Cierre soñado

Tras conseguir su cuarta medalla en Panamericanos, cuenta Horacio Nava a El Diario que se enfila hacia el último año de su carrera deportiva con los ojos puestos en Tokio 2020

Álex Carrión Velo / El Diario
jueves, 22 agosto 2019 | 06:00
Mexsport |

Chihuahua.- En la Ciudad Deportiva de esta ciudad, Horacio Nava ha tenido entrenamientos y competencias. Con sus cuatro medallas de Juegos Panamericanos en las manos, es imposible que, entre tanta gente que diariamente asiste a ejercitarse a este lugar, no haya quien lo reconozca.
La gente se acerca, se cerciora si realmente se trata del tres veces olímpico y cuatro veces medallista panamericano, luego le pide alguna fotografía, alguno más le solicita ver sus medallas más de cerca. Él accede con amabilidad.
“¿Cuál fue la más difícil?”, pregunta uno de los curiosos.
“Todas han sido difíciles, todas han tenido su historia”, responde Horacio, ya de regreso en la ciudad tras ganar la medalla de plata en los 50 kilómetros de marcha en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.
Ya en entrevista con El Diario, Nava ahonda en tal asunto.
“En Río de Janeiro (2017) era el novato, eran las ganas de ir de sobresalir; la de Guadalajara (2011) fue especial por ser en casa; la de Toronto (2015) se esperaba otro metal, pero venía de una lesión en Londres y ése fue el sabor; ésta (Lima 2019), quizás también queríamos otro metal, pero fue satisfactoria al ser mis últimos Juegos Panamericanos”, cuenta. “Todas las competencias de 50 kilómetros son distintas, ha habido algunas donde me he sentido muy bien durante todo el recorrido, y otras donde a los 25 kilómetros ya me he sentido muy mal, así es esta prueba, es muy especial”.
Han sido 16 años entre esas dos platas, la de Río y la de Lima. Mucho han cambiado las cosas, Horacio era soltero, más joven, más inexperto.
“Tal vez he ido madurando. En Guadalajara hicimos una gran estrategia y eso nos valió el triunfo, mientras que en Río tenía la ventaja por más de un kilómetro y me ‘troné’; ahora en Lima tuve que bajar el ritmo cuando me sacaron la segunda amonestación, cerca del kilómetro 45, si hubiera sido en Río, tal vez no habría bajado el ritmo, pero ahora fui algo más prudente”, comenta.
Su familia –esposa y dos hijas– es su máxima motivación para continuar con sus logros deportivos, que siguen acumulándose en sus 20 años de trayectoria deportiva.
“Para mí es lo que más me mueve, mi familia. En Río de Janeiro las cosas eran más por mí, por mis logros personales; me casé en el 2012, en Toronto llegué a la meta con el babero de Jimena (su hija mayor), y pues ahora con Valeria (su hija menor) sigue la motivación”.
Pero su carrera no ha terminado. Queda poco menos de un año para Tokio 2020, la cual Horacio quiere que sea su última competencia y para ello debe clasificarse.
“Los criterios de clasificación han cambiado un poco, ahora se va a clasificar por puntos y tiempos, las federaciones nacionales no tendrán ya mucho que ver. Ahorita estoy dentro por puntos, pero todavía puedo dar marca. De todas formas eso se resuelve hasta junio, hasta esa fecha no se sabrá quién va”, afirmó.
Horacio no descansa, sigue entrenando y reveló que asistirá a los Campeonatos Mundiales de Atletismo, para estar en los 50 kilómetros de marcha el próximo 28 de septiembre.