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Chofer de Uber acusa que menor lo engañó tras ser detenido por 'migras'

El Diario Digital | Jueves 16 Marzo 2017 | 12:39 hrs

Los Ángeles Times |

Los Ángeles Times |

Jesús Arreola Robles tuvo la sensación de que algo no andaba bien poco antes de medianoche, después de pasar por una camioneta de Aduanas y Protección Fronteriza en el desierto cercano a la frontera, publicó Los Ángeles Times.

Minutos más tarde, agentes inmigratorios esposaron al habitante de Los Ángeles y beneficiario de programa de Acción Diferida para Personas Llegadas durante su Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), de 22 años. Lo acusaron de intentar internar ilegalmente a alguien a Estados Unidos.

Pero la versión que Arreola da sobre los eventos que el 12 de febrero condujeron a su arresto –y posible deportación− es aun más extraña que la de la Patrulla Fronteriza.

Los agentes de la Patrulla Fronteriza señalaron que se marcó el alto al vehículo en cual Arreola y un menor de 17 años viajaban por la carretera 94 en Campo, California, como a kilómetro y medio (una milla) de la frontera con México. Arreola Robles iba al volante, dijeron.

En entrevista con Los Ángeles Times realizada esta semana, Arreola, quien se encuentra libre bajo fianza, dijo haber creído que había recogido a un cliente de Uber, no ayudado a traficar a nadie.

Añadió que el pasajero, quien terminó siendo deportado, era el culpable de su difícil situación. 

De acuerdo con Arreola, poco antes de las 7:30 pm un amigo le llamó diciendo que su primo necesitaba que esa noche lo llevaran del Valle del Sol a San Diego y de regreso. Arreola explicó que a menudo recogía amigos, quienes sabían que trabajaba en Uber y Lyft, para traslados que no reportaba. Acordaron un precio que a Arreola le pareció justo: 600 dólares en efectivo.

Arreola no conocía al primo, de nombre Luis. El menor dijo a Arreola necesitar recoger a su tío y su primo en una casa de San Diego.

Luis anotó la dirección en el GPS del teléfono de Arreola y arrancaron en el Toyota Camry 2014 de Arreola.

Durante el viaje, Arreola señaló que el menor le dijo que apenas llevaba tres semanas en el país. En cierto momento, Luis dijo que su celular no funcionaba y pidió prestado el de Arreola. Hizo un par de llamadas, pero no le contestaron y no dejó recado de voz, dijo Arreola.

Los dos viajaron durante más de tres y media horas hasta encontrarse en el desierto. Cuando pasaron por una camioneta de la Patrulla Fronteriza, Arreola dijo haber pensado, “bueno, esto es peligroso”.

Poco después, contó que Luis le dijo que habían llegado y que se orillara. En la oscuridad, Arreola pudo distinguir la silueta de una persona. Luis descendió del vehículo y se dirigió a la figura.

Era un agente de la Patrulla Fronteriza.

Desde el interior del automóvil, Arreola oyó que el oficial preguntó a Luis, “¿qué estás haciendo aquí?”. Luis dio la vuelta y señaló el Toyota.

El agente se acercó a Arreola y le hizo la misma pregunta. Arreola contestó que Luis le había pedido un aventón.

En español, el agente preguntó a Luis dónde lo habían recogido. Luis dijo, “aquí, cerca de El Cajón”.

El oficial preguntó a Arreola, “¿cuántos más?. Arreola respondió, “no sé, ¿de qué está hablando?”

Entonces el agente los esposó a ambos y los subió a la parte trasera de la camioneta. No hablaron. Arreola dijo que estaba furioso con el menor.

No obstante, Arreola dijo haber permanecido calmado, suponiendo que no tardaría en aclararse la situación. Hasta la mañana siguiente, cuando había hecho su declaración ante agentes inmigratorios y se le pidió firmar papeles en los que accedía a comparecer ante un juez, se dio cuenta de no ir a salir pronto. Señaló que los agentes no le preguntaron directamente si estaba intentando meter a alguien al país.

“Lo perdí todo”, dijo. “Y nunca me pagaron”.

Arreola fue trasladado a otro centro de detenciones situado en San Diego, luego a uno en Arizona y, finalmente, a uno Folkston, Georgia. El 3 de marzo salió libre tras pagar 2 mil 500 dólares de fianza.

Los agentes de la Patrulla Fronteriza señalaron que Luis había solicitado regresar voluntariamente a México, lo cual le fue concedido.

El abogado de Arreola, Joe Porta, consideró que los documentos de la Patrulla Fronteriza carecen de pormenores y contienen inconsistencias. Agregó que la acusación de la Patrulla Fronteriza se basa en la declaración sin verificar de un testigo deportado y que solicitará excluir la declaración.

Porta indicó que la Patrulla Fronteriza manifestó en los documentos haber aprehendido a un grupo de cuatro personas cerca de Arreola y Luis, y que una de dichas personas tuvo “comunicación celular confirmada” que los vincula con el teléfono de Arreola. 

La Patrulla Fronteriza no respondió la solicitud de confirmación.

Porta indicó aún desconocer cómo consiguió el menor el domicilio que conectó al GPS del automóvil de su cliente. Arreola explicó sólo poder suponer que Luis se encaminó al agente de la Patrulla Fronteriza creyendo que era su tío.

Pero agregó no estar seguro sobre la razón de que el menor mintiera al oficial en torno a dónde lo habían recogido.

“No trae papeles, tiene 17 años, es menor de edad y acaban de capturarlo cerca de la frontera”, dijo Porta. “Según mi experiencia habiéndome dedicado por años a esto, cuando las capturan las personas entran en pánico y dicen cualquier osa, porque tienen mucho miedo y piensan que es lo que los agentes quieren oír. Pero la verdadera razón por la cual dijo eso, no la sé”.

Los padres de Arreola lo trajeron ilegalmente a Estados Unidos procedente de su natal México cuando tenía un año. Desde el 2012 contaba con permiso de trabajo gracias al programa DACA impulsado por el presidente Obama.

La medida ejecutiva suspende la deportación de personas traídas durante su infancia a Estados Unidos que continuaron en forma ilegal. Los beneficiarios deben cumplir ciertos requisitos, como nunca haber sido declarados culpables de algún delito mayor, algún delito menor significativo o varios delitos menores, además de no representar peligro para la seguridad púbica o nacional.

El único antecedente de Arreola fue una multa por exceso de velocidad.

Los agentes inmigratorios confiscaron su automóvil, que aún está pagando, y su teléfono. El 1º de marzo Servicios de Ciudadanía e Inmigración le notificó que se le había rescindido su permiso del DACA.

Porta opina que Arreola tiene un caso sólido. Señaló que el juez dijo haber determinado ser creíble la versión de su cliente.

El abogado indicó asimismo que el juez fijó 2 mil 500 dólares de fianza, lo cual, consideró, según su experiencia, es considerablemente menos que el estándar en la aprehensiones cercanas a la frontera.

Porta dijo esperar que la próxima audiencia de Arreola se fije para dentro de dos a cuatro meses. El abogado planea solicitar la cancelación de la deportación de Arreola en base a las dificultades que sus padres, ambos residentes legales, sufrirían si él ya no pudiera ayudar a atender a su hermana discapacitada, de 16 años.

De tener éxito Porta y ser exonerado su cliente, Arreola podría obtener su residencia legal.  

 


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