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Psicología del mexicano


FRANCISCO RODRÍGUEZ PÉREZ | Sábado 23 Noviembre 2013 | 21:03 hrs
Hace poco escribí acerca de la actual situación de los hogares mexicanos. Hoy quiero proponerles que nos vayamos “hasta la cocina” para indagar algo sobre el carácter general y el temperamento de los mexicanos, especialmente en esa endémica situación de crisis, pobreza y miseria, de la que tendríamos que salir ya.

Varios autores han intentado esa ambiciosa empresa, por lo que contamos con diversas perspectivas “del mexicano” y “de lo mexicano”.

¿Qué somos, de dónde venimos y a dónde vamos?, ¿qué nos hace diferentes?, son preguntas que han tratado de responder escritores y filósofos como José Vasconcelos, Samuel Ramos, Alfonso Reyes, Rodolfo Usigli, Leopoldo Zea, Octavio Paz, Santiago Ramírez, y más recientemente el antropólogo y sociólogo Roger Bartra, entre muchos otros.

Todos ellos pueden inscribirse en una tradición decimonónica que iniciara el escritor uruguayo José Enrique Rodó, y por Ezequiel A. Chávez, un filósofo casi olvidado, que fue muy influyente en el grupo del Ateneo al que pertenecían Antonio Caso y José Vasconcelos, quien por 1900 publicó en la Revista Positiva “un estudio de las características del ser del mexicano”  que, al parecer, fue el primero en hacerlo, según la investigadora María del Carmen Rovira Gaspar, en su bien documentado ensayo “Samuel Ramos ante la condición humana”.

Precisamente Ramos, el pensador michoacano intentó explicar el porqué de comportamientos como el machismo y el nacionalismo exacerbados. Su estudio capital “El perfil del hombre y la cultura en México” marcó a toda una generación de escritores, filósofos e investigadores.

Ramos Magaña es uno de los primeros pensadores modernos de México que se adentró en la forma de ser y pensar del mexicano, en tratar de hallar respuestas al porqué de nuestra particular forma de ver el mundo y vernos entre nosotros mismos.

Aunque no fue el primero, ni el último y menos el único, Ramos tiene el privilegio de haber sistematizado el conocimiento filosófico de su época, además de sumar nuevos enfoques a su interpretación, como las aportaciones de Sigmund Freud y el psicoanálisis, y otros avances científicos de su tiempo.

En esa tradición de pensamiento, destaca el libro “Psicología del mexicano” de Rogelio Díaz Guerrero. En su obra, el autor presenta el análisis de los procesos realizados respecto de los rasgos personales del mexicano, de esta manera brinda a sociólogos, psicólogos y trabajadores sociales información completa y actualizada en torno a la psicología y cultura del pueblo mexicano, así como la forma en que se relacionan con individuos de otras nacionalidades.

En específico, se refiere a las comparaciones con los estadounidenses.

Díaz Guerrero, sustenta el análisis mediante el uso de investigaciones en jóvenes denominadas aproximaciones metodológicas a la psicología del mexicano. Habla también del comportamiento de la familia mexicana, de la posición que ocupa el hombre mexicano en la sociedad y el papel que desempeña la mujer mexicana.

El autor hace ver, en síntesis, lo arraigados que suelen estar los mexicanos a las premisas socioculturales que la misma sociedad les ha impuesto y de la abnegación que es el resultado obtenido por parte de los mexicanos, ya que anteponen el amor al poder.

Con el mismo título, “Psicología del Mexicano”, Juan David Pérez Pérez, identifica en su libro las características de los procesos históricos, sociológicos, psicológicos y económicos de la mexicanidad.

Este autor describe los elementos que distinguen, definen y caracterizan al tema central; analiza los distintos determinantes sociales y reflexiona sobre la importancia de los valores culturales del mexicano.

No obstante los problemas, México es una gran nación que se fortalece diariamente con el esfuerzo, trabajo y dedicación de su gente.

México es una sociedad pluricultural que alberga en su seno a personas que hablan alguna de las noventa y dos lenguas o variantes dialectales usadas por cincuenta y seis grupos étnicos.

La diversidad cultural es reconocida por el Artículo Cuarto de la Constitución Política del  país, donde se señala el carácter pluricultural y se establece el compromiso de la ley para proteger y promover las lenguas, culturas, usos, costumbres y formas específicas de organización social de los pueblos indígenas.

