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Tercer tiempo: Con Lezcano es posible

Bravos no hace mucho por ayudarse a sí mismo, pero su delantero es agua en el desierto

Marco Tapia / El Diario de Juárez

Luis Miguel Rodríguez Cruz

sábado, 31 octubre 2020 | 09:00

Bravos no hace mucho por ayudarse a sí mismo, pero su delantero es agua en el desierto. Sí, Bravos no termina por atreverse, por arrimarse o no arrimarse. Pareciera que cuando peor están haciendo las cosas, algo bueno sucede. Ya les pasó ante Tigres en la jornada pasada, donde tras salir bien librados de la aplanadora en la que Tigres estaba convertido, un gol de Lezcano les dio un punto que nadie se hubiese imaginado en ese campo de San Nicolás de los Garza. Y ante Querétaro volvió a suceder algo similar: Bravos no estaba siendo mejor que su rival. Inclusive se quedó con un hombre menos a falta de 10 minutos para finalizar el partido. Pero en la jugada inmediata posterior vino el gol de siempre, el de Lezcano, que saca petróleo de cualquier suelo.

Creo que ni Caballero se lo cree: un equipo inerte por momentos y que se pierde en los partidos, que termina regalando el terreno al rival, ya sea en casa o de visita, pero que en ocasiones pareciera que el destino les tiene guardada alguna sorpresa. Eso es Bravos actualmente. Ha sufrido bajas, ha sufrido modificaciones de formación y de alineaciones en los últimos partidos. Lo sucedido ante Querétaro pudiera considerarse como una injusticia porque es uno de los partidos en donde Bravos menos ha hecho por ganar. Todos dentro del club deben hacer u acto de introspección y darse cuenta que el destino está siendo benevolente con ellos, eso sí, después de haber sido muy cruel, y les está dando la posibilidad de meterse a un repechaje y pelear por la liguilla.

Aquí no se trata de lanzar confeti al cielo, ni de festejar esta suerte un tanto inesperada. Nada de eso. Lo que todos deben analizar es que Juárez, por cuestiones inciertas del destino, está en la pelea cuando hasta hace 3 jornadas lo dábamos por muerto. Viene siendo más accidental que por méritos propios, más circunstancial que por trabajo de calidad en el campo. Por lo tanto Caballero y sus jugadores deben dimensionar la posibilidad que se ha abierto para poner manos a la obra y cimentar, de una vez por todas, una constante de juego, de estrategia y de mejora sustancial en su nivel de juego para poder afrontar lo que ya se avecina: un muy probable repechaje.

El futbol había sido muy cruel con Bravos y parece que hoy lo está recompensando. A veces hace falta una dosis de fortuna, pero también a veces puede tratarse solo de un día de suerte, como suerte fue la jugada dramática del minuto 92 donde Querétaro casi empata… aunque era fuera de lugar… pero a todos se les frunció… Bravos levanta la mano y se asoma a la ventana de una fiesta que nadie en el club se esperaba, ni Caballero.