El malestar en la política | Opinion

Opinión

Diario.mx: Edición Cd. Juárez, Chihuahua, México | Últimas Noticias
Registrate El Diario Regístrate aquí

En tu Mail

Facebook El Diario Twitter El Diario

Sábado 22 Septiembre 2018 | 

4

01

38

Secciones

Sábado 22 Septiembre 2018 | 

4

01

38

Buscador | Diario.mx
Registrate El Diario Regístrate aquí

En tu Mail

Facebook El Diario Twitter El Diario


El malestar en la política

Jaime García Chávez/
Político | Domingo 04 Marzo 2018 | 00:01:00 hrs

Padecemos en México una hiperlegislación electoral. Todo apunta a que la clase política, básicamente la que ha detentado el poder en los últimos decenios, se ha decantado en favor de la abundancia de leyes y normas para reglamentar -podríamos decir: hasta regimentar- los procesos electorales (la vida de los partidos) a un nivel tan minucioso que precisamente produce el desacato, las más de las veces, a través del fraude a la ley, que no es otra cosa que ubicarse en un juego de apariencias de respeto a los dispositivos legales para violentarlos de manera aberrante en no pocos casos.

Un ejemplo hace evidente esta afirmación: acabamos de pasar las “pre” campañas con candidatos únicos en los partidos (competían contra sus sombras). Ya estamos en una especie de limbo que precede a las campañas abiertas y formales, pero en esencia la pugna por conservar el poder, por el PRI, o defenestrar a éste, está a todo lo que da, más allá de lo que disponen normas que se dicen vigentes, pero no se acatan. Lejos está la legislación electoral de ser una camisa de fuerza.

En realidad todo esto hace un daño enorme y posterga la consolidación de nuestra precaria democracia. Estamos inmersos en una transición tan acompasada y larga, que ya hasta sus más elementales puertos de llegada no se advierten en el horizonte y, con escepticismo fundado, estamos ante la ausencia de una carta de navegación que brinde certidumbre a México en este momento de su historia.

Pareciera, por si poco falta, que las codificaciones que se ponen en práctica no son las de tipo electoral, sino las que se contienen en los códigos penales. Las acusaciones por conductas antijurídicas tipificadas menudean, al amparo de la enorme pugnacidad que hoy azota al país en ausencia de debates serios que tengan por contenido los proyectos que se proponen para el país. En este marco, tanto el perfil de los partidos, sus plataformas, programas y sus activos principales juegan un papel secundario. Lo que más importa son las acusaciones o presumir una trayectoria moral impoluta. Si como afirman algunos, el Estado, el poder, los partidos y la política ya no son lo que fueron, el ejemplo mexicano es desgarrador para coincidir lamentablemente con esa conclusión. En el fondo el patrocinio de la nefasta antipolítica está a todo lo que da.

No nos hemos dado cuenta, con la amplitud colectiva que se requiere, de la crisis que padecemos, la inminencia de su prolongación por más tiempo, independientemente del resultado electoral, y las posibles desembocaduras que esa crisis pueda tener en el futuro mediato del país. Para entender esto es válido tomar en cuenta los modelos que ha configurado tanto la ciencia política comparada como la historia, de lo que Juan Linz, con otros muchos, llama “la quiebra de las democracias”, en alusión al surgimiento del fascismo durante la primera posguerra del siglo XX.

Estamos de manera más que prolongada ante la descomposición de un aparato que fue pieza clave del antiguo régimen que se configuró a partir de 1929 con la fundación del Partido Nacional Revolucionario, que a partir del poderío de Miguel Alemán cobró el nombre que cobijan las siglas del PRI. Todo apunta a que este partido entró -ahora sí, se afirma- a su gran crisis terminal, no nada más porque esté ubicado en la tercera posición de las preferencias electorales, sino porque como institución ya le queda claro a todo mundo que son inmensamente más los problemas que provoca que las soluciones que puede propiciar. La corrupción terminó por destruirlo con un cáncer plagado de metástasis en gran parte de las entidades federativas de la República.

José Antonio Meade es la confesión de que el PRI es inviable e impresentable, pues va de fracaso en fracaso por el país, presentándose como candidato oficial del peñanietismo del que no puede deslindarse, con la credencial que denota su vergüenza y en cuya charola dice “no soy del PRI”. Lo que empezó como tragedia hoy termina como comedia del género chico, y para posicionarse como partido recurre al empleo del Estado y sus instituciones para lanzar torpedos a las líneas de flotación de los barcos partidarios que se le atraviesan. Una vía que es evidente no le va a proporcionar dividendos, pero sí deterioro a la hora de su muerte.

En el otro ámbito, el de la oposición, las cosas no van mejor. La candidatura de Ricardo Anaya Cortés empezó haciendo agua: no se inscribe en la tradición del panismo histórico. Él es producto de una práctica política, similar a la que ponían en acción los güelfos contra gibelinos, de puñaladas traperas y venenos exterminadores, traiciones y favoritismos, corrupción y proyectos descarnados de poder y, paradójicamente, un solo plan a favor del establecimiento político y económico en el que se deja ver que de ganar continuaríamos por la misma ruta que ha desvencijado al país.

