CRÉDITOS

Información: Gabriela Minjáres | El Diario | 22 febrero 2016
Edición: Alicia Fernández
Diseño: Bani Caro
Desarrollo Web: Omar Gutiérrez
Nombre completo: Javier Corral Jurado
Edad: 49 años
Fecha de nacimiento: 2 de agosto de 1966
Lugar de nacimiento: El Paso, Texas
Padres: Roberto Corral Sáenz y Socorro Jurado Ríos
Hermanos: Patricia, de 59 años; Leticia, 57; Socorro, 55; y Roberto y Raúl (cuates), 53
Estado civil: Casado con Cinthia Aideé Chavira Gamboa
Hijos: Ninguno
Peso: 87 kg
Estatura: 1.82 m

No soy autoritario: Corral


Aspirante del PAN a la gubernatura asegura que sermones del obispo Talamás Camandari lo llevaron a la política

Gabriela Minjáres | El Diario | 22 febrero 2016

Escuchar los sermones de contenido social dirigidos por el obispo Manuel Talamás Camandari cuando era monaguillo y confrontar la realidad a través del ejercicio periodístico desde niño, llevaron “al camino de la política” a Javier Corral Jurado, precandidato del Partido Acción Nacional (PAN) a la gubernatura de Chihuahua, cuando ni siquiera había alcanzado la mayoría de edad.

Sin embargo, en su vocación, en su quehacer y hasta en su carácter adusto influyeron también una vida de retos, adversidades y tragedias, al crecer en un barrio aguerrido de esta frontera y encarar la orfandad desde temprana edad.

“A mí el periodismo me confrontó con la realidad, con sus problemas, desde niño y frente a esa realidad me llamó el camino de la política. Porque en realidad la política llama. Acudí al llamado de la política frente a una realidad que el periodismo se encarga de describir, de relatar, de denunciar, pero que la política busca transformar con sentido de justicia”, asegura.

El panista nacido en El Paso, Texas, pero con la nacionalidad mexicana certificada por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), expone que por desarrollar una visión social sobre la política y criticar el modelo económico de México lo vinculan con la izquierda, cuando plantear una agenda social frente a los que menos tienen debe ser el compromiso de cualquier partido.

Mientras que de su personalidad concede que si bien el rostro se le ha endurecido y aparenta ser una persona “muy fuerte”, confiesa ser mucho más débil por dentro de lo que cualquiera se puede imaginar, pero sobre todo rechaza de manera contundente ser un autoritario.

En esta segunda ocasión que contiende por la gubernatura de Chihuahua, el senador con licencia accede a contar aspectos íntimos de su vida privada y trayectoria política en entrevista con El Diario.

Un recorrido por sus memorias


Su lado humano

‘No soy esa impresión que se tiene de mí’

El ceño fruncido lo caracteriza. Los gestos y el tono enérgico de la voz de Javier Corral dan la impresión de que está enojado y es poco tolerante, mientras que el nivel de oratoria y liderazgo desarrollado desde que era un niño tienden a imponerse casi en cualquier lugar donde se planta.

Pese a sus habilidades para hablar en público, el legislador por Chihuahua prefiere escribir sus discursos, sobre todo el que dirigió a los militantes y simpatizantes del PAN en el primer acto de precampaña que realizó en Ciudad Juárez el 11 de febrero.

A casi una hora de que diera inicio el evento, Corral escribía en su casa el discurso porque apenas un día antes oficializó su registro como precandidato en la sede nacional del PAN, en Ciudad de México.

Esa misma noche viajó a Juárez, donde creció y ha mantenido su domicilio particular los 49 años de vida que tiene, y casi de madrugada realizó una reunión con un grupo de colaboradores para afinar detalles del evento que desarrollaría esa mañana.

Durmió apenas unas horas y antes de que saliera el sol despertó para escribir el discurso y atender la entrevista con El Diario en su casa, ubicada en el fraccionamiento Villa Alegre.

Pasaban de las 8 de la mañana. Se preparó un café y se dispuso a revelar su lado humano, el que regularmente cubre con la apariencia de hombre hosco y político de carácter fuerte.

“A veces aparezco como muy fuerte por fuera pero soy mucho más débil por dentro, creo que ésta es una especie de caparazón que uno va haciendo en la vida frente a tantos retos, adversidades y algunas tragedias. Ese tránsito por la vida puede ir endureciendo el rostro, pero conservo mi talante. No soy esa impresión que se tiene de mí”, dice.

