martes 21, octubre, 2014 | hrs

Dan el último adiós a los hermanitos Diego y Sofía


Sarahí Aguirre
El Diario de Chihuahua | Martes 15 Octubre 2013 | 22:49 hrs
Chihuahua— Un día sombrío y lluvioso enmarcó el funeral de los niños Diego y Sofía Tarango Holguín, hermanos de 11 y 7 años de edad respectivamente; el templo de San Antonio de Padua se llenó de amigos y familiares que acudieron a despedir a los pequeños, víctimas fatales del accidente en el Demolition Show, el pasado 5 de octubre.

Algunos automóviles en el estacionamiento tenían amarrados a los espejos retrovisores globos blancos, rosas y azules; amigos y familiares entraron al recinto vestidos con playeras blancas con una fotografía de los hermanitos al frente y el versículo de la Biblia Marcos 10:14 en la espalda: “Dejad a los niños venir a mí y no se los impidáis, porque de tales es el reino de Dios”.

El interior de la iglesia se había llenado con crisantemos blancos y al centro, el ataúd que contenía los restos de los hermanos sostenía un balón de futbol junto al ramo de flores que los despedían.

Un grupo de niños del equipo de futbol los Doraditos se sentaron al frente, ex compañeros de Diego, quien fue un fanático del futbol y los deportes, como sus padres que son ciclistas.

También acudieron compañeros de Diego y Sofía, que cursaron en la escuela Octavio Paz; él en sexto y ella en segundo. Algunas niñas se abrazaban a sus madres con los ojos llorosos y sostenían un globo rosa con el nombre de su amiguita. “Los llevaremos siempre en el corazón”, decía con letras blancas en decenas de globos.

Llevan féretro al hospital

El lunes pasado el ataúd fue llevado al hospital Christus Muguerza en donde la madre, Adriana Holguín, se recupera de sus graves heridas, para que pudiera darles un último adiós; ella estaba en terapia intensiva y sus familiares decidieron no decirle sobre la muerte de sus hijos hasta que se recuperara, para no entorpecer su evolución.

Al concluir la homilía, en la que el párroco exaltó la esperanza del paraíso e imaginó a los niños jugando con los ángeles y haciendo preguntas a Dios sobre la vida en la tierra, el ataúd fue dirigido hacia la salida, en donde se repartían globos azules y rosas con los nombres de los pequeños.

El cortejo fúnebre partió al Panteón Colina, en donde los hijos de Adriana y Héctor descansarán juntos en el mismo ataúd; ellos llegaron a su última morada, despedidos por su padre, sus familiares, amigos y compañeros, al soltar un globo lleno de helio bajo la lluvia y entre el dolor de su pérdida.

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