Cuando asesinar es un trabajo | Local

Martes 23 Octubre 2018 | 

3

53

46

Secciones

Martes 23 Octubre 2018 | 

3

53

46

Buscador | Diario.mx
Registrate El Diario Regístrate aquí

En tu Mail

Facebook El Diario Twitter El Diario


Cuando asesinar es un trabajo

Staff/
El Diario de Juárez | Jueves 29 Marzo 2018 | 00:01:00 hrs

El Diario de Juárez |
Imagen Galeria

El Diario de Juárez |

Cuando asesinar se toma como un trabajo, no se lleva la cuenta de las víctimas ni sabe más de ellas. Se tiende sólo a asumir que se trata de algún “contrario” o integrante de otro grupo criminal, pero la mayor parte de las veces no se conocen nombres ni rasgos físicos de las personas a aniquilar más que los que, minutos antes, indica la “cámara”, como se le llama al conductor del vehículo que va delante de quien dispara.
“En ese tiempo así nos manejábamos nosotros”, dice N., de 37 años y quien en 2009, durante la Operación Conjunta Chihuahua, fue parte de un grupo de asesinos a sueldo en esta ciudad.
“Era la ‘cámara’, un vehículo delante de nosotros que observaba y nos tiraba por radio cuándo hiciéramos el jale. Cuando nosotros llegábamos, ya sabíamos si el bato estaba sentado, ya sabíamos todo (…) Ropa, todo, por parte de la ‘cámara”, narra.
–¿Y ustedes sabían quiénes eran ellos? –se le pregunta sobre las víctimas.

“¿Nosotros? No, no. Ni por qué. Sabíamos que eran contrarios; si no eran ‘linieros’ eran aztecas, uno de esos dos, pero hasta ahí nomás”, responde.

‘Que iba a empezar una guerra’

N. fue parte de la pandilla de los Artistas Asesinos (AA) desde su adolescencia, y con ellos pasó de los asaltos y robos de vehículos a los crímenes violentos en esta frontera.

También como el resto de la agrupación, alrededor de 2008, mientras estaba preso en el Centro de Readaptación Social, fue reclutado para cometer asesinatos a sueldo por parte de lo que identifica como Cártel de Sinaloa o la “Gente Nueva”.

El contacto de la pandilla con esta organización internacional se generó dentro del entonces penal municipal, dice, donde los “AA” eran minoría y, en enero de 2008, cometieron un violento ataque contra un grupo de “aztecas” con el que sorprendieron a un presunto jefe del narcotráfico en el estado: Noel “Flaco” Salgueiro, detenido después como operador del Cártel de Sinaloa en Chihuahua.

“Fue cuando el señor ‘Flaco’ Salgueiro, miró, (y dijo) ‘ah cabrón, estos güeyes ¿pos de dónde salieron?’ A nosotros ni en el mundo nos hacían y de repente enfrentar a los aztecas, que son los que tenían el control de la ciudad y del Cereso, pos ahí nos echó la mirada, y habló con ‘Teto’, un carnal también que es ‘chompa’ (líder)”, cuenta el entrevistado.

“Y ya habló el señor, allá, ‘El Flaco’, con los carnales, (y dijo) ‘pos ¿saben qué? les voy a dar un apoyo de allá, desde Sinaloa viene el apoyo’, y ya platicó cómo estaba (….) de que acababa de empezar la guerra, que iban a sacar a La Línea, que por los jales marranos que se andaban aventando y pos nos la pintaron suave, que la guerra se iba a ganar y que a nosotros nos iban a dar nuestro terreno, nuestra ciudad para nosotros, pero (para vender) merca de ellos y, pos sí, les aceptamos (…) entonces empiezan a meter armas como no tiene idea”, narra.

Las armas que estaban llegando a los sicarios de este grupo criminal, de acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos, provenían de la venta auspiciada por el programa “Rápido y Furioso”, puesto en marcha por la oficina de Alcohol, Tabaco y Armas norteamericana.

Balas en bolsas negras

N. salió del Cereso en 2009, en el segundo año de la estrategia de “combate frontal” al narcotráfico del ex presidente panista Felipe Calderón y el segundo más violento hasta entonces para ésta y cualquier otra ciudad de México. 

Sin estudios y con un largo historial delictivo, entró de inmediato en contacto con otros expresidiarios Artistas Asesinos que trabajaban para el “Flaco”, como Vicente León Chávez, entonces de 21 años y también recién liberado por el parricidio que había cometido en 2004.