Sentado en la sala de una pequeña casa de un solo piso que compró hace 28 años con un crédito hipotecario y los recursos que le correspondieron por la venta de la casa que construyó su madre, concede que si bien su apariencia es la de un “hombre duro” y “muy formal”, lo que muchas veces se traduce en lejanía, en realidad es una persona muy cercana a los verdaderos sentimientos.

Se define como un hombre alegre y de muy buen humor, tanto que hasta dice ser capaz de reírse de sí mismo y le gusta mucho convivir con las personas, sobre todo con su familia y sus amigos, con quienes se considera muy leal.

Cuenta que, como muchos fronterizos, nació en El Paso, porque esa era la ilusión de su madre, Socorro Jurado Ríos, quien de esa forma buscaba proteger a sus hijos. De los seis que tuvo, cuatro son de Estados Unidos: Socorro, Javier y los cuates Roberto y Raúl. Las dos hijas mayores, Patricia y Leticia, son juarenses.

“Nací del otro lado, pero soy juarense 100 por ciento”, subraya y añade que apenas salió su madre del hospital se lo llevó a la casa donde ya lo esperaban sus tres hermanas mayores, en la calle Mariano Abasolo 240 sur, en la colonia Barrio Alto.

Recuerda que la vida en esa colonia no era nada fácil, porque quedaba en medio de sectores en los que se registraba una confrontación entre barrios: la Chaveña contra los de la Bellavista y la Altavista.

Además, a unas cuadras estaba el mercado, donde trabajaba en las bodegas mientras estudiaba en la Primaria 18 de Julio, que anteriormente había sido el Tribunal para Menores, una escuela que describe como muy pobre porque no tenía patio, había sólo seis salones y conservaba incluso rejas y hasta una especie de calabozo.

“Me tocaron épocas muy duras de niño porque estaban los enfrentamientos de pachucos y de cholos, aunque a mí me respetaban un poco porque hacía valer mi condición de monaguillo”, dice entre risas.

Javier, quien fue bautizado con ese nombre en honor al cantante y actor mexicano Javier Solís –fallecido unos meses antes de que él naciera–, cuenta que durante muchos años fue monaguillo en la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe, donde acompañó a sacerdotes como Isidro Payán, Abraham Bautista, Hesiquio Trevizo Bencomo y al primer obispo de Juárez, Manuel Talamás Camandari.

“Don Manuel Talamás es, por cierto, una de las figuras que más influyó en mí no sólo en mis convicciones religiosas, sino en mis convicciones políticas. Le escuché a don Manuel unas predicaciones, sermones, de enorme contenido social, a mí me estrujaba muchísimo escucharlo”, narra.

Dice que su ocupación como ayudante de los sacerdotes se la debe en parte a su abuela materna, Elisa Ríos, quien era devota de San Lorenzo y lo llevaba al templo, donde entraban juntos de rodillas desde el atrio hasta el altar principal.

Además, porque le impresionó mucho ver la reconstrucción de la Catedral en la década de los 70, cuando fue demolida en partes porque presentaba fallas estructurales y hundimientos, para luego ver un edificio nuevo en el que sólo respetaron las torres.

“Entonces fue donde me acerqué a la Iglesia y fui monaguillo y después hasta jefe de monaguillos”, comenta.

En tanto que Javier se acercaba con más fuerza a la Iglesia católica y rezaba de lunes a viernes el rosario en la Catedral, su abuela se retiraba cada vez más de la práctica religiosa, dolida por los golpes que le dio la vida, porque todos sus hijos se le murieron jóvenes, cuatro de ellos en accidentes.

“A mi abuela el último golpe que le dio la vida fue la muerte de mi madre. La retiró un tanto de la Iglesia porque lo natural es que los hijos sobrevivan a los padres, pero mi abuela sobrevivió a todos sus hijos porque todos se le murieron”, menciona entre largos silencios: “Eso la marcó”.

Su madre, cuenta, murió completamente quemada en 1978 en un accidente ocurrido en la autopista México-Querétaro, cuando se dirigía a Guadalajara a comprar ropa y joyería, que era en lo que se ocupaba para mantener a sus seis hijos porque ya se había separado de su padre.

Describe que el camión foráneo en el que viajaba su madre junto con su hermano Roberto tuvo un accidente con un camión cisterna que transportaba gas, lo que generó una explosión en la que su mamá resultó muy quemada y después de varios días murió en el Hospital Rubén Leñero, en la Ciudad de México.

Su hermano, quien fue protegido por su madre con su cuerpo, resultó sólo con quemaduras en sus manos y cara, por lo que estuvo internado un año.