Anaya Cortés reporta en su contra, hoy, una seria acusación, cuya limitante es el desprestigio del acusador que carece de toda credibilidad. Pero aun así, el lavado de dinero que se le señala debe de resolverse impecablemente en un tribunal, lo que es difícil ciertamente, pero de ninguna manera se puede subsanar por el solo hecho de aparecer flanqueado por dos políticos funestos como son Santiago Creel y Diego Cervantes de Cevallos, personajes de vida paralela con Emilio Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones.

Con Andrés Manuel López Obrador se ha venido configurando una constelación política que deja más dudas que certidumbres, independientemente de que hoy esté atrincherado en las encuestas electorales como puntero. Morena no es un partido político que aspire a formar parte de un régimen democrático, es un movimiento que depende de un liderazgo unipersonal, con una bandera anticorrupción que se recibe bien por la opinión pública y los ciudadanos, pero que no se anticipa con las modificaciones institucionales que se requieren para lograr metas, que de ninguna manera se pueden depositar en una sola persona, ni conviene que se depositen. Sobre todo si vemos el elenco del que se ha rodeado para hacerse del poder, desfondando al PRI y en parte al PAN, como táctica que puede dañar una estrategia en el eventual percance de una derrota del tabasqueño. Pocos creen que no refundarán la república los que, conforme al terminajo popular, la refundieron.

Que la organización puntera sea un movimiento y no un partido, que el PRI avanza hacia el naufragio completo y que el PAN continúe como partido del orden, de la mano de una izquierda claudicante, es una buena parte de las circunstancias que acompañaron el surgimiento de autoritarismos, dictaduras y, en el más peligroso de todos estos: los totalitarismos.

Mientras todo esto sucede, tenemos muchas leyes, el Código Penal sustituye al electoral y asoma la escalofriante propuesta de decretar una constitución moral. Peligrosa encrucijada la de México.

Adversario total de la antipolítica, no puedo menos que reconocer que hay malestar en la política.



  • comentarios

Los comentarios que en la sección de arriba se vierten son responsabilidad de los participantes. Ayúdenos a mantener un intercambio de ideas sano denunciando, mediante un en el ícono de la bandera, cada participación que considere inapropiada. Si el comentario no cumple con LAS REGLAS, será eliminado. Consulte aquí el reglamento.

Bienvenido a nuestro servicio de comentarios. Lo invitamos a analizar, comentar y cuestionar los artículos y reportajes que publica El Diario. Para mantener un intercambio de ideas sano para todos nuestros usuarios, es necesario que siga las reglas que a continuación detallamos. Al participar en el servicio de comentarios usted acepta la aplicación de estas normas.

Usted acepta que es totalmente responsable por el contenido que publica.

No publicará intencionalmente contenido que viole el derecho de autor, marcas registradas, patentes o cualquier otra propiedad intelectual de una tercera persona.

No difundirá contenido difamatorio, obsceno o agresivo que viole el derecho de una tercera persona a la privacidad de acuerdo a las leyes municipales, estatales, federales o incluso internacionales o que sea considerado inapropiado. Indemnizará a Publicaciones Paso del Norte(*), sus empleados y empresas afiliadas de todas y cada una de las demandas y/o dátos (incluyendo, pero no limitándose a honorarios de abogados) que sean presentadas por terceras personas en relación con el contenido que usted publicó. No redactará contenido que discrimine a otras personas por su género, raza, origen étnico, nacionalidad, religión, preferencias sexuales, discapacidades o cualquier otra categoría.

Usted entiende y acepta que El Diario no es responsable por el contenido publicado por terceras personas.
Es de su entendimiento que en los foros de discusión, El Diario supervisa el contenido publicado y se reserva el derecho de eliminar, editar o alterar el contenido que parezca inapropiado por cualquier motivo sin pedir el consentimiento del autor. Nos reservamos el derecho de acuerdo a nuestro propio criterio de retirarle a un usuario el derecho a publicar contenido en nuestro sitio.

Entiende y acepta que los foros de discusión deben ser usados sin propósitos comerciales.
No solicitará recursos o apoyos económicos. No promoverá empresas comerciales o realizará actividades comerciales de ningún tipo en nuestros foros de discusión.

Usted entiende y acepta que el uso de cualquier información obtenida a través de los foros de discusión es bajo su propio riesgo.
El Diario de ninguna manera respalda el contenido que los usuarios difunden, y no puede ni se hará responsable de su veracidad.

Con cada contenido que usted publica, otorga a El Diario sin pago de regalías la licencia irrevocable, perpetua, exclusiva y totalmente sublicenciable para usar, reproducir, modificar, adaptar, publicar, traducir, crear trabajos derivados de, distribuir, realizar y mostrar dicho contenido en su totalidad o partes a nivel mundial y para incorporarlos en sus trabajos de cualquier modo conocido actualmente o desarrollado con posterioridad.







Inicie sesión con cualquiera de las siguientes redes sociales: