo, con el bienestar de aquel lado, no así del lado mexicano. 

En Juárez, donde se establecen empresas americanas y otros países del mundo, lo que ocurría es que el volumen de comercio en términos generales se mantenía y de hecho ha crecido de forma importante. “En tanto que de 2020 a 2021 vimos una reducción de los flujos de mercancías exportadas, como parte de las consecuencias”, indicó.

Restan protocolos eficiencia

“Los efectos han sido, por un lado, que hacen menos eficientes los procesos productivos intraindustriales, es decir que las cadenas industriales de producción las hacen más lentas, y esto al final del día se traduce en precios más elevados al consumidor”, anotó.

Insistió en que dichos efectos son temporales porque terminan corrigiéndose y luego finalmente vuelven a establecerse los precios originales de lo que es un insumo intermedio o un producto final.

“Estas afectaciones terminan siendo olvidadas porque ya se ajustan los agentes, los manufactureros, las personas que trabajan en la aduana mexicana”.

Sánchez expresó que, al final del día, no es conveniente que estas restricciones existan, pero eso es sólo un ideal no muy realista, puesto que por ejemplo lo que busca Estados Unidos es limitar, y a través de ese límite obtiene una ganancia en relación con la nación menos favorecida, en este caso México.

jolmos@redaccion.diario.com.mx

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