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Melitta Bentz, la mujer a la que le debemos los filtros de café

The New York Times | Sábado 08 Septiembre 2018 | 17:17 hrs

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Melitta Bentz daba inicio a sus mañanas en Dresde de la misma manera que la persona en el apartamento de al lado, y que la del apartamento al lado de ese: con una taza de café recién preparado.

Sin embargo, en lugar de sentirse fresca y concentrada, Bentz se sentía más molesta con cada sorbo.

“Mi madre, quien tenía un excelente paladar para el café, a menudo se sentía irritada por los residuos de café molido en su taza”, recordó Horst Bentz, uno de sus hijos, en una entrevista realizada décadas después para la edición de 1949 de Der Aufstieg, una publicación alemana.

Y luego tenía que pasar por el fastidio de limpiar la olla de cobre y desprender todos los granos que quedaban adheridos a los costados.

Así que cada mañana, desde su cocina en Dresde, Alemania, fantaseaba con descubrir mejores maneras para filtrar el café.

Hizo varios intentos que fracasaron, hasta que un día arrancó un pedazo de papel secante del cuaderno que su hijo usaba para la escuela y lo metió en una vieja olla de hojalata en la que había perforado algunos agujeros. Lo que hizo después resultará conocido para muchos: añadió el café molido y le vertió agua caliente encima. La bebida goteó a través del papel y cayó directamente en la taza.

La tarea de limpiar fue más sencilla e higiénica; tiró el filtro usado de papel a la basura y no tuvo que lidiar más con residuos enfadosos.

Organizó “tardes de café”, según cuentan las historias, para poner a prueba su invento con sus conocidos.

En junio de 1908, la Oficina Imperial de Patentes en Berlín le otorgó a Bentz la patente por el filtro de papel y, poco después, ella y su esposo emprendieron su negocio. Su sede era el apartamento de cinco habitaciones de su familia en Dresde.

En la actualidad, Melitta Group emplea a más de cuatro mil personas en todo el mundo. En 2017, la empresa presentó en su informe de ingresos ganancias por 1500 millones de euros, o cerca de 1800 millones de dólares.

Amalie Auguste Melitta Liebscher, hija de Karl Liebscher y Brigitte Reinhardt Liebscher, nació en Dresde, el 31 de enero de 1873. Su padre era vendedor de libros y sus abuelos eran dueños de una cervecería. Se casó con Hugo Bentz y la pareja tuvo dos hijos, Willy y Horst —quienes más tarde se unieron al negocio—, y una hija, Herta.

Los primeros filtros de café se fabricaron en casa. Los niños hacían las entregas con una carretilla, mientras que el esposo de Melitta montaba exhibidores en los escaparates de las tiendas para mostrarle a la gente cómo utilizar el nuevo sistema. Luego delegó este trabajo a “damas de demostración”, idea que se le ocurrió por el tiempo que pasó como gerente de una tienda departamental.

“Era algo novedoso y la gente debía verlo para convencerse de que funcionaba”, dijo Annika von Hollen, vocera de Melitta Group, en una entrevista telefónica.

El concepto y la empresa despegaron en 1909 cuando Melitta y Hugo presentaron su producto en la Feria Comercial de Leipzig, la cual convocaba a propietarios de tiendas de artículos para el hogar de toda Alemania.

“El resultado fue arrollador”, recordó Horst Bentz. Sus cafeteras de porcelana y filtros de papel empezaron a obtener mucha atención del público. Ese año, Bentz vendió 1250 unidades, a 1,25 marcos alemanes cada una. El personal de la empresa creció a ocho personas en 1912.

No obstante, el camino que les esperaba no era del todo fácil. Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, Hugo Bentz y su primogénito, Willy, fueron reclutados por el Ejército. El hermano de Bentz, Paul Liebscher, la ayudó a dirigir la empresa durante ese periodo; ahora esta era la fuente de ingresos de la familia. Melitta Bentz expandió las operaciones para fabricar cajas de cartón.

En 1929, la demanda del negocio era demasiada para la capacidad de la fábrica en Dresde, así que la empresa se mudó a Minden, al noroeste de Alemania. Esa planta sigue en funcionamiento en la actualidad.

Antes de que el matrimonio Bentz dejara la gestión de las operaciones diarias del negocio, en 1932, Melitta implementó varias mejoras laborales para sus empleados, incluida la reducción de la semana laboral a cinco días, tres semanas de vacaciones y un bono navideño.

En 1938, con sus hijos a cargo, fundó Melitta Aid, un fondo social para sus empleados que aún existe.

La empresa dejó de fabricar filtros temporalmente durante la Segunda Guerra Mundial —para ese entonces Melitta y su esposo ya se habían retirado— y en 1941 cooperó con el régimen nazi para fabricar suministros militares, convirtiéndose en una “planta modelo nacional socialista”. Tras la guerra, la compañía contribuyó a un programa cuyo objetivo era compensar a las víctimas de la política nazi de trabajo forzoso.

Melitta Bentz murió el 29 de junio de 1950, a los 77 años, cuatro después del deceso de su esposo.

La mayoría de los establecimientos de Melitta todavía tienen una fotografía suya en la pared, comentó von Hollen, la vocera. “Todos los empleados saben quién fue Melitta Bentz y el papel excepcional que desempeñó como madre de la compañía”, afirmó.



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El Diario de Juárez | 13:02 hrs

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