Fue él, recuerda N., quien pasó a recogerlo al Cereso en una camioneta y lo condujo a una “oficina”, o casa de seguridad en el suroriente de Juárez.

“(Llega en) una camioneta y ya, habló conmigo y me dijo ‘¿sabes qué, carnal? Mira ahorita tú vas a estar con otro carnal, vas a estar en una oficina’, porque Vicente era el… en cada oficina, en cada casa de seguridad había uno que era el que controlaba, el líder, el encargado y en la casa que estaba Vicente, él era el encargado, pero el tenía su oficina para Pradera Dorada y nosotros para acá para Las Torres, y me dice ‘¿sabes qué? Tú vas a estar con otro grupo”, dice.

Ahí, agrega N., una mujer a quien conocía como Claudia M. o “La Tía”, de alrededor de 33 años, distribuía las tareas de la “célula” y mantenía la provisión de armas y balas que guardaban en bolsas negras de basura y que, recuerda, abundaban por toda la casa.

También ella, agrega, daba las instrucciones sobre las personas “pedidas” en la lista por otro presunto jefe de sicarios del Cártel de Sinaloa, Antonio Marrufo, que a su vez seguía instrucciones de Noel Salgueiro.

“Me dejan en la oficina y en la tarde llega esta señora, ‘La Tía’, Claudia creo que se llamaba, la que mataron (…) Ya ellos le rendían cuentas al Jason (integrante de los AA), en paz descanse, también ya lo mataron, y ya Jason ya se conectaba con ‘La Tía’, y ‘La Tía’ se conectaba con ‘El Jaguar’ (Antonio Torres Marrufo, también presunto jefe de sicarios de la Gente Nueva) y ya ‘El Jaguar’ con ‘El Flaco”, narra.

“Y ya, llega ‘La Tía’; me dice ‘¿tú eres el que acaba de salir de la escuelita?’ Ya empezó a platicar conmigo, y que se van a dar la 6 de la tarde y dice ‘La Tía’: ‘saben que, van a ir sobre un bato así y así”, agrega.

A él, “La Tía” le dio una pistola calibre .45, pero le advirtió que su primer trabajo ese día consistía sólo en observar. “Tú no te vas a bajar –le dijo ‘La Tía’–, nomás vas a observar cómo se trabaja, que era el chofer, el puntero, que es el que se baja y hace el jale. Atrás va el rematador, así el puntero, le ponga los balazos que le ponga, sean siete, ocho, en la cabeza, tiene que bajar el puntero y rematarlo, pa’ asegurar el jale. Y ya va la sombra, el apoyo, y ya pos me mandan de sombra, ‘tú nomás observa cómo se trabaja y todo’, y sí: estaba la persona afuera de la casa”, agrega.

Sin descanso, incomunicados

N. buscó en septiembre pasado información sobre Vicente León, cuyo parricidio aparece relatado en el libro Fábrica del Crimen.

Accedió a detallar su anterior actividad criminal, la forma en la que la pandilla fue reclutada y armada por el crimen organizado y cómo se comunicaban con la denominada Gente Nueva con la condición del anonimato.

En una entrevista, contó que el salario era de mil pesos a la semana debido a que el entonces líder de la célula les robaba otros 4 mil que completaban los 5 mil pesos que debería ganar cada uno según la “nómina”.

También, que descansaba sólo un día al mes, que estaba prácticamente incomunicado en la casa de seguridad, donde sólo los encargados tenían contacto con los jefes que seguían en el Cereso, y que persistió en la célula criminal “porque no podíamos decir algo, hacer algo, porque si a él (el líder) se le hinchaban, él nomás: ‘tumben al carnal’, y pos los mataban, así de fácil”.

A él mismo le tocó ejecutar a un compañero que se había ido de la “oficina” en su día de descanso, y luego él mismo fue levantado una noche, la única que salió de la casa de seguridad y fue a visitar a su madre y a hacer una carne asada.

“Ya lo había hecho muchas veces yo, levantar gente, ya sabía yo lo que me esperaba y sí, llegamos y fue algo, ¡uff! Yo le pedí a Dios, ‘¿sabes qué, Dios? Ya, llévame, ya estuvo’. Me sacaron uñas y muchas cosas, muchas cosas me hicieron”, dice.

Como un trabajo

Todo dentro de la casa de seguridad era como un trabajo para N., por el que recibió sueldo, entrenamiento, en ocasiones “bonos” –en alcohol y cocaína–, por el que tenía “un día de descanso” y estaba en una “nómina”.

La autoridad nunca fue impedimento para este tipo de actividad, dice; ni siquiera el Ejército, a cuyo personal el entrevistado recuerda inmóvil una noche que perseguían a un objetivo que, después de que se accidentó, remataron en el Paseo de la Victoria.

“Y los soldados ahí, viéndonos. ¿Sabe qué hicieron? Se dieron la vuelta y se fueron”, dice.

Eran los meses posteriores a las advertencias contra un grupo de policías “ejecutables”, por lo que los agentes locales tampoco inhibían este tipo de delitos.

El mismo ex secretario general del entonces gobernador priista José Reyes Baeza, Sergio Granados Pineda –también ex dirigente estatal del PRI–, registró en su notaría a “El Flaco” Salgueiro en un solo día de 2007 un total 14 propiedades por un valor de 50 millones de pesos, como reportó El Diario en octubre del 2011.

El entrevistado dice no tener remordimiento, pero sí la carga de ciertas imágenes, como la de la familia que rodeó el cuerpo de la primera víctima que vio caer asesinada el día de su “entrenamiento”, a las pocas horas de salir del Cereso. O la mirada espontánea del primer hombre al que le disparó y murió viéndolo fijamente.

Fuera de eso, agrega, todo era tan normal entre los integrantes de cada célula que en ocasiones no había siquiera conversaciones sobre el tema una vez que concluían los disparos.

“En ese tiempo salíamos a matar diario, casi diario, había veces que hasta en el día (había) dos o tres ejecuciones”, dice.

[email protected]



  • comentarios

Los comentarios que en la sección de arriba se vierten son responsabilidad de los participantes. Ayúdenos a mantener un intercambio de ideas sano denunciando, mediante un en el ícono de la bandera, cada participación que considere inapropiada. Si el comentario no cumple con LAS REGLAS, será eliminado. Consulte aquí el reglamento.

Bienvenido a nuestro servicio de comentarios. Lo invitamos a analizar, comentar y cuestionar los artículos y reportajes que publica El Diario. Para mantener un intercambio de ideas sano para todos nuestros usuarios, es necesario que siga las reglas que a continuación detallamos. Al participar en el servicio de comentarios usted acepta la aplicación de estas normas.

Usted acepta que es totalmente responsable por el contenido que publica.

No publicará intencionalmente contenido que viole el derecho de autor, marcas registradas, patentes o cualquier otra propiedad intelectual de una tercera persona.

No difundirá contenido difamatorio, obsceno o agresivo que viole el derecho de una tercera persona a la privacidad de acuerdo a las leyes municipales, estatales, federales o incluso internacionales o que sea considerado inapropiado. Indemnizará a Publicaciones Paso del Norte(*), sus empleados y empresas afiliadas de todas y cada una de las demandas y/o dátos (incluyendo, pero no limitándose a honorarios de abogados) que sean presentadas por terceras personas en relación con el contenido que usted publicó. No redactará contenido que discrimine a otras personas por su género, raza, origen étnico, nacionalidad, religión, preferencias sexuales, discapacidades o cualquier otra categoría.

Usted entiende y acepta que El Diario no es responsable por el contenido publicado por terceras personas.
Es de su entendimiento que en los foros de discusión, El Diario supervisa el contenido publicado y se reserva el derecho de eliminar, editar o alterar el contenido que parezca inapropiado por cualquier motivo sin pedir el consentimiento del autor. Nos reservamos el derecho de acuerdo a nuestro propio criterio de retirarle a un usuario el derecho a publicar contenido en nuestro sitio.

Entiende y acepta que los foros de discusión deben ser usados sin propósitos comerciales.
No solicitará recursos o apoyos económicos. No promoverá empresas comerciales o realizará actividades comerciales de ningún tipo en nuestros foros de discusión.

Usted entiende y acepta que el uso de cualquier información obtenida a través de los foros de discusión es bajo su propio riesgo.
El Diario de ninguna manera respalda el contenido que los usuarios difunden, y no puede ni se hará responsable de su veracidad.

Con cada contenido que usted publica, otorga a El Diario sin pago de regalías la licencia irrevocable, perpetua, exclusiva y totalmente sublicenciable para usar, reproducir, modificar, adaptar, publicar, traducir, crear trabajos derivados de, distribuir, realizar y mostrar dicho contenido en su totalidad o partes a nivel mundial y para incorporarlos en sus trabajos de cualquier modo conocido actualmente o desarrollado con posterioridad.



Imagen Video
Preparan festival en explanada del CMA
Verónica Domínguez
El Diario de Juárez | 00:01 hrs

Evento contará con música, danza, altares y exhibiciones





Inicie sesión con cualquiera de las siguientes redes sociales: