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Lunes 01 de Septiembre, 2014 |
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FEDERICO DE LA VEGA
EMPRENDEDOR Y VISIONARIO

Es ejemplo de amor y sentido de pertenencia a la tierra que en 1931 lo vio nacer: Ciudad Juárez. Por su apoyo a la educación recibe reconocimiento de académicos y empresarios fronterizos

Federico de la Vega Mathews Las comunidades académica y empresarial de esta frontera otorgaron al empresario Federico de la Vega Mathews un reconocimiento por ser promotor permanente del empleo, la educación, la salud y el deporte en Ciudad Juárez. En la imagen se aprecia a don Federico con las placas conmemorativas

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Por su apoyo, estímulo y dedicación durante décadas al desarrollo educativo, económico y en materia de salud de Ciudad Juárez, las comunidades académica y empresarial de esta frontera otorgaron al empresario Federico de la Vega Mathews un reconocimiento, que se aúna a los numerosos que ha recibido a lo largo de su vida.

En acto celebrado el viernes pasado en el restaurante Café Central de El Paso, el Patronato del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad Juárez, honró a De la Vega Mathews por su trayectoria como presidente fundador y vitalicio de esta institución educativa, que durante 30 años ha egresado generaciones de fronterizos preocupados –al igual que el homenajeado– por el destino de su ciudad.

En el evento también fue reconocido el doctor Rafael Rangel Sostmann, parralense de nacimiento, quien por 26 años fue rector del sistema Tec de Monterrey a nivel nacional.

Al agradecer el reconocimiento recibido a través de una placa especial, De la Vega Mathews sostuvo ante los líderes educativos y empresariales que "somos los que tenemos la responsabilidad de levantar a nuestra ciudad nuevamente y que sea un foco de inversión, atrayendo nuevas fábricas y nuevos comercios para que den trabajo a nuestra gente".

Expuso la importancia capital que reviste en estos momentos el ayudar a las universidades e instituciones de estudios superiores de Ciudad Juárez, para que capaciten a los alumnos a servir mejor en las industrias y empresas que se van creando.

Explicó que si en la ciudad se están proyectando empresas de electrónica, entonces "hay que mejorar las carreras de electrónica, para que sean aceptadas por las maquiladoras que existen".

En la placa que le fue entregada al empresario y filántropo se lee: "A Federico de la Vega como hombre comprometido con las nobles causas de nuestra ciudad, tanto en salud como en educación, siendo siempre un gran ejemplo para todos nosotros".

Además de los representantes productivos y académicos de la ciudad, acompañaron al empresario su esposa, Guadalupe Arizpe de De la Vega y sus hijos Alejandra, Artemio y Guadalupe.


El 26 de septiembre de 1959, con su enlace en la ciudad de Monterrey, Lupita y Freddy inician un proyecto de vida con una visión compartida y de responsabilidad social
En los primeros años de matrimonio, los De La Vega Arizpe incluyeron en su agenda común el humanitarismo en beneficio de la comunidad juarense. Aquí presiden una gala benéfica
Con pilares cimentados en el desarrollo humano integral y el arraigo con la comunidad, los hijos del matrimonio De La Vega: Lupita, Artemio y Alejandra, se distinguen por su activa participación en el progreso de la comunidad

Desde los inicios de su carrera profesional don Federico recibió una educación de excelencia. Cursó la preparatoria en la Academia Militar Culver en Indiana
Federico de la Vega Mathews, de acuerdo con información divulgada a través de los diversos homenajes que se le han hecho, es un ejemplo de amor y sentido de pertenencia a la tierra que en 1931 lo vio nacer: Ciudad Juárez.

Es hijo de don Artemio de la Vega Berdayes, quien en 1915 arribó a México procedente de un pueblo minero de España. Conoció a Kathryn Mathews con quien casó y con ella se estableció en Ciudad Juárez en 1927. De ellos nació en 1931 Federico.

Por esos años, De la Vega Berdayes tuvo que enfrentar la crisis generada por la gran depresión económica de Estados Unidos. En 1936 abrió una pequeña tienda de ultramarinos en el Centro de Juárez (en 16 de Septiembre, casi esquina con Francisco Villa), aprovechando que tenía la representación de dos casas comerciales ibéricas.

Fue en ese establecimiento donde, apenas a las edad de 7 años, Federico comenzó a empaparse del espíritu emprendedor de su padre, el cual pronto desarrolló y comenzó a poner en práctica.

Ya para 1936, De la Vega Berdayes había conseguido la concesión de la Cervecería Cuauhtémoc para Ciudad Juárez, empresa que en ese entonces sólo abarcaba el 3 por ciento del mercado cervecero.

De acuerdo con diversas fuentes, De la Vega padre tuvo que emplearse a fondo y laborar sin descanso, incluso con tres trabajos a la vez, para ir ensanchando poco a poco el negocio que había emprendido.

El padre de Federico comprendió la importancia de la educación para el futuro de su hijo y de la ciudad misma, por lo que con el patrimonio que había reunido envió a su retoño a estudiar al Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

En 1956 Federico se graduó como ingeniero químico y posteriormente se trasladó a realizar estudios de posgrado al Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT).

Cuando en 2001 De la Vega Mathews recibió el Premio Eugenio Garza Sada, máximo reconocimiento que otorga el Tec de Monterrey, recordó las palabras que le dirigió su padre cuando lo envió a estudiar a aquella ciudad: "Hace más de 50 años, cuando me dirigía a estudiar a Monterrey, mi padre, Artemio De la Vega, me dijo 'Ahora que vas a estudiar allá al Tecnológico no nomás te dediques a aprender en lo académico.

Aprende también de la gente, a vivir, trabajar y ser diligente. Aprende sus valores. Cásate con una regiomontana".

Federico comprendió el valor de la educación en la formación de una persona. Por ello, cuando regresó a Ciudad Juárez, casado precisamente con una regiomontana, la señora Guadalupe Arizpe de De la Vega, uno de sus propósitos fue impulsar la creación de instituciones de estudios, para que, además, los jóvenes juarenses no tuvieran que emigrar a otras partes en busca de universidades.

Promotor de la educación

En una entrevista que el sitio electrónico ExATec (egresados del Tec de Monterrey), le hizo con motivo de la entrega del Premio Eugenio Garza Sada en 2001, Federico de la Vega se definió como un hombre afortunado que día tras día refrenda su compromiso con la educación, a la que seguirá apoyando, dijo, "hasta el último aliento de mi vida".

De vuelta en Ciudad Juárez después de concluir sus estudios, comenzó a poner en práctica el compromiso que se había hecho de impulsar la educación y empezó, por lo pronto, a hacerse cargo de remodelar y construir escuelas primarias y secundarias.

Sin embargo, cuando los jóvenes egresaban de estos niveles, o se veían obligados a truncar sus estudios o a emigrar para buscar la oportunidad en otras ciudades que sí contaban con universidad.

De allí que en 1964 (precisa el sitio ExATec), con el apoyo de Fernando Borreguero Allard y del entonces subsecretario de Educación Tecnológica y ex rector del Tec de Monterrey, Víctor Bravo Ahuja, De la Vega se dio a la tarea de fundar el Instituto Tecnológico Regional de Ciudad Juárez, en terrenos donde alguna vez se ubicó la escuela correccional para menores, sobre la carretera a la ciudad de Chihuahua. Siempre con el apoyo del empresario, el Tec de Ciudad Juárez celebrará el próximo año su primer medio siglo de vida.

La experiencia de echar a andar esa institución educativa fue aprovechada por Federico y el mismo grupo impulsor para, seis años después, emprender la fundación de la que hoy es la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

En la entrevista que concedió a ExATec, comentó que la formación del centro de educación superior respondió a las necesidades que había observado, junto con sus compañeros de generación, para "aplicar todo lo que queríamos hacer con lo que aprendimos en el Tec, como industrializar la ciudad, atraer comercio, crear trabajos y dar una mejor calidad de vida para todos los habitantes de Ciudad Juárez".

Ese compromiso por la educación continuó. En 1983, el entonces rector del Tec de Monterrey, Fernando García Roel, lo invitó a aprovechar la experiencia adquirida con las anteriores instituciones que había fundado, para que encabezara la creación y construcción del campus Ciudad Juárez de este sistema educativo.

En su momento, De la Vega Mathews expresó que "cuando el Tec me llamó, dejé todo y fui corriendo".

Desde ese momento, el empresario se convirtió en presidente fundador y vitalicio de Estudios Superiores e Investigación de Ciudad Juárez, que es la asociación civil que auspicia el campus Ciudad Juárez del Tec de Monterrey, por cuya labor fue precisamente homenajeado el viernes pasado.

Como presidente de ese Patronato, De la Vega ha impulsado un fondo de becas para más del 70 por ciento de los estudiantes que pasan por las aulas del campus Ciudad Juárez. Lo anterior significa que ha estado detrás de la conformación de las tres principales instituciones de estudios superiores de Ciudad Juárez, esto es, el Instituto Tecnológico, la Universidad Autónoma y el Tec de Monterrey.

En la entrevista mencionada, se destaca que el compromiso de Federico con el impulso a la educación fue tomado de su modelo a seguir: don Eugenio Garza Sada, a quien recuerda como un emprendedor, dinámico, trabajador, visionario y tenaz.


TESTIMONIOS











Impulsor de la industria local

De poco serviría estimular el nacimiento de universidades y tecnológicos si los egresados no contaran con suficientes fuentes de empleo para aplicar los conocimientos adquiridos. De allí que el plan de De la Vega y sus amigos no sólo estaba enfocado a impulsar la educación, sino también una industria que fuera generadora de trabajo para detonar el desarrollo económico y social de la ciudad.

A la par que propiciaban el surgimiento del Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez a mediados de los años 60, este grupo, entre quienes se contaban Fernando Borreguero Allard, Alfonso Murguía y Jaime Bermúdez, se reunía al menos cada tercer día para hacer planes "sobre la industrialización de la región, el impulso al comercio, la creación de trabajos y el mejoramiento de la calidad de vida de todos los habitantes de Ciudad Juárez", citó De la Vega a ExATec.

El grupo encargó a una empresa consultora de Estados Unidos un estudio sobre la factibilidad de industrializar Ciudad Juárez. Dicha investigación les costó 175 mil dólares de aquel entonces.

Ya con los resultados en la mano, los impulsores se entrevistaron en la ciudad de México con Octaviano Campos Salas, secretario de Industria y Comercio. Recuerda De la Vega Mathews que "le gustó tanto el estudio que nos pagó los 175 mil dólares que nos había costado".

El Gobierno federal durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz emitió el primer decreto sobre la industria maquiladora basado en aquel estudio que le presentaron los impulsores juarenses.

Como fruto de lo anterior, durante la segunda mitad de la década de los 60 comenzaron a instalarse en esta ciudad las primeras plantas maquiladoras, que a lo largo de más de cuatro décadas han multiplicado su presencia en la región generando empleo y bienestar para miles de juarenses.

En la entrevista que le hizo ExATec, se le plantearon las críticas que se le han hecho a la industria fabril, como generadora de empleos pero no de desarrollo, a lo cual el empresario señaló que "en aquel entonces no había otra alternativa de desarrollo para la frontera norte. Estábamos lejos de todos los mercados y de materias primas, así como carentes de tecnología. Necesitábamos realmente que alguien viniera a poner industria para poder empezar".

Para Federico de la Vega, el modelo maquilador ha sido exitoso, porque no sólo crean trabajos, sino también insumos que contribuyen, a la larga, al desarrollo económico de la región. Es por ello que consideró que, de manera paulatina, las maquiladoras mexicanas irán desplazando a las extranjeras.

Exitoso empresario

Desde aquel pequeño establecimiento de ultramarinos que su padre abrió en los años 30 del siglo pasado y en el que él despachaba, Federico de la Vega logró construir, con el paso de las décadas, el Grupo De la Vega, un consorcio empresarial que, orgullosamente juarense, da empleo a más de 3 mil fronterizos.

A través de este grupo se operan 192 tiendas de conveniencia y 12 gasolineras, actividades que se han diversificado con el paso del tiempo a través de otras empresas como Inmobiliaria De la Vega, Distribuidora Carta Blanca, Altec Purificación (Agua Alaska) y Operadora Alpi (Domino's Pizza).

De acuerdo con su sitio oficial en Internet, bajo el concepto Almacenes Distribuidores de la Frontera operan las empresas Del Río, Superette, Oasis, Almacén del Río y las Gasolineras Petrol

El primer eslogan elegido para los almacenes, "Siempre hay uno en tu camino", se convirtió en una frase común del diario vivir de los juarenses.

El empresario cedió a su hija, la ingeniera Alejandra de la Vega Arizpe, la dirección de Almacenes Distribuidores de la Frontera y a ella se le encomendó la tarea de ofrecer una nueva imagen de la empresa, con lo cual nacieron los Superettes, concepto que introdujo la venta de más productos (carnicería, pescados y mariscos, frutas y verduras, panadería y tortillería) en nuevos autoservicios de conveniencia con una imagen más sofisticada y que ofrece a los juarenses la oportunidad de ir al súper sin largas filas y esperas.

A través de los años, la empresa creada por Federico de la Vega, Almacenes Distribuidores de la Frontera, ha crecido y se ha fortalecido. Actualmente existen 125 tiendas de conveniencia Del Río, 27 Oasis, 9 tiendas de mayoreo almacén Del Río, 20 supermercados de conveniencia Superettes y 11 gasolineras Petrol. Sus eslóganes: "En tu camino" (Del Rio) y "todo un súper" (Superette) expresan el concepto que por décadas ha impulsado el empresario.

Visión integral

Además de los campos educativo, industrial y empresarial, Federico de la Vega Mathews se ha involucrado en otras áreas a las que también ha aportado su apoyo y compromiso, entre ellas la salud, el deporte y la cultura.

De acuerdo con la semblanza que sobre él se divulga en el sitio ExATec, ha aportado a Salud y Desarrollo Comunitario de Ciudad Juárez, así como a la Federación Mexicana de Salud y Desarrollo Comunitario, instancias que atienden al menos a 10 mil personas.

Se ha desempeñado asimismo como asesor de la Asociación Cultural Mexicana y patrocinador del Salón de la Fama del Deporte en Ciudad Juárez.

Además, ha encabezado y fundado distintas asociaciones empresariales, como Desarrollo Económico de Ciudad Juárez, la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo en esta localidad, y la Coordinación Intersecretarial de la Frontera.

Junto con su esposa, Guadalupe Arizpe de De la Vega, ha impulsado desde hace años el Hospital de la Familia, en donde diariamente son atendidos cientos de juarenses.

En algunas semblanzas consultadas, se menciona que el interés de De la Vega Mathews por darle una identidad a Juárez también lo llevó a impulsar el beisbol a través del equipo Indios de la Triple A, conjunto que logró numerosas hazañas y dos títulos bajo el mando del reconocido José "Zacatillo" Guerrero.

Este equipo fue cuna de grandes lanzadores como Teo Higuera, José "Peluche" Peña, Mike Paul y otros más.

Del mismo modo, su apoyo fue crucial para que el desaparecido equipo de futbol Cobras de Juárez se posicionara en primera división.

En la semblanza que le hicieron para el sitio de ExATec, Federico de la Vega consideró que no es difícil detectar las necesidades de la comunidad: "Basta con abrir los ojos", dijo, para ver cuáles son los problemas y de qué manera se puede participar en su solución.

Por ello conmina a grupos organizados y empresarios a ayudar al desarrollo de sus comunidades en lo que mejor sepan hacer: "Yo no sabré mucho de servicios médicos como mi mujer, quien tiene el Hospital de la Familia, pero sí sé, por ejemplo, de todo lo relacionado con viviendas y servicios municipales de agua, drenaje y luz, así como manutención y construcción de escuelas".

La contribución social del empresario, expresó, debe rebasar la donación de dinero para causas sociales e invertir más tiempo y esfuerzo en la consecución de objetivos comunes: "Cada quien sabe lo que da, según sus posibilidades…" Sus aportaciones a la comunidad que lo vio nacer, así como sus logros, no han sido ajenos para sus coterráneos, quienes lo han homenajeado con diversos reconocimientos, como el que le fue entregado el viernes pasado.

Además, en 1998, la Universidad Santa Lucía de El Paso, le otorgó el grado de Doctor Honoris Causa, y la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), le concedió, junto con su esposa, el Premio Negocio Familiar del Año, por su involucramiento con la comunidad.

En 2001, como se mencionó, recibió el Premio Eugenio Garza Sada, en tanto que en 2005 el Ayuntamiento de Ciudad Juárez le otorgó la Presea Fray García de San Francisco.

Cuando le fue concedido el premio por parte del Tecnológico de Monterrey, Federico de la Vega Mathews hizo un breve repaso de su diversificada vida en Ciudad Juárez, y concluyó con unas palabras que resumen lo que ha sido su compromiso con esta comunidad: "Creo haber cumplido con mis ideales y convicciones.

Me comprometí a apoyar la educación y lo seguiré haciendo hasta el último aliento de mi vida".