Opinión El Paso

Diario.mx: Edición Cd. Juárez, Chihuahua, México | Últimas Noticias
Registrate El Diario Regístrate aquí

En tu Mail

Facebook El Diario Twitter El Diario

Lunes 23 Octubre 2017 | 

22

13

09

Secciones

Lunes 23 Octubre 2017 | 

22

13

09

Buscador | Diario.mx
Registrate El Diario Regístrate aquí

En tu Mail

Facebook El Diario Twitter El Diario

Inicia nueva era de vigilancia sobre los inmigrantes

David Torres/America's Voice | Domingo 08 Octubre 2017 | 00:01:00 hrs

Como si fuera poca la información que a lo largo de los años las autoridades migratorias de Estados Unidos logran recabar de los inmigrantes, ahora el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) pretende rastrear el historial de nuestras redes sociales y búsquedas en internet a partir del 18 de octubre próximo.

Es curioso, pero a esta evidente táctica intimidatoria para reprimir la libertad de expresión de los inmigrantes no se le ha dado la cobertura suficiente, quizá porque no abarca —no todavía— a la totalidad del pueblo estadounidense, sino solo a los miembros de las minorías, esos “eternos condenados de la Tierra”.

Lo más siniestro del caso es que, según lo publicado casi silenciosamente por el Federal Register (la gaceta oficial del gobierno) en la última semana de septiembre, es que los vigilados no serán solamente quienes hacen solicitud para inmigrar, sino incluso residentes permanentes y ciudadanos naturalizados. Es decir, gente que ha pasado ya por un profundo escrutinio, que abarca huellas dactilares, historial médico, revisión de antecedentes penales, pago de impuestos, además de una gran cantidad de años de espera, con los respectivos pagos correspondientes. Nada es gratis, por supuesto, en este país.

Entonces, ¿qué busca el actual gobierno con todo esto?

Las justificaciones seguramente son muchas y variadas, normal en su retórica sobre la seguridad nacional. ¿Me convierte en un potencial “indeseable” si expreso a través de Facebook mis opiniones sobre un determinado tema, ya sea político, económico, filosófico, religioso o literario que no agrade al aparato en el poder? Digamos, por ejemplo, si comento algo sobre "El Príncipe", de Nicolás Maquiavelo; o busco en internet Tirano Banderas, novela de Ramón María del Valle Inclán; o hago una referencia en Twitter a Yo, el Supremo, de Augusto Roa Bastos, ¿me catalogarán de “irreverente”?

O bien, si retuiteo una crítica a las antiinmigrantes políticas de la actual Casa Blanca, ¿me convierte esa libertad de ejercer mi derecho a preferir o a opinar en un “antisocial” y potencial “desestabilizador” de las instituciones?

Se suponía que eso ocurría en los países de los cuales provenimos la mayoría de los inmigrantes, con gobiernos que acosan a la ciudadanía en lugar de protegerla; donde las leyes se aplican a discreción de quienes han corrompido los sistemas judiciales, o donde por desgracia los golpes militares destrozaron la civilidad e instauraron la impunidad, mientras la vigilancia se convertía en una forma de tortura psicológica.

Desde ya, la sola mención de esa nueva política migratoria causa profunda inquietud y un poco de pena por que una cosa así ocurra en el llamado país de las libertades; nación donde, de ponerse en práctica, se nos hará pensar en qué clase de autoridad se convertirá en nuestro verdugo inquisitorial en una determinada aduana. ¿Qué criterios utilizará para determinar que un inmigrante es “un peligro” por indicar con un “me gusta” la caricatura más reciente en la que se ridiculiza al poder o el ensayo más punzante en el que se condena un acto de racismo o xenofobia?

Son tantas las preguntas que surgen de tal anuncio, que todo esto me remite a recordar aquella gran película ganadora del Oscar en 2007 titulada La vida de los otros, magistralmente dirigida por Florian Henckel von Donnersmarck, en la que un agente de la policía secreta de la ex-República Democrática Alemana, la temida Stasi, se dedica a vigilar a potenciales “disidentes”, que no son otra cosa más que gente pensante en busca de defender el derecho a ejercer sus libertades.

En efecto, vigilar la vida de los otros —nosotros— es el nuevo ataque hacia la presencia del inmigrante, sobre todo si es de color y no tiene miedo de expresar lo que piensa.

De no detener esta insania a tiempo, la pregunta será en algún momento no qué pretenden hacer de y con nosotros, sino cuándo darán el golpe final a la sociedad estadounidense en su conjunto que también interactúa con el ámbito migratorio. Inevitablemente.

(David Torres es colaborador de America's Voice)

 


  • comentarios

Los comentarios que en la sección de arriba se vierten son responsabilidad de los participantes. Ayúdenos a mantener un intercambio de ideas sano denunciando, mediante un en el ícono de la bandera, cada participación que considere inapropiada. Si el comentario no cumple con LAS REGLAS, será eliminado. Consulte aquí el reglamento.

Bienvenido a nuestro servicio de comentarios. Lo invitamos a analizar, comentar y cuestionar los artículos y reportajes que publica El Diario. Para mantener un intercambio de ideas sano para todos nuestros usuarios, es necesario que siga las reglas que a continuación detallamos. Al participar en el servicio de comentarios usted acepta la aplicación de estas normas.

Usted acepta que es totalmente responsable por el contenido que publica.

No publicará intencionalmente contenido que viole el derecho de autor, marcas registradas, patentes o cualquier otra propiedad intelectual de una tercera persona.

No difundirá contenido difamatorio, obsceno o agresivo que viole el derecho de una tercera persona a la privacidad de acuerdo a las leyes municipales, estatales, federales o incluso internacionales o que sea considerado inapropiado. Indemnizará a Publicaciones Paso del Norte(*), sus empleados y empresas afiliadas de todas y cada una de las demandas y/o dátos (incluyendo, pero no limitándose a honorarios de abogados) que sean presentadas por terceras personas en relación con el contenido que usted publicó. No redactará contenido que discrimine a otras personas por su género, raza, origen étnico, nacionalidad, religión, preferencias sexuales, discapacidades o cualquier otra categoría.

Usted entiende y acepta que El Diario no es responsable por el contenido publicado por terceras personas.
Es de su entendimiento que en los foros de discusión, El Diario supervisa el contenido publicado y se reserva el derecho de eliminar, editar o alterar el contenido que parezca inapropiado por cualquier motivo sin pedir el consentimiento del autor. Nos reservamos el derecho de acuerdo a nuestro propio criterio de retirarle a un usuario el derecho a publicar contenido en nuestro sitio.

Entiende y acepta que los foros de discusión deben ser usados sin propósitos comerciales.
No solicitará recursos o apoyos económicos. No promoverá empresas comerciales o realizará actividades comerciales de ningún tipo en nuestros foros de discusión.

Usted entiende y acepta que el uso de cualquier información obtenida a través de los foros de discusión es bajo su propio riesgo.
El Diario de ninguna manera respalda el contenido que los usuarios difunden, y no puede ni se hará responsable de su veracidad.

Con cada contenido que usted publica, otorga a El Diario sin pago de regalías la licencia irrevocable, perpetua, exclusiva y totalmente sublicenciable para usar, reproducir, modificar, adaptar, publicar, traducir, crear trabajos derivados de, distribuir, realizar y mostrar dicho contenido en su totalidad o partes a nivel mundial y para incorporarlos en sus trabajos de cualquier modo conocido actualmente o desarrollado con posterioridad.

Inicie sesión con cualquiera de las siguientes redes sociales: