viernes 31, octubre, 2014 | hrs

Día del Amor y la Amistad


Francisco E. Padilla
Analista social | Sábado 08 Febrero 2014 | 21:34 hrs
¿El ser romántico significa que la persona se la pasa en un mundo ideal, se la pasa soñando?, ¿o significa que tal persona todavía ‘cree en los Santos Reyes’?, ¿o es aquella persona que todavía conserva el espíritu enamoradizo y le gusta regalar flores?, o un poco peor, ¿la persona está tan fuera de la realidad, que ni en su trabajo ni en su casa puede aterrizar proyecto alguno?

¿Qué es ser un romántico?

El diccionario de la Lengua Española define al romántico como aquella persona sentimental, generosa y soñadora; apropiada para el amor o que lo produce. Aquí la definición nos enfoca un poco más en cuanto a este término.

Lo anterior viene a colación debido a que el ya próximo 14 de febrero estaremos celebrando el llamado ‘Día de San Valentín’, en cuya fecha los comercios tienen un nuevo motivo para poner a la venta desde ositos, chocolates, tarjetas, camisetas, flores y cuanto objeto ayude a demostrarle a la enamorada cuánto se le quiere, aunque también se vale celebrar a los amigos, aquellos que de inicio son lo que son, pero que con el tiempo podrían convertirse en los futuros enamorados. Afortunadamente, los comerciantes nos dejaron descansar de ofertas y ventas de descuento durante el mes de enero, pero ya está de nuevo en puerta un buen motivo para celebrar, vender y consumir.

El Día de San Valentín o Día de los Enamorados tiene unos antecedentes que se remontan hasta los romanos. Mucha gente tiene la idea de que es una celebración de reciente creación, pero no es así.

San Valentín fue un sacerdote que ejercía su ministerio en la Roma antigua, allá por el siglo III, quien cobró notoriedad al oponerse al emperador Claudio II ya que éste había decidido cancelar los matrimonios entre los jóvenes; de esa manera, pensaba dicho emperador, que éstos estarían más disponibles y enteros para la milicia. San Valentín lo desafió al punto de celebrar los matrimonios de los jóvenes en secreto, por tal motivo fue nombrado como el ‘patrón de los enamorados’. El santo fue encarcelado, y aun en la prisión hacía su labor de convertir a todos al cristianismo.

En la prisión le hizo un milagro al carcelero Asterius al devolverle la vista a su hija Julia quien era ciega de nacimiento. Tal hecho impactó al carcelero y a su familia toda que se convirtieron al cristianismo.

Finalmente, Valentín fue martirizado y ejecutado un 14 de febrero del año 270. En su tumba, la joven Julia y como símbolo de gratitud, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.

El Papa Gelasio estableció como fecha de celebración, y en honor a San Valentín, el 14 de febrero, entre el año 496 y el 498 después de Cristo.

Los restos mortales de este santo están actualmente en la basílica que lleva su mismo nombre en la ciudad italiana de Terni. También se tiene la costumbre, que se ha extendido entre nuestros países, de realizar un acto compromiso de un grupo de parejas para contraer matrimonio al año siguiente, la diferencia en los países occidentales es que se acostumbra que los grupos de parejas celebran su matrimonio en esa fecha.

Francia y la Gran Bretaña durante la Edad Media establecieron la costumbre de intercambiar regalos e intercambiar cartas de amor. Los Estados Unidos la adoptaron hasta principios del siglo XVIII, pero no fue sino hacia 1840 con los avances de imprenta que Esther A. Howland inició la venta al mayoreo de las tarjetas postales alusivas a esta celebración.

El comentario obligado y que le imprime una mayor importancia a la celebración a que ahora nos referimos, es el ingrediente del amor, el cual es importantísimo en la plena realización del ser humano. El amor, siempre el amor, sin el cual, la sociedad estaría convertida en una máquina insensible.

Como afirmara el cardenal mexicano Norberto Rivera: ‘necesitamos un mundo más cálido, con corazón fraterno y solidario, con poetas, soñadores, artistas y personas que tengan grandes ideales para evitar que la sociedad se muera de frío’.

La esperanza de un mundo mejor siempre debemos mantenerla en nuestras almas, así como el romanticismo al que nos hemos referido, al grado de que aún los jóvenes de la actualidad siguen creyendo en él, hemos sido testigos de que muchos de ellos disfrutan al regalar una rosa a su enamorada, buscan el primer beso de amor, y aun la música de los tríos es de su complacencia, no importando que dejen a segundo término el comportarse como caballeros y practiquen abrirle la puerta del auto a la enamorada, o no acostumbren por falta de educación ceder el asiento a una persona mayor.

Aun cuando los hechos de la humanidad en el día a día nos demuestran como si el ingrediente anterior del amor entre los humanos no existiera, la tendencia natural de expresarnos con este sentimiento es claro que no ha desaparecido ni desaparecerá; los asesinatos y aniquilamientos entre el ser humano lo vemos lastimosamente que se siguen dando, el caleidoscopio humano es tan rico y variado que aun cuando la parte del animal racional se siga exhibiendo en este mundo, con seguridad podemos afirmar que la parte buena del humano también sigue floreciendo con tantos hombres y mujeres buenos y románticos que pululan en nuestra sociedad.

En esta fecha, en que principalmente celebran los enamorados, no está por demás que también celebren los amigos, los que podamos tener entre los maestros, parientes, compañeros de trabajo, grupos sociales y todo aquel ser que se mueva con el ánimo de querer y ser querido, que tenga el poder de oler el amor en donde se produzca, así como aquel que todavía es capaz de disfrutar el aroma de las flores que en esta fecha se regalan.

El amigo verdadero es aquél que está con uno en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, es la expresión más cercana al amor sublime, el amigo es aquél que da sin esperar retribución alguna y siempre buscando el bien del otro antes que el suyo propio. La amistad es siempre generosa, nunca egoísta. Se da sin condición, y aunque sin pretenderlo, desde el momento que se da se enriquece. Mas nada es comparable con sentarse a la mesa para compartir el pan y la sal con alguien a quien se le considera un buen amigo, aquél de la plática amena, con el que se brinda también con un buen vino en la sobremesa y con quien en complicidad se le pueden compartir los secretos, las intimidades y los planes futuros.

Los buenos amigos son perla de rareza única; los buenos amigos sí que son raros, tan raros como lo puede ser una fruta exótica o una raza a punto de extinción; y es que el auténtico amigo no se encuentra dondequiera, es más, los verdaderos amigos se cuentan con los dedos. Hemos de conservarlos a toda costa y contra quien sea, haciendo que florezca más esa amistad con la frecuencia del trato a fin de que no se enmohezca la relación; de tal manera que ni la distancia que pudiera interferir, sería capaz de minar una sincera amistad, pues sin duda la ausencia del amigo se hace presencia a pesar de la distancia.

¡Feliz Día del amor y la Amistad !

Eduardo1450@msn.com

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