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Fidel

Sixto Duarte | Martes 29 Noviembre 2016 | 00:01:00 hrs



La reacción por la muerte de Fidel Castro ha sido tan polémica como lo fue su propia vida. Después de muerto, Fidel sigue causando controversia al ser mencionado: desde aquellos que lo consideran como un estadista y un idealista, hasta aquellos que lo consideran un dictador brutal y represivo. Creo que uno de los errores en los que incurre la opinión pública es considerar que todos los personajes deban ser catalogados estrictamente como santos o demonios. El creer que no hay un punto medio. El pensar que todo debe ser blanco o negro.

Si se le pregunta a algún oligarca cubano refugiado en Miami cuál es su opinión sobre Fidel, es obvio saber qué respuesta dará, pues sus bienes le fueron expropiados por la Revolución. Pero si se le hace la misma pregunta a un campesino cubano, a quien la Revolución le trajo salud y educación (servicios que no tenía con Batista) seguramente la respuesta será diametralmente opuesta. Las víctimas del régimen tienen una opinión, y aquellos que colaboraron con el régimen tienen otra. El mundo intelectual estuvo tradicionalmente a favor de Castro y la Revolución, mas tampoco se escapa de polarización. Uno de sus más cercanos amigos era García Márquez, pero uno de sus más feroces críticos es Vargas Llosa. Podemos concluir que salvo muy contadas excepciones, no todas las personas son enteramente buenas o enteramente malas.

Es muy cómodo emitir una opinión desde el exterior, sea alabando al sistema que no se padece, o criticándolo sin dar la lucha como precisamente Castro la dio. El juicio les corresponde evidentemente a los cubanos. Sin embargo, se le considere ángel o demonio, héroe o villano, Castro fue sin la menor duda, el líder político más importante de la segunda mitad del siglo XX. 

Las filias, y principalmente la fobias de cada quien salen a relucir al hablar de Castro, por su rol protagónico en el entorno político global. Hay a veces una falsa idea en quienes creen que el no manifestar una idea de rechazo absoluto contra Castro es un aval a otros dictadores socialistas. O aquellos que creen que el rechazo a Castro se debe traducir como un voto por el Partido Republicano en EU.

La reciente elección en EU desató toda clase de alarmas en el mundo, pues hubo reacciones en áreas como la política, las finanzas, y lo social. Una decisión que corresponde estrictamente a los norteamericanos puso al mundo a temblar, dada la enorme influencia de Estados Unidos en cada país. Al mundo probablemente no le gustaría tener que temer tanto de EU. Sin embargo, fue Fidel el líder que lo logró, pues se plantó con determinación y firmeza frente al país más poderoso del orbe.

El régimen de Castro ha sido cuestionado por la ausencia de libertades básicas. También lo ha sido desde la perspectiva derechohumanista. Castro siempre dijo no confiar en Amnistía Internacional. No permitió evaluaciones externas en este rubro. El argumento de Castro era estar en guerra y no confiar en los mecanismos de evaluación. Se dice que en Cuba hay centenas de presos políticos en condiciones que vulneran derechos humanos. Esto es desde cualquier perspectiva reprobable. Se debe hacer crítica, mas con el mismo vigor se debe criticar también las condiciones de presos en otra parte de la isla, como en Guantánamo, bajo el control norteamericano.

Desde la perspectiva social, el legado de Castro es educación y salud para cada cubano. Estos son derechos que cada ciudadano cubano tiene y puede ejercer. Nadie ha podido cuestionar de forma seria el sistema de salud cubano, en donde la mortalidad infantil es baja y la esperanza de vida muy alta. Respecto a la educación, es un logro de su régimen, mas la crítica existe en el sentido de decir que más que educación, el Estado cubano imparte adoctrinamiento.

No se puede satanizar a quien dio educación y salud a un pueblo, ni a quien defendiendo la dignidad de su pueblo, se enfrentó con la potencia militar más grande del planeta. Pero tampoco se puede santificar a aquel que fue intolerante a la crítica, e implacable con la oposición.

Ése fue Fidel, el hombre que hizo una revolución con apenas una docena de amigos. Un líder lleno de claroscuros. Un revolucionario con aciertos y con errores.


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