Deportes

Impulso de vida

Gladys Durán, la mejor corredora de la ciudad, tiene en su hija Azul una motivación que la alienta a seguir la carrera dentro y fuera de las calles

Jesús Ángel Rodríguez / El Diario
viernes, 08 marzo 2019 | 06:00
Jesús Rodríguez

“Cuando el alumno está preparado aparece el maestro”. Con este proverbio Gladys Durán resume el aprendizaje que le ha dejado ser madre de Azul, una niña de 11 años que padece autismo.
Esta constante triunfadora de las carreras pedestres municipales ha conquistado su mejor éxito fuera de las calles, donde compite de forma decidida.
“En 2011 cuando estaba en espera de que me hablaran para participar en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, ya que había dado la marca en la prueba de los 800 metros planos, mi esposo y yo nos enteramos de que Azul tiene autismo a partir de ahí la vida nos cambió”, comentó la ganadora de la Carrera de la Amistad en las ediciones de 2009 a 2014, 2017 y 2018.
Para Gladys pensar inmiscuirse en un nuevo proceso para Juegos Panamericanos era volver a invertir dinero en su preparación, un dinero que no tenía para gastar en eventos de fogueo.
“La verdad me desanimé por no ser considerada para estar con la Selección Mexicana en 2011, por todo lo que implicaba, pero sobre todo, porque mi hija, que en ese momento tenía cuatro años, me demandaba mucho tiempo y también dinero para su tratamiento”, mencionó la múltiple medallista nacional de competencias de Primera Fuerza.
Con todo lo que en ese momento pasaba, Gladys decidió retirarse de las pistas y centrar su atención en su pequeña hija.
Pero fue a partir de ese diagnóstico de Azul que Gladys comenzó otra carrera, una de aprendizaje sobre el autismo, una búsqueda de respuestas a sus dudas y miedos. Despojándose de esas inseguridades que por un momento la paralizaron, optó por estudiar y especializarse en el complicado tema que involucraba a su hija.
“Las dos cosas fueron muy dolorosas, aceptar la negativa de la Conade de llamarme a los Panamericanos, pero infinitamente superior ver que mi hija que se aislaba, se pegaba, lloraba mucho. Yo sabía que algo estaba pasando en su desarrollo; sabía que tenía que voltear a ver más a mi familia y sobre todo a mi hija”, expresó la líder del Circuito Atlético Pedestre en las últimas dos ediciones.
Gladys recordó que fue muy triste llegar con la neuróloga y que les dijera que Azul tenía autismo, pero más no saber cómo ayudarla, debido a su desconocimiento sobre este trastorno de desarrollo.
“Lo primero fue concientizarnos y reconocer dónde estábamos parados. Ella nos hace esforzarnos, darnos cuenta que si queremos que ella avance, tenemos que avanzar nosotros primero”, manifestó.
Actualmente, junto a su esposo, Gladys dirige la asociación Alianza Nacional del Autismo Horizonte Azul, donde atienden niños con esas características. “Todos los días te dan ganas de renunciar, pero luego vuelves y te das cuenta que eres lo único que ella tiene y ves el espíritu de fortaleza y me vuelvo a levantar. Tengo al maestro en casa”, finalizó.