*

Opinión

Logo El Diario
Registrate El Diario Regístrate aquí

En tu Mail

Facebook El Diario Twitter El Diario

Sábado 03 Diciembre 2016 | 

23

12

41

Secciones

Sábado 03 Diciembre 2016 | 

23

12

41

Registrate El Diario Regístrate aquí

En tu Mail

Facebook El Diario Twitter El Diario

De política y cosas peores

Armando Fuentes Aguirre | Sábado 15 Octubre 2016 | 00:01:00 hrs

"¿De quién son estas nalguitas?". La insólita pregunta rompió el silencio que reinaba en la oscuridad del coche dormitorio en aquel viaje por ferrocarril. ¿Quién preguntó eso en voz tan alta y con impaciencia tal? La pregunta la hizo un anheloso recién casado que junto con su flamante mujercita ocupaba una litera en el vagón. Aquel galán había empezado su tierno interrogatorio en voz muy baja y dentro de los límites de la decencia: "¿De quién son estos ojitos?". Y ella, ruborosa: "Tuyos, mi amor". "¿Y esta boquita?". "Tuya, mi cielo". "¿Y este cuellito de gacela?". "Tuyo, mi vida". "¿Y esta cinturita de palmera arábiga?". "Tuya, ángel mío". Fue entonces cuando el encendido novio tomó otro derrotero. Sin poderse contener preguntó entre acezos: "¿De quién son estas nalguitas?". La pregunta fue tan abrupta, tan inesperada, que la cándida doncella quedó sin habla, confundida. El muchacho volvió a inquirir, tremoso: "Estas nalguitas ¿de quién son?". Tampoco ahora respondió la chica. Poseído por el ardiente rijo, con urgencia que lo hizo levantar la voz sin darse cuenta, preguntó por tercera vez el desposado: "¿De quién son estas nalguitas?". Se oyó una voz de enojo venida desde el fondo del vagón: "La persona que haya perdido unas nalguitas favor de reclamarlas, a ver si ya nos dejan dormir en paz". En la arena de la Sociedad Mutualista "Obreros del Progreso", donde se hacían las funciones de lucha libre en mi ciudad, solía surgir de entre el público un grito para incitar a los púgiles a poner más acción en el combate: "¡Quiero ver sangre!". La respuesta era obligada: "¡Vete al rastro!". La solicitud de licencia presentada por Javier Duarte, gobernador de Veracruz, no calmará la exigencia de los ciudadanos. Ellos quieren ver cárcel. Ciertamente merece aplauso la decisión del PRI y el gobierno federal de obligar al político veracruzano a dejar el cargo ante los indicios de corrupción tan grave que su administración presenta. Sin embargo la ciudadanía está habituada a ver que siempre esos retiros obedecen más a un fin de política que a una voluntad real de llevar a la justicia a quienes han malversado los fondos públicos y con ellos se han enriquecido. Los mexicanos piensan que previamente a una salida como la de Duarte se hicieron componendas, arreglos, pactos por abajo de la mesa entre las partes, both members of the same club, pertenecientes al mismo club. Aun así, en casos como éste, y en otros más -no pocos- que están todavía pendientes, los mexicanos siguen gritando a toda voz: "¡Quiero ver cárcel!". Ya no es posible dejar de oír ese sonoro grito. Solicia Sinpitier, madura señorita soltera, se quejaba de toda suerte de achaques, ajes, alifafes y arrechuchos. Sus hermanos le dijeron: "Te vamos a poner un médico de cabecera". Preguntó tímidamente la señorita Sinpitier: "¿No podrían ponérmelo de toda la cama?". Nalgarina Grandchichier le comentó a su amiga Pomponona: "Ya no estoy tomando la píldora. Tengo miedo de los efectos laterales". "Yo la sigo tomando -dijo la otra-. Tengo más miedo de los efectos frontales". Uglicio, hombre muy feo, declaró en la fiesta: "Soy de la Sociedad Protectora de Animales". Le preguntó una chica: "¿Protector o protegido?". Don Algón entró en el cuarto de archivo y ¿qué miró? A su linda secretaria Rosibel y al contador Pitorro entregados al acto natural que con diversos nombres se conoce: el H. Ayuntamiento; el foqui foqui; gastar el petate o desvencijar la cama; regar el culantrito, etcétera. Exclamó con enojo don Algón: "¿Qué significa esto?". Replicó el tal Pitorro: "Los dos habíamos acabado ya nuestro trabajo, jefe, y no nos gusta estar sin hacer nada". FIN.



 


  • comentarios

Los comentarios que en la secci&ocute;n de arriba se vierten son responsabilidad de los participantes. Ayúdenos a mantener un intercambio de ideas sano denunciando, mediante un en el ícono de la bandera, cada participaci&ocute;n que considere inapropiada. Si el comentario no cumple con LAS REGLAS, será eliminado. Consulte aquí el reglamento.

Bienvenido a nuestro servicio de comentarios. Lo invitamos a analizar, comentar y cuestionar los artículos y reportajes que publica El Diario. Para mantener un intercambio de ideas sano para todos nuestros usuarios, es necesario que siga las reglas que a continuaci&ocute;n detallamos. Al participar en el servicio de comentarios usted acepta la aplicaci&ocute;n de estas normas.

Usted acepta que es totalmente responsable por el contenido que publica.

No publicará intencionalmente contenido que viole el derecho de autor, marcas registradas, patentes o cualquier otra propiedad intelectual de una tercera persona.

No difundirá contenido difamatorio, obsceno o agresivo que viole el derecho de una tercera persona a la privacidad de acuerdo a las leyes municipales, estatales, federales o incluso internacionales o que sea considerado inapropiado. Indemnizará a Publicaciones Paso del Norte(*), sus empleados y empresas afiliadas de todas y cada una de las demandas y/o dátos (incluyendo, pero no limitándose a honorarios de abogados) que sean presentadas por terceras personas en relaci&ocute;n con el contenido que usted public&ocute;. No redactará contenido que discrimine a otras personas por su género, raza, origen étnico, nacionalidad, religi&ocute;n, preferencias sexuales, discapacidades o cualquier otra categoría.

Usted entiende y acepta que El Diario no es responsable por el contenido publicado por terceras personas.
Es de su entendimiento que en los foros de discusi&ocute;n, El Diario supervisa el contenido publicado y se reserva el derecho de eliminar, editar o alterar el contenido que parezca inapropiado por cualquier motivo sin pedir el consentimiento del autor. Nos reservamos el derecho de acuerdo a nuestro propio criterio de retirarle a un usuario el derecho a publicar contenido en nuestro sitio.

Entiende y acepta que los foros de discusi&ocute;n deben ser usados sin prop&ocute;sitos comerciales.
No solicitará recursos o apoyos econ&ocute;micos. No promoverá empresas comerciales o realizará actividades comerciales de ningún tipo en nuestros foros de discusi&ocute;n.

Usted entiende y acepta que el uso de cualquier informaci&ocute;n obtenida a través de los foros de discusi&ocute;n es bajo su propio riesgo.
El Diario de ninguna manera respalda el contenido que los usuarios difunden, y no puede ni se hará responsable de su veracidad.

Con cada contenido que usted publica, otorga a El Diario sin pago de regalías la licencia irrevocable, perpetua, exclusiva y totalmente sublicenciable para usar, reproducir, modificar, adaptar, publicar, traducir, crear trabajos derivados de, distribuir, realizar y mostrar dicho contenido en su totalidad o partes a nivel mundial y para incorporarlos en sus trabajos de cualquier modo conocido actualmente o desarrollado con posterioridad.

Inicie sesión con cualquiera de las siguientes redes sociales: