Locura en aeropuerto de la CDMX por llegada de Memo Ochoa

Después de ocho años pisó suelo mexicano para por fin quedarse

Reforma
martes, 13 agosto 2019 | 14:48

Ciudad de México— Eran casi 400 aficionados del América los que formaron con sus cuerpos un larguísimo e improvisado pasillo como para recibir a un rey en el aeropuerto de la Ciudad de México. De alguna manera, Memo Ochoa es eso para ellos.

Inconfundibles con sus playeras azulcremas, con las banderas, algunos otros con rizos región 4 simulando a los del portero, ahí estaban los aficionados azulcremas mezclados con los barristas listos para recibir al hombre que después de ocho años pisó suelo mexicano, para por fin quedarse.

Los 100 metros de la llegada de vuelos internacionales a la rotonda para abordar su camioneta quizá fueron los más largos en la vida de Ochoa. Seis minutos de una mezcla entre alegría y terror por los tumultos, la sensación de asfixia, los codazos, pisotones, el sentir que cada metro avanzado eran auténticos tres puntos. Los barristas repartieron golpes para abrir camino. A Memo lo traían como si fuera el novio en la víbora de la mar durante una boda, mientras él intentaba no perder la vertical y avanzar. Llegó a la camioneta blanca que lo transportó y volteó para agradecer semejante gesto. El Rey ha vuelto.