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Guerra vs narco suma 10 años de fracaso

Sandra Rodríguez/
El Diario de Juárez

2018-03-26

El 27 de marzo de 2008, el Gobierno federal inició aquí la Operación Conjunta Chihuahua, un despliegue militar de “combate frontal” al narcotráfico que, se anunció, buscaba “fracturar y desmantelar las redes operativas, logísticas y financieras de los grupos criminales”.
En ese sexenio, sin embargo, la Procuraduría General de la República no realizó una sola investigación por ‘lavado’ de dinero en el estado y, 10 años después, los grupos criminales de 2008 no sólo persisten sino que, según Estados Unidos, en la región opera uno nuevo: el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Esta consecuencia, de la militarización, según investigadores, muestra el “fracaso” de lo que el expresidente panista Felipe Calderón llamó plan de “combate frontal” al crimen organizado y que cobró en Juárez la mayor cantidad de víctimas del país, con más de 10 mil asesinatos ese sexenio.
“Es una estrategia fracasada”, dice el investigador Carlos Galindo López, autor del estudio “Seguridad Interior: Elementos para el Debate”, que desde 2017 documentó que los despliegues militares de las diferentes “operaciones conjuntas” aumentaron la violencia.
“Lo más importante es evaluar las consecuencias para la sociedad mexicana, y estas fueron más violencia, más homicidios, desapariciones y violaciones a derechos humanos”, agrega el integrante del Instituto Belisario Domínguez.
Con él coincide Laura Atuesta Becerra, profesora del Programa de Política de Drogas del Centro de Investigación y Docencia Económicas: “Después de más de 10 años implementando la política de seguridad existente, es hora de que miremos y analicemos los resultados para buscar alternativas”, dice.
“Si ya nos dimos cuenta de que la violencia se sigue incrementando (habiendo tenido el año más violento en 2017), tenemos que pensar en alternativas o en políticas que complementen la política de seguridad para hacerla más eficaz, ya sea en materia de regulación de drogas ilícitas o en combate al lavado de dinero”, agrega.
El más reciente reporte de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, sus siglas en inglés) indica que en esta frontera realizan operaciones internacionales de narcotráfico tanto La Línea o Cartel de Juárez, como el Cartel de Sinaloa o “Gente Nueva”, identificados como grupos en pugna en 2008, además del Cartel Jalisco Nueva Generación, fortalecido este sexenio federal.

Más de 18 mil víctimas

La Operación Conjunta Chihua-hua inició aquí con la presencia del gabinete de seguridad Calderón, cuyo secretario de Gobernación, el ya fallecido Juan Camilo Mouriño, advirtió que se demostraría “que ningún grupo criminal será capaz de resistir la fuerza del Estado Mexicano”.
La estrategia consistió, sobre todo, en el despliegue paulatino de siete mil 500 soldados –el mayor en todo el país– que, entre 2008 y el primer trimestre de 2010, patrullaron la ciudad y diversas partes del estado y realizaron revisiones a personas, vehículos y viviendas.
De acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo de Calderón, la principal estrategia sería esta toma del territorio para “reducir los espacios en los que se mueven los criminales”, pero incluiría también un combate al lavado de dinero de “estándares internacionales”.
La estadística de la Procuraduría General de la República muestra, sin embargo, que entre 2008 y 2012 no se inició aquí investigación alguna por lavado de dinero y que, en general, la acción judicial contra la delincuencia organizada que opera en el estado de Chihuahua fue baja, con 47 averiguaciones previas abiertas en todo el estado en esos cinco años.
De este total, muestra la estadística de la PGR, el Ministerio Público consignó 29 expedientes.
En la entidad, mientras, esos cinco años de “combate frontal” generaron el asesinato de 18 mil 658 personas en toda la entidad, de acuerdo con estadísticas de la Fiscalía General del Estado (FGE).
La violencia aumentó el mismo año del despliegue militar, al registrarse dos mil 578 asesinatos en 2008, cuatro mil 118 en 2009 y cinco 391 en 2010, para empezar a descender en 2011, con cuatro mil 31 crímenes contra la vida ese año y dos mil 540 en 2012, al final del sexenio de Calderón.
Si bien las cifras de la FGE son superiores a los asesinatos contabilizados por el Gobierno federal a través del Secretariado Ejecutivo Nacional del Sistema Nacional de Seguridad Pública, aun ahí se observa que ninguna entidad en los últimos 20 años ha vivido un año tan violento como el 2010 de Chihuahua, o cinco años con casi 20 mil asesinatos como los cinco del sexenio anterior en este estado.
Tan sólo en la zona Norte, donde Juárez es el principal centro de población, en ese periodo se registró la muerte violenta de 10 mil 672 personas.
Ante este costo en número de vidas, considera Galindo, cualquier otro resultado en materia de seguridad debería ser irrelevante.
“Cualquier otro indicador que se ponga enfrente, que digan que han sido exitosos en tantos decomisos, en numero de capos capturados… Se pueden ponderar valores humanos, y decir ‘¿a costa de cuántas vidas mexicanas tenemos este otro indicador de ‘éxito?”, plantea. (Sandra Rodríguez / El Diario)

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