Al hablar de México y lo mexicano vienen a la mente sus ríos, cañadas, valles y montañas; sus centros turísticos, sus pueblos y ciudades, que hacen de México el país más hermoso del orbe de la creación. Es la tierra de los guerreros del Sol, donde se canta, ríe, juega, baila, pero también se trabaja, se lucha y diariamente se escribe la historia de una gran nación, dice el autor.

El presente muestra algunas características de la psicología del mexicano: su personalidad, herencia, ambiente, su tipología, sus determinantes sociales, motivaciones y valores, que hacen de la sociedad mexicana una auténtica nación que está abierta al cambio; que practica y vive la democracia cimentando cada día los valores universales y la convivencia pacífica entre los suyos y con los vecinos.

Por otra parte, “Psicología del Mexicano” es un programa que forma parte de la serie «Debates en la ciencia», producida por la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM, que ha permitido el uso de ese material de divulgación.

El programa lo condujo René Drucker y el invitado fue Rogelio Díaz Guerrero.

Vale la pena verlo.

Para algunos comentaristas, se trata, otra vez, de las mismas ideas de siempre: el machismo y el culto a la madre, el sentimiento de inferioridad, al que llaman humildad e igualdad. El duro cuestionamiento es: si como raza no hemos madurado aún y, sobre todo, por qué y qué podríamos hacer para superarnos.

Dejé deliberadamente, para comentar al final, el libro de Agustín Basave, “Vocación y estilo de México: Fundamentos de la mexicanidad”, Limusa, México, 1989, porque en esta obra se encuentra una síntesis de la psicología del mexicano, en la que valdría la pena seguir abrevando en próximas colaboraciones.

A manera de muestra, diremos que existen rasgos primordiales del mexicano en nuestros días. Una serie de emociones que repercuten en la vida del mexicano, en su forma de ser y actuar, en sus relaciones, su creatividad y las variantes de su carácter y su temperamento.

En visiones cercanas a las “zodiacales”, puede decirse que el mexicano es ilimitadamente vulnerable, suele tomarse las cosas “a pecho”, sus sentimientos suelen ir al extremo, tiene miedo al ridículo y trata de evitarlo; suele ser introspectivo emotivo, escrupuloso, obseso con frecuencia.

El mexicano suele temer a lo desconocido y también a las decisiones que le son exigidas. Además es incapaz de sacrificar lo más cercano a lo más remoto.

El mexicano puede apasionarse por cualquier cosa, además de que suele tener una generosidad irreflexiva, posee una seriedad afectiva, a pesar de esto, los extranjeros señalan una capacidad de calor humano que no puede ser igualado.

Así, en la obra de Basave se estudian el perfil psicológico del mexicano, sus dotes y habilidades, el carácter del mexicano, la impasibilidad del mexicano, la soledad, el temor al ridículo y los resentimientos y autointoxicaciones psíquicas, que surgen del trato diario, de la humillación debido a situaciones injustas, que provocan el disgusto, la reprobación y, en última instancia, el resentimiento, el deseo de venganza, y hasta el orgullo personal en asociación con la posición social inferior, que forjan la explosión de esta venganza.

Lo negativo y lo positivo en el mexicano, descripciones simplificadoras del mexicano, el relajo, el miedo y la angustia, se vinculan con las condiciones económico-políticas de México de gran inestabilidad y arbitrariedad, que provocan en el mexicano –de todos los niveles y estratos sociales– un gran temor por el cambio, por la injusticia que puede llegar en cualquier momento. Dicho temor sólo puede llegar a su fin si el sistema cambia, sólo si llega a ofrecer seguridad y justicia para todos. Un lugar donde el típico dedazo deje de determinar la vida de los mexicanos.

Del machismo y la mujer mexicana, el autor lleva a una radiografía de la vida mexicana y una especie de antropología de la pobreza, para abundar en los defectos y cualidades de nuestro pueblo, y se detiene en rasgos como la expresividad y emotividad, la inseguridad y el disimulo y, finalmente, el mexicano enmascarado.

¿Por qué el mexicano va enmascarado por la vida? Para disimular su inseguridad, su sentimiento de inferioridad ante el poderoso. Aún pesan en él las sombras de la miseria, la enfermedad, la injusticia y la ignorancia. Sigamos analizando, pues, la psicología del mexicano. ¡Hasta siempre!

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