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Tercer tiempo: Juárez ya vio la luz

Sin jugar tan bien como ya lo había demostrado en otros partidos, Bravos logró su segunda victoria consecutiva

Marco Tapia / El Diario de Juárez
Marco Tapia / El Diario de Juárez

Luis Miguel Rodríguez Cruz

sábado, 12 septiembre 2020 | 06:30

Sin jugar tan bien como ya lo había demostrado en otros partidos, Bravos logró su segunda victoria consecutiva. La victoria de entre semana ante Toluca marcó un antes y un después para el cuadro de Caballero. Bravos ya aprendió a no sufrir tanto; ni por jugar bien y no obtener premio (como sucedió en casi todos sus partidos) ni por jugar no tan bien (como ante Puebla) y ganar. Todo es equilibrio. Hay quienes podrían pensar que Juárez en muchos de sus partidos jugaba sobre una delgada línea roja: 100% atrevido y poco cuidadoso atrás. Jugaba bien pero le metían goles y no ganaba. Era el precio que había que pagar. Pero ante Puebla se mostró un nuevo equilibrio, donde el equipo, lo vuelvo a mencionar, no tuvo su mejor partido, pero supo controlar perfectamente los tiempos, la dosificación y, sobre todo, al rival.

Y eso que Puebla comenzó mucho mejor el partido, metiendo en aprietos a la defensiva local y, sobre todo, a Palos (que estuvo formidable cuando se le requirió, como ante Toluca). El calendario se pone más a modo, los rivales más duros ya pasaron y el equipo ya vio la luz al final del túnel y se ha embolsado 6 puntos en una semana. Siempre hay una nueva oportunidad para comenzar de nuevo; Bravos escala posiciones y ve como el panorama se vislumbra ciertamente alentador. Innegociable debería de ser para Caballero el modelo, el estilo, que dicho sea de paso, es reconocible: un equipo de plantel nada rimbombante pero que sabe jugar bien al futbol. Cabe mencionar que ante rivales muy superiores en plantel y presupuesto (Cruz Azul o Monterrey, por ejemplo) Bravos se vio bien ¿Por qué terminó perdiendo esos partidos? Por la diferencia de plantel, donde el rival tuvo un extra que solamente el presupuesto te otorga.

Pero Bravos con lo que tiene, y dentro de sus posibilidades, tiene para competir y bien. Lezcano sigue marcando, aunque la falla en la gran jugada de Marco Fabián es terrorífica; un delantero en ascenso no puede cometer falla semejante. Por cierto: Castillo ha significado un pésimo refuerzo para Bravos: ni mete goles, ni genera juego y ni aporta al conjunto. Me gustó el afianzamiento del medio campo en los últimos 20 minutos, teniendo pausa, tranquilidad y conteniendo bien los intentos de construir del Puebla. Cierto es que el Puebla tampoco reunió muchos requisitos para considerarse “rival”. Pero de eso no tiene la culpa Bravos. Destacada la labor defensiva que se supo fajar y en ningún momento, salvo los primeros 10 minutos del partido, se vio en aprietos.

No es casualidad que tras la llegada de Marco Fabián el equipo encontró un mejor equilibrio en la conexión del medio campo con la delantera. Intriago y Zavala están más desahogados al tener a Fabián cerca. En el momento más importante del torneo, Bravos empieza a encontrar la fórmula para revertir el pequeño infierno en el que se habían metido hasta hace 2 jornadas donde en el cielo de Juárez no se reía ni Dios. Hoy el presente tiene una sonrisa dibujada.