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La infancia moderna, crisis y cambios (primera parte)

Autor: Víctor Manuel Ramírez Méndez | Sábado 04 Mayo 2013 | 20:39 hrs

Madre del chico: — Hijo, mañana, si el día está lindo, con sol, ¿vamos a dar una vuelta, a pasear? ¿Tal vez ir al parque?

Chico (tres años y medio): — ¡Sí! Vamos. ¿Y vamos a comprar algo?

Madre: — ¿Qué cosa?

Chico: — Ah, no sé. Vemos en el momento, pero tenemos que comprar algo.

Laura Frade en el libro titulado “Desarrollo de competencias en educación: desde preescolar hasta bachillerato”, menciona en el primer capítulo, que existen ocho razones fundamentales para que se realice un cambio profundo en la educación y en especial en las practicas docentes al interior de las aulas. Una de las razones que ella menciona se refiere al impacto de los medios de información y comunicación en los niños, niñas y jóvenes. Ella cita a Herbert Marshall McLuhan quien reconoce tres grandes momentos de la humanidad:

A). En el primero floreció la “Edad de la palabra” que según el autor se dio cuando la comunicación oral se identifica con el tribalismo.

B) La edad de la escritura y la imprenta, conocida como “era de la Galaxia de Gutenberg” según en el cual se llega al dominio del pensamiento lógico y analítico.

C) La era de la “Galaxia de Marconi” es la edad de los medios visuales, en la cual surge la realidad inmediata de la imagen, sin que haya tiempo para la reflexión que permitía la palabra escrita.

En cada uno de estos momentos, la infancia al igual que hoy, ha sufrido una serie de cambios que sin duda son vistos como una crisis, una ruptura entre lo que se concebía como características y rol de los niños, niñas y jóvenes dentro de una sociedad. Pero qué es lo que sucede en la actualidad con los infantes, en una sociedad con cambios agigantados, con formas de pensar y de vivir completamente opuestas, incluso dentro de un mismo conglomerado. En suma cuales son los cambios que están sufriendo nuestros niños, niñas y jóvenes, y cuál es el papel del adulto ante esta crisis. En el campo educativo, cuales son los retos. Es sabido que existen muchas investigaciones al respecto y aristas en esta problemática del mundo globalizado. Hoy tomare un poco de las ideas que al

respecto maneja Mariano Norodowski , sobre este tema y que el llama “Crisis de la infancia moderna”.

En este documento el autor trata de mostrar los cambios que sufren los niños, niñas y jóvenes en una sociedad como la actual, y los centra en dos figuras metafóricas: la primera la denomina “la de la infancia hiperrealizada”, la segunda la denomina “la infancia desrealizada”, en ellas se analiza una serie de múltiples configuraciones que la infancia contemporánea viene asumiendo.

Para Narodowski(1999:47) la infancia hiperrealizada comprende a la infancia de la realidad virtual: se trata de chicos que realizan su infancia con internet, computadoras, 65 canales de cable, videos, family games, y que ya hace mucho tiempo dejaron de ocupar el lugar de no saber.

En lo referente a la infancia desrealizada, el menciona que es aquella que se desrealiza cotidianamente las condiciones básicas que componen el sentimiento moderno de la infancia. Se trata de la infancia independiente, autónoma, a la que no dispensamos con pasión ni protección. Se trata de la infancia de las calles, errantes, abandonada, que trabaja desde muy temprano, es aquella, dice el autor, “la que no está infantilizada”, la que “difícilmente nos causa ternura”.

Esta infancia la encontramos a diario, en los cruceros, en las tiendas, en los espacios a donde vamos a disfrutar de una buena comida, la tenemos en la escuela, en cada uno de los salones, y no solo de las escuelas ubicadas en la periferia, también los hay en las instituciones llamadas más favorecidas. Esta es una infancia que nos asombra, que nos perturba, nos amedrenta, Narodowski (1999) menciona al respecto, por más que se pueda decir que chicos de la calle, arrojados a su propia suerte, existen desde hace siglos, nos alerta sobre medida el hecho de que hoy la gran transformación consiste en que, a diferencia de otra, no creemos más que esta infancia pueda ser salvada por la escuela (sobre todo, la escuela pública) , no al menos como es concebida en la actualidad. Por lo tanto, son chicos sin esperanza, irredimibles, incorregibles, y en lo absoluto, un ejemplo de los niños y niñas de la infancia hiperrealizada, ocupando un lugar de no saber. Más que eso, esta infancia desrealizada, en cierta medida, es independiente del acceso a los nuevos soportes tecnológicos para saber cosas que hasta hace poco tiempo eran vistas como propias del mundo adulto.

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