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Primer actor mexicano famoso en Hollywood se llamó… Pancho Villa

Juan de Dios Olivas
El Diario | Sábado 18 Enero 2014 | 23:05 hrs

Mucho antes de que  Alfonso Cuarón se convirtiera en el director mexicano con más nominaciones al Oscar y de que el chihuahuense Anthony Queen saltara a la fama en Hollywood y ganara dos estatuillas doradas, hubo otro mexicano que irrumpió a todo galope en la meca del cine para seducir a miles de cinéfilos.

Se trataba nada y menos que del Centauro del Norte, Doroteo Arango Arámbula, mejor conocido en todo el mundo como “Pancho Villa”.

El duranguense, firmaría el 5 de enero, pero de hace 100 años, un contrato con la productora de películas Mutual Film Company para grabar sus batallas durante la Revolución Mexicana.

Los directores cinematográficos no sólo filmarían los combates que tuvieron lugar en 1914 en los desiertos de Chihuahua, sino que tras considerar que Villa era una persona fotogénica, decidieron grabar una película de ficción denominada The Life of General Villa (La vida del general Villa) en la cual prácticamente reinventaban al caudillo y le daban una motivación para ir a la guerra y hacer justicia.

En la trama del filme, –en el cual se interpreta él mismo en su edad adulta– la hermana menor del general era violada por dos federales cuando él era apenas un joven; Villa, para vengar el honor familiar, mata a uno de los responsables y huye buscando al segundo militar al que encuentra en la Batalla de Torreón y también lo mata.

La película se exhibió en Estados Unidos y tuvo gran éxito tanto en la taquilla como en el posicionamiento de la imagen del general el cual también se convirtió en uno de los actores mejor pagados al recibir 25 mil dólares por película.

Entonces, de haber existido la entrega de premios Oscar a los logros cinematográficos, seguramente las películas de Villa y él mismo, como actor, hubieran concursado. La primera ceremonia del Oscar sería hasta el 16 de mayo de 1929, en el hotel Roosevelt, en Los Ángeles, California cuando ya el general tenía seis años de haber muerto.

 

CINCO, CUATRO, TRES DOS… UNO

A todo galope, pero sin perder el sombrero, el general  alcanzaba en  su caballo una velocidad máxima de 90 kilómetros por hora, para después frenar intempestivamente.

Quienes grababan aquella escena, en algún lugar de Ciudad Juárez, apenas si alcanzan a decir “despacio”, para cuando el jinete ya estaba listo para emprender nuevamente su veloz carrera.

Los camarógrafos buscaban que Villa lanzara su caballo a galope y luego lo frenara, lo que hizo una y otra vez sin dificultades.

El actor y posterior director, Raoul Walsh contaba que Villa cuando era filmado, daba un fuetazo al caballo y pasaba velozmente ante la cámara; que la palabra “despacio”, fue la más utilizada en la filmación, refiere el escritor Paco Ignacio Taibo II en su libro sobre el Centauro.

La escena finamente es captada y es de las que sobrevive a la fecha para mostrar la imagen del general Francisco Villa, en los tiempos que también fue gobernador de Chihuahua.

Ese año, Villa tenía pocos meses de haber tomado Ciudad Juárez y se disponía a tomar la capital del estado y Ojinaga para apoderarse de todo el Estado.

El Centauro, al frente de la División del Norte del ejército Constitucionalista, luchaba en contra de la dictadura que encabezaba Victoriano Huerta luego de que este dio un golpe de estado y asesinó al presidente Francisco I. Madero.

De acuerdo con Friedrich Katz, Villa no sólo entendía la importancia de un tratamiento favorable por parte de los periódicos, sino también el impacto que un medio nuevo, el cine, empezaba a tener sobre la opinión pública estadounidense.

Por eso, no se limitó a permitir a los camarógrafos acompañarlo en sus campañas, sino que firmó el contrato con la Mutual Film.

El resultado fue el que buscaba, aumentó su popularidad en los Estados Unidos y las películas le fueron rentables ya que produjeron dólares que le eran necesarios para armar y abastecer a sus tropas.

El 5 de enero de 1914, antes de ocupar la ciudad de Chihuahua y tomar el control total del estado, firmó el contrato con Harry E, Aitken, de la Mutual Film.

Dos días después el New York Times daba a conocer la noticia:

“La tarea del general Villa consistirá en escenificar thrillers cinematográficos en la forma que convenga a sus planes para deponer a Huerta y sacarlo de México, y la del señor Aitken, el otro socio, será distribuir las películas resultantes en las zonas pacíficas de México y en Estados Unidos y Canadá”.

Con ese objetivo, la Mutual Film envió a un grupo de cuatro camarógrafos con aparatos especialmente diseñados para filmar en el campo de batalla.

El personal de la productora, tendría un vagón exclusivo en el tren villista, y filmaría las batallas de Ojinaga y de Torreón, y en febrero de 1914 comenzó a preparar la biografía del líder, que debía dirigir el ya afamado D. W. Griffith, quien declinó por encontrarse realizando El nacimiento de una nación. Posteriormente contrataron al director Christy Cabanne. Para el papel de Villa joven, reclutaron a Raoul Walsh, entonces actor y más tarde importante realizador.