Menciona que el accidente fue de tal magnitud que hubo alrededor de 200 víctimas mortales, porque el gas se extendió a lo largo de las rancherías y se generó una gran explosión en la zona.

“Cuando muere mi mamá tuvimos que enfrentar una realidad, estábamos huérfanos en la práctica y al cuidado de mi abuela. Eso mismo nos impuso un sentido de la vida, todos salimos a trabajar, nadie debía dejar de estudiar, pero las muchachas fueron claves para nosotros, sobre todo Patricia, mi hermana, asumió la tarea junto con mi abuela de sostén de la casa. Luego Leticia empezó a trabajar”, refiere.

Él empezó a ocuparse como bolero en la Plaza de Armas, a trabajar en las bodegas del mercado y desde esa edad, a los 11 años, comenzó a ejercer el periodismo al fundar un periódico denominado “El Chisme”, que hacía solo y vendía en la colonia y en la escuela, por lo que pronto obtuvo gran notoriedad incluso a nivel internacional.

Las experiencias difíciles y “traumáticas” para Corral no terminaron con su infancia, pues revela que como adulto, casado desde hace 18 años con Cinthia Aideé Chavira Gamboa –una periodista a la que conoció cuando era jefa de Redacción en El Sol de Parral–, la naturaleza los ha privado de la posibilidad de ser padres.

Comenta que hicieron varios intentos para concebir por métodos de reproducción asistida que terminaron en situaciones “muy dramáticas”, porque incluso en uno de los intentos, cuando parecía que el bebé se iba a lograr y hasta escucharon el latido de su corazón, finalmente lo perdieron.

“Ya no hemos vuelto a intentar esa vía porque son experiencias muy traumáticas. Ahora ella es la parte más importante de mi vida, de mis decisiones”.

Por ella, a quien el panista define como una mujer muy inteligente, con un gran compromiso social, culta, hermosa por fuera y preciosa en su interior”, tomó la decisión de postularse por segunda vez a la gubernatura de Chihuahua.

Su lado humano
‘No soy esa impresión que se tiene de mí’
El lado político
Se abrió las puertas como ‘el niño periodista’


El lado político

Se abrió las puertas como ‘el niño periodista’

Fue durante su trayectoria como periodista, que empezó a ejercer desde los 11 años, cuando Javier Corral asegura haber encontrado su verdadera vocación: la política, aunque nunca ha dejado de practicar el periodismo porque desde esa trinchera descubrió la realidad y se ha mantenido.

“Mis ingresos editoriales hoy, podría decir, están a la par de mis ingresos como legislador, he combinado siempre las dos actividades”, dice.

Incluso, asevera que durante las etapas en las que no ha estado en el ejercicio de un cargo público o partidista, ha sido la actividad editorial su fuente de ingresos, porque tiene contratos con varios periódicos en el país y desde hace casi 20 años escribe un artículo exclusivo para el periódico El Universal, que se comercializa en más de 80 periódicos en México.

Narra que en el periodismo destacó luego de que el fotógrafo Jimmy Torres Evans de El Diario de Juárez, donde también escribe semanalmente un artículo de opinión, publicó una crónica que lo dio a conocer como “el niño periodista”.

“Esa fue la nota que a mí me abrió puertas, en El Diario de Juárez. Fue en 1978, antes de que muriera mi mamá”, recuerda.

A partir de esa crónica, el niño Javier Corral empezó a llamar la atención en varios sectores, sobre todo en el político y en los medios de comunicación, porque su estilo periodístico era combativo, ya que denunciaba los abusos escolares, el maltrato infantil y los problemas de su comunidad.

Hasta que el periodista Aurelio Páez Chavira, quien entonces era jefe de Prensa en la Administración Municipal del alcalde Manuel Quevedo Reyes, pidió conocerlo y prácticamente lo adoptó en lo personal y en lo profesional, porque estimuló y formó su desarrollo periodístico junto con José Luis Holguín Fierro, quien fue director de Seguridad Pública en el gobierno de Francisco Villarreal Torres.

En 1979 recibió en la Casa Blanca el Premio Internacional de Periodismo Infantil de manos del vicepresidente de Estados Unidos, Walter Mondale, integrante de la administración del presidente Jimmy Carter.

A partir de esa fecha comenzó su incursión en los medios de comunicación a la par de sus estudios en la secundaria, al laborar como reportero para radio, televisión y diversos medios impresos locales hasta que empezó a cursar la universidad.

Con buena memoria y un tanto extasiado por las remembranzas, Corral relata que un día, después de terminar la transmisión de un programa infantil que se transmitía en el Canal 5, Arnoldo Cabada de la O lo invitó a participar en el noticiero nocturno con un segmento dirigido a los niños y a los jóvenes.

