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Equipos de NFL preparados para jugar sin público

Veintiuno de los 32 equipos de la NFL han descartado ya la posibilidad de recibir aficionados para el comienzo de la temporada

Associated Press / Estadio de Jaguars de Jacksonville

Associated Press

martes, 25 agosto 2020 | 18:10

Jacksonville, Florida— El chiste se cuenta solo: Los Jaguars de Jacksonville disputarán sus partidos de locales durante esta temporada ante un número significativamente reducido de espectadores.

¿En qué se distingue eso a lo ocurrido en los años anteriores?

Pero no es cuestión de risa. Los Jaguars, junto con Atlanta, Cincinnati, Miami, Tampa Bay y otros equipos estarán quizá más preparados para enfrentar el cambio drástico que habrá en la condición de local en la NFL.

Durante años, esos equipos no han tenido un gran apoyo en casa.

¿Mejorías en las pantallas de video? ¿Contenido generado por el jugador? ¿Celebraciones para reconocer a los héroes comunitarios y a los excombatientes? Algunos equipos han lanzado iniciativas similares desde hace décadas, a fin de compensar la falta de público en los estadios.

“Una de los aspectos desafortunados pero positivos de estar en un mercado pequeño como Jacksonville es que podemos ser más creativos en términos de cómo obtener ventajas como locales”, consideró el presidente de os Jaguars, Mark Lamping. “Tendríamos que hacer eso, ya sea que se permitiera o no llenar el estadio a la máxima capacidad”.

Veintiuno de los 32 equipos de la NFL han descartado ya la posibilidad de recibir público para el comienzo de la temporada. Buffalo, Cincinnati, Los Ángeles (con sus dos equipos), Minnesota y San Francisco se convirtieron el martes en las ciudades más recientes que han anunciado planes en ese sentido.

Al menos ocho equipos se disponen a recibir a un número limitado de espectadores.

Y como resultado de esas medidas, las ventajas que ciertos equipos solían tener como locales —gracias a generaciones de seguidores— en localidades como Green Bay, Kansas City, Nueva Orleáns, Filadelfia, Pittsburgh y Seattle podrían borrarse momentáneamente debido a la pandemia de coronavirus.

Los equipos tratan de adaptarse.

Las nuevas pantallas de video y los sistemas avanzados de sonido ocupan un lugar preponderante para alentar a los jugadores en sus duelos como locales. Varios equipos, incluido Jacksonville, están lanzando aplicaciones para teléfonos, diseñadas para aportar una experiencia semejante a la de estar en un estadio a quienes miren desde su sofá.

¿Alguien quiere ver la presentación de los jugadores? ¿Qué tal atestiguar el sobrevuelo de aviones militares en el estadio, justo antes de la patada inicial? Los Jaguars están abriendo esas posibilidades para sus seguidores mediante la nueva aplicación.

En tanto, el producto televisivo no luciría tan distinto, salvo por las tribunas prácticamente vacías. Se espera que los canales que transmitan la NFL añadan un efecto de sonido de público en sus transmisiones.

Incluso en los estadios habrá efectos de sonido. La NFL permitiría que esas ovaciones grabadas alcanzaran incluso 80 decibeles, una intensidad que muchos equipos emplean ya en las prácticas.

Los gerentes generales, entrenadores y dirigentes de los equipos se preparan para que los partidos transcurran con ese efecto.

La conversación normal alcanza un nivel de unos 60 decibeles. La intensidad aumenta al doble para un concierto de rock. Ochenta decibeles equivalen a estar en el tráfico intenso o junto a una podadora de césped.

Y cualquier ruido de más de 85 decibeles se considera peligroso, dependiendo de cuánto tiempo se exponga la persona a éste, cuántas veces lo haga y si usa alguna medida de protección.

De acuerdo con el libro de récords mundiales de Guinness, el Arrowhead Stadium de Kansas City ostenta el récord de más ruido durante un partido de la NFL. Las ovaciones de los fanáticos alcanzaron 142,4 decibeles el lunes 29 de septiembre de 2014, durante un encuentro ante los Patriots de Nueva Inglaterra.

Pasar de 80 mil espectadores a 80 decibeles parecerá como sumergirse en el silencio para los jugadores acostumbrados a un encuentro de tres horas en una tarde dominical.