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Tercer tiempo: Retroceso total

A Bravos le gusta sorprendernos, para bien y para mal

Marco Tapia / El Diario de Juárez

Luis Miguel Rodríguez Cruz

sábado, 16 enero 2021 | 06:27

A Bravos le gusta sorprendernos, para bien y para mal. En la jornada 1 nos dio luz, nos gustó por momentos y, a pesar del empate agónico del Pachuca en los últimos minutos, se le reconoció al equipo de Tena su gran control del partido ante un escenario bastante complejo. Ese día todos se fajaron y entendieron a la perfección lo que correspondía hacer. Pero ayer no. Ayer Bravos se fue empequeñeciendo conforme avanzó el tiempo y poco a poco fue perdiendo juego, dinámica y estructura. Lástima del penal fallado por Lezcano porque la posibilidad del triunfo estuvo ahí, en sus botines. La falla de Lezcano nos resume lo que fue Bravos, Xolos, y el partido en general: de bostezo. El Bravos de ayer se transformó en el Bravos del torneo pasado que vimos en varios partidos: sin manejo del balón, sin creación en la media cancha (hizo mucha falta Marco Fabián), sin claridad arriba, sin conexión entre líneas… sin nada de nada.  

El retroceso es tremendo porque se notó que difícilmente Juárez pudiera cambiar su destino casi presupuestado de acuerdo a sus posibilidades: aspirar a arañar un repechaje. Parece que no da para más el equipo y el partido de ayer es fiel reflejo de eso. Bien dijeron los narradores ayer cuando se anunciaron 4 minutos de alargue: “¿Qué pecado cometimos?”. Caballero no pudo con su discurso fresco y su sistema atrevido y algo desbocado; pues parece que Tena, con un sistema ciertamente anticuado, tampoco podrá. Falta mucho camino por recorrer, pero lo de ayer no motiva. Ante un rival, digamos que de su nivel, Bravos se redujo a una mínima expresión.  

El primer tiempo fue ciertamente interesante y más porque ambos equipos tuvieron opciones claras donde los porteros salieron al quite, pero una vez que comenzó la segunda mitad les entró, a ambos equipos, un terror contagioso a la hora de proponer y tratar de buscar el triunfo. Se les olvida que un empate, más que significar ganar un punto, es perder dos. Bravos tiene que decidir, como club, si se va a atrever o no a ser protagonista, si ve a atrever a tener un proyecto duradero para la ciudad y si va a atreverse a dar el salto para dejar de ser equipo chiquito. En el norte los equipos son exitosos: Santos, Tigres, Monterrey. Que se base su directiva en esos ejemplos de clubes exitosos y les copie algunas cosas. Lo bueno hay que copiarlo. 

Todo eso se logra teniendo una mejor propuesta de juego, un convencimiento de que pueden llegar a ser protagonistas, que deben dejar atrás la pequeñez y, sobre todo, que tienen la obligación de convertirse en un referente emocional para la ciudad que necesita y le urge sentirse identificada con algo local y propio para enorgullecerse por lo local y no tanto, como pasa en Juárez, por lo extranjero.