Salvan vergüenza a billetazos

Estos son los casos de clubes que han descendido, pero que aseguraron su permanencia en primera división en el escritorio

Reforma
lunes, 18 marzo 2019 | 16:58
MEXSPORT |

Ciudad de México— Veracruz confirmó, a través de su entrenador Dante Siboldi, que pagará la multa de los 120 millones de pesos. Este caso, de asegurar el lugar en Primera División en la mesa, no es el primero que se da en el futbol mexicano, ni parecerá el último.

El pionero

Al finalizar la temporada 1963-64, el Club Deportivo Nacional terminó en el último lugar de la tabla y por reglamento debería descender a Segunda División.

Sin embargo, para la siguiente campaña se había establecido aumentar de 14 a 16 los equipos del Máximo Circuito, entonces el club tapatío entró a una Liguilla para mantener su lugar y con ello borrar la vergüenza.

El gusto le duró un año dado que para 1965 ahora sí descendió al ser el último de la tabla otra vez.

La primera compra

Correcaminos fue el club que terminó en el último lugar de la tabla en la temporada 1987-88 y por ende debió bajar a Segunda División, pero no fue así.

Los dueños del equipo llegaron a un acuerdo para comprar a los Coyotes Neza y así quedarse en el Máximo Circuito.

El cuadro tamaulipeco se mantuvo en la Primera División hasta 1995, cuando ya con el modo de Tabla de Cocientes perdió la categoría.

Hasta la fecha el club se mantiene en el Ascenso MX.

Ya en Torneos Cortos

El primer equipo en salvarse del descenso en la mesa durante la era de los Torneos Cortos fue el Puebla, en 1999.

La Franja debió dejar su lugar en el Máximo Circuito al quedar en el último lugar en la Tabla de Cocientes finalizado el Verano 1999, pero con dinero se quedó.

Valentín Aguirre, dueño del Unión de Curtidores, que ganó el ascenso, vendió la franquicia a Fancisco Bernatt y Enrique Regordosa, propietarios de los camoteros para que así la Angelópolis no se quedara sin futbol de Primera.

Puebla volvería a descender en el 2005 y en esa ocasión no hubo quien le salvará el puesto.

Entre promoción y pago

El Atlante se condenó a la Primera División A en el Verano 2001, pero apenas por unos momentos.

Y es que la FMF tenía la idea de ampliar de 18 a 19 equipos el Máximo Circuito para la temporada 2001-02, por lo que los Potros jugaron una promoción ante el Veracruz, la cual ganaron.

El equipo azulgrana también debía pagar un monto de 5 millones de dólares, los cuales nunca llegaron a las arcas de la Federación.

Se especula, que cuando Alejandro Burillo, dueño del Atlante, le vendió el Centro de Alto Rendimiento a la FMF del precio final de descontaron los 5 millones.

Los Potros volvieron a descender en el 2014, sin regreso todavía a la Liga MX.

Jaguares emplumados

Querétaro debió irse al Ascenso MX al terminar el Clausura 2013, pero su reciente dueño, Amado Yáñez, no iba a perder su inversión tan rápido.

Al poco tiempo de confirmarse la quema, el empresario compró a los Jaguares de Chiapas y traslado la franquicia a tierras queretanas.

Un año después, Yáñez enfrentó varios cargos de corrupción por su empresa Oceanografía al grado de ser arrestado.

El club, tras varios problemas económicos, fue vendido nuevamente y desde entonces no ha sufrido un nuevo descenso.

El nuevo modelo

Para la temporada 2017-18 la Liga MX estipuló que el club del Ascenso MX que lograra que quisiera subir, además de ganar el derecho en la cancha, debería tener una certificación para llegar al Máximo Circuito.

De no ser así no podría ascender y en cambio se le darían 120 millones de pesos, los cuales debería pagar el equipo descendido de la Primera División.

Con este argumento, Lobos BUAP se vio en la necesidad de pagar el monto para lograr lo que no pudo en el campo, quedarse una temporada más en la Liga MX.

El dinero se le dio a Cafetaleros de Tapachula, club que a pesar de ganar deportivamente su ascenso no pudo disfrutarlo al no estar certificado.