Economía

Baja la cortina de su negocio tras 10 años

Le entristece cerrar para siempre salón de fiestas por crisis derivada de la Covid-19

Cortesía

Iris González
El Diario

miércoles, 11 noviembre 2020 | 06:00

Después de 10 años de dedicarse a hacer felices a miles de niños, la administradora del salón de fiestas ‘Saltarines’ se vio obligada a dejar sus sueños de lado y cerrar definitivamente las puertas del negocio.

Al bajar para siempre las cortinas del lugar, la mujer platicó que fue una de las empresas que no logró sobrevivir a la crisis económica derivada de la Covid-19.

“Se siente mucha impotencia ver nuestros sueños frustrados y que todo el esfuerzo de 10 años se haya ido completo a la basura”, expresó.

La pandemia suspendió por completo la operación de los salones de eventos desde marzo, y aunque la entrevistada tenía la esperanza de que fuera algo pasajero, ya no pudo sostener las pérdidas económicas que le dejaron seis meses de inactividad.

“Desde marzo nos quedamos en ‘stand by’ acatando todas las órdenes de seguridad; en un principio teníamos la esperanza de que ya en agosto se normalizaría todo, pero no fue así, y ya en septiembre nos vimos obligados a cerrar las puertas definitivamente”, platicó.

Mencionó que, aunque el propietario de la plaza ubicada en la avenida Valle del Sol la apoyó durante todo este tiempo con una rebaja en la renta, había gastos que no podía enfrentar, como eran agua, luz, electricidad y teléfono.

“No pagábamos la totalidad de la renta, pero los servicios nos fueron consumiendo y optamos por ya no meterle dinero a lo que ya estaba perdido”, expresó.

Al mes eran unos 5 mil pesos lo que desembolsaba en recibos más 10 mil de renta, que de marzo a septiembre acumularon casi 100 mil pesos.

El cierre de Saltarines no sólo la afectó a ella, sino a personal de confianza, meseros, fotógrafos y personas de manteles, que en conjunto sumaban 10.

“A los salones de fiestas nos iban a autorizar abrir hasta el semáforo en verde y con el retroceso en el color, cada vez se veía más lejos ese punto”, expresó.

Mencionó que, aunque quedaron eventos agendados durante los meses que cerró, se reembolsó a algunos clientes parte de los anticipos que dieron, quienes a su vez se mostraron comprensivos ante la situación.

“Teníamos eventos para abril y mayo, que reagendamos y reagendamos, hasta que ya nos vimos en la necesidad de cerrar y ya les avisamos a los clientes, que se mostraron tristes y se sintieron afectados, igual que nosotros”, dijo.

Aunque se quedó sin ingresos, comentó que es ahora del sueldo de su esposo como lograrán hacer frente a la pandemia.

“Él me apoyó en todo, pero ya no le encontraba sentido seguir echándole dinero al cochinito y pensé con la cabeza en lugar del corazón”, expresó.

igonzalez@redaccion.diario.com.mx