Sobre las filmaciones, en la prensa, pronto circularon versiones que rayaban en el mito y la realidad al asegurar unas “que si la cámara no filma buenas escenas de batallas, Villa las pondría de nuevo en escena”; “que el general accedió a realizar sus ataques durante las horas diurnas”, etc.

Sin embargo, el contrato original sólo especificaba que la Mutual Film tendría los derechos exclusivos para filmar a las tropas de Villa en batalla y que éste recibiría el 20 por ciento de los ingresos que produjeran las películas.

LA VIDA DEL GENERAL VILLA

Cuando el jefe de la División del Norte escuchó el libreto de lo que sería la película sobre su vida, no solo aceptó la historia. También complació a la Mutual Film en otros aspectos como el atuendo el cual cambio por un uniforme proporcionado por la productora y que siguió siendo propiedad de ésta.

El actor Raoul Walsh, viajó a México para interpretar a Villa de joven en la primera parte de la película. En las partes posteriores el mismo general se interpretó a sí mismo.

Según Katz, la trama del film silente “The Life of General  Villa”, era un típico engendro hollywoodense que sacrificaba la realidad a lo que el productor consideraba que sería del gusto del espectador estadounidense.

Los guionistas pensaban que los pobres “no constituían buenos héroes” y cambiaron el rol de la familia de Villa al transformarla de aparceros a rancheros independientes, relativamente acomodados y con tierras propias.

Los villanos, en vez de un hacendado, eran dos oficiales federales que perseguían a dos de las hermanas de Villa -entonces un adolescente-, mientras se encontraban solas. Una es alcanzada, secuestrada, violada y abandonada moribunda.

Cuando el futuro general regresa y se entera de lo ocurrido, busca venganza y persigue a los agresores.  Uno de los militares es alcanzado y asesinado, mientras que el otro logra escapar.

Villa huye a las montañas y se une después a la revolución, pero jura acabar con el segundo oficial involucrado en la violación de su hermana.

Villa gana batalla tras batalla, hasta que en la toma de Torreón se topa con el otro violador, a quien mata con sus propias manos.

En el proverbial happy end, Villa, aclamado por el pueblo, es nombrado presidente.

Así, el general se había convertido en el héroe de un “western” al estilo Jesse James mexicano.

 

DE HEROE A VILLANO

 

La fascinación que despertó Villa en Hollywood no fue positiva siempre, puesto que después de aquella madrugada del 9 de marzo de 1916, en la que las tropas de Pancho Villa incursionaron en Columbus, Nuevo México, de ser el héroe, se convertiría en el villano favorito de la meca del cine.

Ese día al atacar a Estados Unidos, Villa concretaba un plan pensado por días en parte por venganza en contra sus enemigos -entre ellos el judío Sam Ravel que defraudó al general-, en parte estrategia para provocar al Gobierno estadounidense y afectar el rumbo que había tomado la lucha armada en México en la que el "Centauro" era en ese momento el perdedor.

Los revolucionarios mexicanos ingresaron por el poblado de Palomas, ubicado en el noroeste de Chihuahua y se dirigieron a su objetivo ubicado a 3 millas de ahí. 

En el ataque, los hombres de Villas confiscaron unos 100 caballos y mulas, quemaron el pueblo y mataron al menos a 17 soldados estadounidenses y a 10 residentes del poblado. Sin embargo, perdieron a 73 de sus compañeros que murieron en el encuentro y 5 más que fueron capturados y fusilados después.

El presidente Wodrow Wilson respondió a esta invasión con el envío de 10 mil soldados estadounidenses a México al mando del general John J. Pershing en persecución de Villa.

En abril de 1916, después del ataque, la Eagle Films Manufacturing and Producing Company, hizo una cinta llamada “Villa Dead or Alive”, (Villa vivo o muerto) y la anunció así:

“Eso fue lo que dijo el presidente Wilson, y eso es lo que nosotros vamos a hacer.

-¿Está preparado Estados Unidos?

-Ven a ver a las tropas del Tío Sam en acción.

-Ve a tu bandera cruzar la frontera para castigar a quienes la han insultado.

Otra película producida por la Feinberg Amusement Corporation, se llamó “Following the Flag in México, (A México tras la bandera): Villa a cualquier precio, veinte mil dólares de recompensa, vivo o muerto, Las hordas del bandido mexicano en acción”.

Sin embargo, la incursión militar estadounidense que se denominó Expedición Punitiva nunca logró atrapar al caudillo, quien escapó exitosamente en todas las ocasiones.

En cambio, la leyenda del general crecería y sería una y otra vez material de películas y libros, hasta la actualidad, no sólo de la industria hollywoodesca que el domingo 2 de marzo entregará el Oscar a lo mejor del séptimo arte.

 

(Fuentes consultadas: Pancho Villa, de Friedrich Katz; Pancho Villa Una biografía narrativa, de Paco Ignacio Taibo II. Pancho Villa, Retrato Autobiográfico 1894-1914; Villa y el Cine, en La Jornada.unam.mx),

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