viernes 25, julio, 2014 | hrs

Trenazo en España: 65 muertos

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El Mundo | Miércoles 24 Julio 2013 | 21:44 hrs
Santiago de Compostela— Al menos 60 personas murieron y más de 120 están heridas –15 de ellas sin identificar– al descarrilar un tren Alvia a la entrada de Santiago que cubría la ruta entre Madrid y Ferrol. La principal hipótesis que se baraja es el exceso de velocidad en una curva pronunciada del recorrido.

El delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, informó que en el momento del accidente el tren iba a 220 km/h, pese a que la velocidad máxima en ese punto es de 80 km/h debido a que se reduce la velocidad para entrar en la estación de Santiago.

Ayer por la tarde los equipos de emergencia dieron por rescatadas a todas las personas que permanecían atrapadas y ahora se vuelcan en salvar la vida a los heridos. El tren transportaba a unos 218 pasajeros, además de la tripulación, según un comunicado de las autoridades.

Se trata de una de las peores tragedias ferroviarias de la historia de España y el primer accidente mortal en una vía del AVE en el país.

Las decenas de heridos están siendo atendidos y trasladados a hospitales de Santiago, Coruña y Pontevedra, mientras que las familias se están congregando en el Edificio Cersia de la capital a la espera de noticias. Las autoridades han hecho un llamamiento a la población para que se acerque al Hospital Clínico de Santiago y al Centro de Transfusiones de Galicia para donar sangre.

Uno de los conductores del tren resultó herido leve. Tras el accidente, deambulaba aturdido por la vía diciendo “descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer”.

En las primeras horas de ayer, los equipos de emergencia se afanaron en rescatar a los supervivientes, muchos de ellos gravemente heridos. Algunos de los ocho vagones y dos locomotoras que formaba el convoy han quedado completamente destrozados y todos ellos volcados y esparcidos por las vías del tren. Incluso se produjo un incendio que pudo ser sofocado.

El siniestro del Alvia 151 se ha produjo en una zona de acceso a Santiago, en Angrois, una parroquia de la capital gallega que se encuentra a unos cuatro kilómetros de la estación. Alrededor de las 20:42 de la tarde (del martes), por causas que aún se investigan, uno de los vagones voló por los aires, saltando la valla y aterrizando en una calzada próxima. Unos seis vagones quedaron de un lado del puente y otros coches del otro lado.

El tremendo estruendo del descarrilamiento alertó rápidamente a los vecinos, algunos de los cuales accedieron rápidamente a las vías del tren para ayudar a los heridos. Sus testimonios dan magnitud de una tragedia que recuerda a las escenas estremecedoras del 11-M. Estos testigos detallan que los mismos pasajeros fueron los primeros en atender al resto, con “gente demacrada sacando niños”.

Abel Rivas e Iván Ramos han sido de las primeras personas en prestar auxilio a las víctimas del accidente de tren en Santiago, con decenas de fallecidos y heridos graves. Ambos jóvenes, de entre 25 y 30 años, dijeron sentirse “muy impactados” con lo que había visto.

“Escuchamos un ruido tremendo, enorme, como nunca. Bajamos y ya vimos el convoy separado en dos trozos”, explicaron. “Vimos una polvareda enorme y uno de los vagones estaba ya incendiado”, dijeron, e indicaron que veían a “gente demacrada sacando niños”.

Un viajero del primer vagón del tren, el guardia civil Óscar Mateos, explicó que tras el accidente “era muy difícil sacar a la gente” porque “había cientos por el medio” y otros efectos.

Mateos explicó a las puertas del servicio de Urgencias del Hospital Clínico, que él viajaba en el primer vagón tras la máquina con un amigo y ambos se encuentran bien tras ser atendidos por “rasguños”.

“He tenido suerte”, ha subrayado este guardia civil de Cáceres, que ha indicado que en su vagón se registraron “dos fallecidos” y “había gente con piernas y brazos rotos”.

La zona del accidente es una curva cerrada que pertenece al trayecto del AVE Ourense-Santiago y donde el tren no debe superar los 80 kilómetros por hora, aunque se desconoce a qué velocidad se circulaba el Alvia. Ya en la inauguración de este tramo, técnicos de Fomento calificaron la curva como “difícil”.

Fuentes informaron que el tren llevaba cinco minutos de retraso, aunque eso es bastante habitual por lo que no han querido vincularlo a una causa concreta. No obstante, la principal hipótesis que se baraja es el exceso de velocidad.

La situación en la zona era desoladora. Los cadáveres fueron situados junto a las vías, tapados con mantas y al lado de los vagones, mientras decenas heridos se aglutinaban donde los servicios de emergencia.

Las autoridades han pedido colaboración, mantas y agua a los vecinos. Incluso algunos de ellos han desplazado heridos en sus vehículos particulares hasta los centros sanitarios.

Al caer la noche, se instalaron varios generadores eléctricos para poder iluminar la zona del siniestro, incluso con coches de vecinos, para continuar las tareas. También se ha procedido a retirar el vagón que saltó la valla.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, viajará este jueves a primera hora a Santiago para conocer sobre el terreno las consecuencias del accidente.

El presidente gallego expresó sus condolencias a las familias de las víctimas. “No hay palabras para describir” lo que ha sucedido, manifestó.

Pese a que hay vecinos que relatan que escucharon una “gran explosión”, las autoridades han descartado cualquier atentado y se centran en la hipótesis de un descarrilamiento.

La incertidumbre es la sensación dominante en el edificio Cersia de Santiago de Compostela, en el que se citaron a las familias de las víctimas para centralizar la información. “No, no se sabe nada”, se repite en conversaciones telefónicas dentro y fuera de las instalaciones.

Una veintena de personas integran el equipo de apoyo a las familias, entre psicólogos, médicos y voluntarios. Daniel es un voluntario de Protección Civil que recibe a todas las familias en la puerta. Les indica que tienen que dar toda la información para identificar a sus familiares.

Lo peor es la falta de información. “Ya les avisamos de que tienen que armarse de paciencia, la noche va a ser muy larga”, relata una de las médicos que atiende a las familias. Los datos llegan a cuentagotas y ya saben que hasta bien entrada la madrugada no habrá datos definitivos. (El Mundo)


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