Nacional

Afecta violencia economía de Iguala

Reforma

2014-10-19

Iguala, Guerrero ─ La economía se colapsó en esta ciudad.
La desaparición de 43 normalistas desde el pasado 26 de septiembre, a manos de policías municipales, puso en jaque al comercio de este Municipio de unos 140 mil habitantes.
"Bajaron las ventas. La gente tiene miedo de bajar de sus rancherías o colonias. La presencia masiva de federales nos ayudó mucho a disminuir la violencia, pero también su presencia crea la incertidumbre de un enfrentamiento", alerta un empresario abarrotero secuestrado tres veces por el crimen organizado.
Mirna tiene una estética. Por un corte normal cobra 40 pesos, y si se trata de un arreglo más elaborado, hasta 120 pesos. Sin embargo, desde hace 22 días no tiene clientes.
"Un corte o dos. No puedo vivir con ochenta pesos", dice la mujer, al tiempo de adelantar que se mudará a Chilpancingo.
Efrén es otro ejemplo. Maneja un taxi por el cual tiene que entregar 240 pesos de cuenta. Si saca actualmente 300 pesos en toda la jornada, es un milagro.
"Se puso difícil. Iguala siempre ha sido violento, siempre había habido balaceras, nos hemos encontrado muertos en las calles, pero la violencia siempre ha sido entre los malandros, y esta vez se metieron con estudiantes, y eso nos ahorcó a todos", lamenta.
Don Carlos tiene una taquería. De vender unos 400 de pastor al día, ahora sólo saca unos 100.
"Y la carne se echa a perder o se pone dura, así no la puedo dar a los clientes", refiere.
El taquero también optó por bajar las cortinas y regresar al campo a cosechar maíz "para medio comer".
Los 280 comercios afiliados a la Canaco reportan bajas en sus ventas en un 80 por ciento.
"Muchos han preferido cerrar los negocios, y en parte también es una medida de seguridad por todos los rumores que se han generado de probables enfrentamientos", advierte un integrante de la Canaco, también plagiado en 2012.
En el primer cuadro de la ciudad se salvan unos negocios.
Los de comida, principalmente, y ni hablar de los hoteles.
Contrario al resto de los comercios, sus ventas mejoraron, pero no por turistas, sino por la llegada de federales.
Los hoteles de la calle Guerrero se saturaron de uniformados, y también los moteles cercanos al centro.
Doña Tefa y Xóchilt se volvieron los restaurantes favoritos de los federales, aunque muchos otros, para economizar optaron por los pollos asados.
"Sí hay ventas, aunque sea para los policías, ahora no se puede escoger a los clientes", ironiza una encargada de hotel.
La milicia pernocta en el parque de béisbol "Ambrosio Figueroa".
Mario ya fue despedido.
"Trabajé en la refresquera. No tiene futuro, Iguala es un referente de tragedia y no viene nada bueno. A mí me sacaron de la empresa, hubo un recorte, y sin duda fue por los jóvenes normalistas", reprochó el padre de tres hijos.
A las nueve de la noche los visitantes al centro de Iguala regresa a sus hogares.
El parque que siempre estaba abarrotado de familias, luce desierto.

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