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El Leviatán

Sergio Sarmiento | Lunes 15 Mayo 2017 | 00:01:00 hrs

Tuvieron que llegar como fuerza invasora. Militares y policías estatales ingresaron este viernes 12 de mayo a San Miguel Totolapan, Guerrero, donde un grupo de supuestos policías comunitarios, o autodefensas, mantenía dos bloqueos. Los soldados y policías fueron recibidos con piedras e insultos por algunos pobladores. El 10 de mayo se había registrado un enfrentamiento entre aparentes miembros de La Familia Michoacana y Los Tequileros que dejó un saldo de ocho muertos. Los habitantes del pueblo reprochaban a las fuerzas del orden no haber llegado durante ese enfrentamiento. El operativo policial amenazó intereses y fue respondido con 12 bloqueos simultáneos en carreteras cercanas y la quema de una decena de vehículos.

No es la Tierra Caliente de Guerrero el único lugar del país en el que parece haber desaparecido la autoridad del Estado. La batalla de Palmarito Tochapan en Quecholac, Puebla, del 3 y 4 de mayo, mostró cómo los grupos que controlan el robo de combustibles se han convertido en un poder que rivaliza el del gobierno. En Reynosa, Tamaulipas, se ha generado una oleada de violencia a raíz de que elementos de la Marina abatieron a Julián Manuel Loisa Salinas, El Comandante Toro, presunto líder del cártel del Golfo, el pasado 22 de abril. Después de los bloqueos e incendios de vehículos y comercios, se han registrado cuando menos una veintena de homicidios dolosos desde el 2 de mayo.

El gobierno mexicano ha perdido ese monopolio del uso de la fuerza que Max Weber declaró condición indispensable para el Estado. Esto no debería ser motivo de festejo, ni siquiera entre quienes se precian de libertarios. El anarquismo es una posición de moda, pero la falta de un Estado que garantice la seguridad se salda con abusos e injusticias. En la condición natural anhelada por algunos, “el miedo y el peligro de la muerte violenta” son constantes, y “la vida del hombre, solitaria, pobre, bruta y corta”, escribe Thomas Hobbes en Leviatán.

Steven Pinker muestra en The Better Angels of Our Nature: Why Violence Has Declined (Penguin Books, 2012) cómo un "proceso civilizatorio" ha reducido la violencia en naciones con un gobierno sólido. “Las sociedades más pacíficas tienden también a ser más ricas, sanas, mejor educadas, mejor gobernadas, más respetuosas de las mujeres y más inclinadas al comercio”. El Leviatán, “una monarquía u otra autoridad gubernamental que encarna la voluntad de la gente y tiene un monopolio del uso de la fuerza”, disminuye radicalmente la violencia. “Al aplicar castigos a los agresores, el Leviatán puede eliminar el incentivo para la agresión”.

En México hemos pasado de un gobierno autoritario a uno ausente. Los criminales de todo tipo, desde narcotraficantes hasta huachicoleros, retan al Estado porque se creen o se saben más fuertes. Los grupos políticos protestan y exigen recursos públicos bloqueando vías de comunicación y agrediendo a terceros. La sociedad termina pagando el costo de la debilidad de un Estado que ha abdicado del monopolio del uso de la fuerza.

Pero quizá podamos ser optimistas. Pinker documenta que antes de la consolidación del Estado moderno las sociedades hoy desarrolladas eran tan violentas o más que México. Hoy tienen cifras de homicidio doloso 20 veces inferiores. Se puede lograr una reducción dramática de la violencia, pero el primer paso es tener un Estado que logre el monopolio del uso de la fuerza y lo utilice para la justicia y para impedir abusos.

Son los maestros

“Los maestros son la clave para una economía exitosa”, escribió Michelle Obama en 2011. Y tiene razón. Por eso las reformas educativas deben conseguir el respaldo de los maestros, aunque no de los activistas políticos que dicen representarlos.

Twitter: @SergioSarmiento


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