Al poco tiempo de colaborar con Cabada, asegura el precandidato, éste tuvo un problema con Pedro Meneses Hoyos y fue despedido del canal, por lo que Corral, cuando apenas tenía 13 años, decidió renunciar a su puesto en solidaridad con el periodista porque consideraba que se trataba de un atentado a la libertad de expresión.

Después participó en la fundación del Canal 44, concesión que obtuvo Arnoldo Cabada, donde desarrolló varios programas y secciones.

Fue ahí, cuando realizó una entrevista a Pablo Emilio Madero Belden, entonces candidato del PAN a la Presidencia de la República, cuando decidió incorporarse a las filas de ese partido que entonces era la oposición.

“Cabada se sentía muy comprometido con el PRI, con el gobierno y hubo un desencuentro entre nosotros, vino la campaña de Pancho Barrio y estaba compitiendo con Fredy de la Vega. Cabada se sentía no sólo agradecido con Fredy de la Vega, sino un tanto comprometido, y mi presencia en el canal ya era incómoda, así que salí del 44 porque de alguna manera me pusieron a optar entre el PAN o el canal y opté por el PAN”, dice.

Sus inicios en el PAN se dieron en 1983, como secretario particular de Francisco Barrio Terrazas durante la contienda por la alcaldía, cargo que también asumió cuando la oposición ascendió al poder al obtener el triunfo en este municipio y otros más de Chihuahua.

El liderazgo de Javier Corral también se reflejó en su etapa estudiantil, cuando en la Secundaria Federal 1 fungió como presidente de la sociedad de alumnos de los dos turnos y en la Preparatoria El Chamizal y Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), donde empezó a cursar la carrera de Derecho, ocupó cargos en las mesas directivas y fundó la organización “Lux, Pax”.

Fue en la Universidad de Occidente con sede en Los Mochis, donde se tituló como Licenciado en Derecho y Ciencias Sociales con la tesis “La Reforma de los Medios, Camino para la Auténtica Democratización de México”.

Fue en 1991 cuando fue postulado como candidato a diputado federal, cargo al que no accedió, pero que al siguiente año consiguió en el ámbito local, cuando Francisco Barrio ganó también la gubernatura de Chihuahua.

A partir de entonces la carrera partidista y legislativa de Javier Corral comenzó a repuntar.

En 1989 participó como socio fundador de la Revista Semanario, dirigida por el periodista José Antonio Pinedo Cornejo. A los 16 años fungió como secretario general de la Asociación Estatal de Periodistas Chihuahuenses.

Ahora, en su segunda oportunidad por ganar la gubernatura, Javier Corral dice que quiere volcar a favor de su pueblo la experiencia y conocimiento que ha acumulado, para demostrar a la ciudadanía que “el poder no es para poder, sino es para servir”.

“Llego cuajado, completo, tranquilo, sin ambiciones desmedidas, mucho menos ilegítimas”, manifiesta quien descarta ser una persona autoritaria aunque sí una persona contundente en sus opiniones, porque se considera un demócrata incapaz de atropellar el derecho de nadie.

“Sé que puedo poner al servicio de Chihuahua un talante y una historia personal de congruencia en la política y honestidad personal, porque podré tener fallas, como muchos, pero la falla esencial que hoy deteriora la política no la tengo, porque soy un hombre honesto, un hombre que me he esforzado, he luchado, he hecho sacrificios en mi vida para estar y ser lo que soy, y tengo un compromiso con la verdad desde hace mucho tiempo”, asegura.

El Diario: Habla de su integridad como político, sin embargo en los últimos años ha sido cuestionado por los antecedentes policiacos de sus hermanos, ¿cómo enfrenta esa situación?

Javier Corral: Como lo he dicho: me responsabilizo de mi conducta, de mis hechos, de mi trayectoria, no puedo responder por la conducta de los demás, tampoco por la de mis hermanos, a veces ni siquiera los padres pueden responder por la conducta de sus hijos. Yo lo que señalo es a mí qué me cuestionan, dónde está la falla no sólo esencial, sino vinculada a mi trabajo político. Mis hermanos han cometido errores, sí. Soy el primero que se los he reprochado, tampoco es cierto que tienen la dimensión que se dice, pero entiendo que es parte de la guerra sucia, las penas no son trascendentes, mis hermanos cometieron errores y qué mal que lo hicieron, pero ellos son ellos y yo soy una persona que en la vida lo único que me he propuesto es no fallarme a mí mismo ni a mis padres ni a mi familia ni a los demás.

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